sábado, 27 de febrero de 2016

CARLOS M. MONTENEGRO Ánimas de Purgatorio La F1 de los “Gentlemen Drivers”


       

                    

                                






Pero la F1 además cuenta con un enorme prestigio debido tal vez a que en su comienzo fue una época del automovilismo, que podríamos llamar Era Clásica, en que por supuesto la victoria era importante, pero más importante aún era cómo se había conseguido. Fue la época de los "gentlemen drivers". famosos, el dictador huyó sigilosamente del país “donde no pasaba nada”



En el Circuito Catalán de Montmeló, España, han comenzado los entrenamientos para poner a punto a los pilotos y bólidos que competirán en la temporada 2016 de Fórmula Uno. El primer Gran Premio del Campeonato se celebrará en Melbourne, Australia, en el circuito de Albert Park el próximo 20 de Marzo. La F1, desde su inauguración en 1950, está considerada como el banco de pruebas que mejor ha contribuido al desarrollo de la industria del automóvil con sus innovaciones
Pero la F1 además cuenta con un enorme prestigio debido tal vez a que en su comienzo fue una época del automovilismo, que podríamos llamar Era Clásica, en que por supuesto la victoria era importante, pero más importante aún era cómo se había conseguido. Fue la época de los "gentlemen drivers", los "caballeros pilotos", y de su exquisito código de conducta en la pista, generalmente mucho más estricto que el propio Reglamento de la FIA. Fueron muchos los nombres que han quedado para la Historia de aquellos años 50 y primeros 60 como caballerosos deportistas: Nino Farina, Juan Manuel Fangio, Stirlin Moss, Peter Collins, Alberto Ascari, Mike Hawthorn, Jim Clark, Jackie Stewart, John Surtees, Jack Brabham o Graham Hill.
Si tuviera que elegir entre todos a uno que personificara la caballerosidad al volante y el honor en las carreras, un "primus inter pares", mi decisión sería sin duda el británico Stirling Moss. Fue el mejor piloto de la historia de la Fórmula 1 sin un Mundial en su palmarés. Moss acabó subcampeón del mundo de Fórmula 1 en cuatro ocasiones consecutivas, de 1955 a 1958, y tercero tres veces en 1959, 1960 y 1961. Ostenta el récord de mayor cantidad de victorias sin haber conseguido nunca ganar un Campeonato del Mundo de Fórmula 1, por lo que se le considera el "campeón sin corona".]
Moss fue el mayor rival y mejor amigo de Fangio, sin duda el mejor piloto de F1 de todos los tiempos; compitió con y contra Fangio pero en las cuatro temporadas que coincidió con el argentino hasta que este se retiró solo pudo ser subcampeón. En una entrevista del diario argentino El Gráfico, le preguntaron que cómo era posible que no hubiera podido ganar ningún campeonato en cuatro temporadas, a lo que respondió: “es que Fangio siempre iba adelante”. Y el periodista repreguntó: ¿Y a usted nadie lo adelantaba, por qué? A lo que Moss replicó: “no podían, yo iba siempre detrás de Fangio”.
En el GP de Inglaterra de 1955 Fangio corría para Mercedes Benz con Stirling Moss como compañero de escudería. Moss nunca había ganado en su país y fue emocionante, pues durante toda la carrera Moss adelantó a Fangio innumerables veces, pero éste volvía a recobrar la punta. Al entrar en la última curva Fangio pareció pasarse un poco de frenada y Moss lo adelantó ganándole apenas por dos décimas. El público británico deliraba viendo a su piloto batir al campeón. Cuando Fangio se acercó para felicitarle, al abrazarse, Moss le dijo: ¿Me has dejado ganar, verdad? A lo que Fangio contestó: “no, es que hoy tú has sido el mejor”. El campeón, siempre grande, perennemente sostuvo que Moss le ganó limpiamente.
Producía tal admiración el genio y la caballerosidad de Fangio en la pista, y fuera de ella, que en 1956 otro piloto, su compañero de escudería, Peter Collins, aún teniendo opciones cedió su Ferrari a Fangio, que había roto su coche, para que terminara la carrera, era la última, y ganar los puntos que necesitaba para coronarse campeón. Collins le dijo: "Siga usted maestro, que tendré tiempo para ganar otros GP en el futuro". Y los ganó, además del de la caballerosidad y el deporte bien entendido.
La enorme popularidad de Fangio le hizo protagonista de innumerables acontecimientos. Tal vez el más dramático fue cuando le secuestraron en La Habana. En Diciembre de 1958 Cuba se preparaba para celebrar unas Navidades alegres. Ese año Fulgencio Batista había programado una serie de eventos deportivos con el fin de mejorar su imagen y la de su gobierno, que pasaba por los peores momentos de su mandato; Fidel Castro, líder guerrillero del Movimiento 26 de Julio, había hecho grandes avances y día a día destruían la sensación de que en Cuba “no pasaba nada”, pues al dictador se le estaba yendo todo de las manos.
El II GP de la Habana era el evento estrella, debido a la calidad de los pilotos participantes como Alexandro D’Tomasso, Stirling Moss o Juan Manuel Fangio, a la sazón pentacampeón de Fórmula 1, entre otras figuras. La víspera de la carrera, los diferentes participantes se encontraban en el “lobby” del Hotel Lincoln, esperando la hora de la cena, en amena conversación comentando lo acontecido durante las pruebas de ese día. Fangio estaba charlando con Bertochi, jefe de mecánicos de Maseratti, cuando un joven alto y delgado con una cazadora de cuero miembro del comando castrista 26 de Julio se acercó al grupo y tras poner discretamente una 45 en un costado del campeón le susurró disimuladamente al oído visiblemente nervioso: “disculpe señor, va a tener que acompañarme”.
 El piloto pensó que se trataba de la represalia a una broma que le habían hecho el día anterior a Marcelo Giambertone, manager de Fangio, pero cuando Stirling Moss, presente en el grupo trato de moverse, Uziel le dijo: “si se vuelve a mover lo mato” y acto seguido el joven encargado de secuestrar a Fangio, Manuel Uziel, tomó del brazo al campeón y salieron del hotel abordando un Plymouth negro. Cuando arrancó el carro, dos guerrilleros la aseguraron que no iba a correr peligro si no intentaba nada; Fangio sintió miedo al ver que no era ninguna broma. El conductor tras varias vueltas por la ciudad llevó al rehén a su casa, donde le pidió si le podía firmar unos autógrafos para su familia presente y tomar una foto, algo que al parecer no figuraba en el plan; a continuación lo trasladaron en otro carro a una quinta en la zona más elegante de El Vedado, donde permaneció custodiado durante dos días, hasta que la carrera hubo terminado. “Me atendieron macanudamente”, diría Fangio después, “solo querían publicidad y la lograron, pero fueron unos caballeros”. Una vez celebrado el GP le llevaron a la Embajada Argentina y lo entregaron sano y salvo al embajador de apellido Guevara, primo hermano del “Che”.
El rapto de Fangio, fue un verdadero “jaque a la dictadura”. Y el mundo conoció la verdad de Cuba. Días después, el 31 de diciembre, durante la tradicional fiesta de Año Nuevo que ofrecía Batista en el Hotel Nacional al Cuerpo Diplomático, gangsters y personajes famosos, el dictador huyó sigilosamente del país “donde no pasaba nada”. Al día siguiente, 1 de Enero de 1959, Castro entró en la Habana triunfante.

En los años 60 Juan Manuel Fangio viajó a la Habana y se reunió con sus secuestradores para agradecerles su gentileza durante el secuestro.

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