domingo, 13 de septiembre de 2015

OIDO EN LA CHATA: Ente el calabozo de Fidel y la cárcel de Leopoldo VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ


MANDELA, MARTIN LUTHER KING, GANDHI Y LEOPOLDO
FIDEL CASTRO en su epistolario, en las cartas escritas a su muy cercano amigo  el periodista y hombre de radio Luis Conte Agüero, en 1953 describe las circunstancias que le rodearon como preso en Isla de Pinos donde le internaron, luego de  su fracaso militar en el intento de tomar el Cuartel Moncada. 

Fue aquel asalto cuando estuvo privado de libertad en los calabozos de Isla de Pinos, en el Pabellón del Hospital, donde, según sus propias palabras, “… no estaba del todo incómodo en la celda, que es lo suficientemente grande  para poder pasear, de arriba abajo. Además, tiene un retrete y una ducha”.

Hoy Leopoldo Lopez está íngrimo, sólo en un calabozo, en una torre de Ramo Verde. Lilian Tintori, esposa del líder,  la llama la Torre del Terror. 

Leopoldo está castigado y penalizado por disentir de Nicolás Maduro y de Diosdado Cabello, está enterrado en un calabozo  2 x 2 metros cuadrados. Con una altura de 4 metros y   una pequeña ventana de un metro cuadrado, como un agujero cerca del techo.
 Fidel, además, cuanta en sus cartas que tenía una estantería con sus libros y una hornilla eléctrica para calentar o cocer sus alimentos.

 A Leopoldo los militares le quitaron sus libros, le destrozaron su biblioteca y ahora solo le permiten un solo libro, pues los carceleros consideran que “leer es muy peligroso”.  Un libro que el preso deberá entregar y cambiar por otro, cuando quiera cambiar de lectura.

Según Fidel el gran problema del calabozo en el Pabellón del Hospital en Isla de Pinos “ era la luz: durante el día filtraba una débil claridad por una ventana  que había en el alto de la pared de la celda”, pero durante 40 días de su encarcelamiento no tuvo luminarias y tuvo que forzar sus ojos intentado leer durante la noche con una minúscula lámpara de aceite ya que las velas estaban prohibidas. Más tarde se le instaló luz eléctrica a la celda, y Fidel, le contaba a Conte Agüero que “la oscuridad forzosa y la humillación de las sombras eran la más absurda de todas las barbaridades humanas que puedo concebir”.
Pues esta barbaridad la padece Leopoldo Lopez en Ramo Verde, y la conciben militares seguidores de las enseñanzas de Fidel Castro. Se quejaba Fidel en una carta enviada a una amiga suya en La Habana:-“No puedes imaginarte cómo devora energía esta soledad; algunas veces estoy agotado … cuando uno está cansado de todo, no hay refugio contra el tedio … los días pasan como aletargados … Yo siempre hago algo, invento mis propios mundos, y pleno y pienso, pero esto es precisamente el motivo de mi acogotamiento. ¡Cómo me han hecho encoger como ser humano …!”

Frecuentes tormentas, cuenta Castro, inundaban la celda y tenía que esconder lo libros en unas maletas para protegerlos del agua.
Leopoldo no tiene libros. Tampoco luz y mucho menos compañeros. Mientras Fidel tenía a Raúl Castro, Ramiro Valdez, Agustín Díaz Cartaya, podía dedicarse a escribir su defensa jurídica en el folleto que tituló “La historia me absolverá”.

En Ramo verde, en horas de la madrugada penetran el calabozo de Leopoldo miembros de la BRIP – Brigada de registro inmediato de los penales -, integrada por pranes adiestrados, penados simpatizantes de la revolución, encapuchados y armados, que destrozan los escasos enseres del preso, levantan la loza del piso y destruyen el friso de las paredes. Son expertos en escondites en las celdas.


Es escalofriante leer la información sobre la sentencia de los asesinos de Mónica Spear, pena que llega a los 4 años de cárcel mientras el proceso a Leopoldo López, luego de 70 sesiones, sin que se le permitiera a la defensa a un solo testigo de los 62 testigos solicitados por la defensa, desbaratándose en el tribunal los falsos argumentos de más de un centenar de testigos de la Fiscalía.

Como hablamos del sufrimiento carcelario de Fidel, podríamos referirnos al de Hugo Chávez que el 4 de febrero de 1992 provocó muchas muertes de soldados y de ciudadanos inocentes. Si a Leopoldo se le acusa por un incendio a la Fiscalía, incendio que no existió, a Hugo Chávez se le debería acusas por los destrozos a Miraflores y al Palacio Blanco que fueron transmitidos en directo por la televisión y la radio en Venezuela, abiertas en aquella época  que se informaba y se opinaba sobre los acontecimientos. Chávez daba ruedas de prensa, tuvo visitas diarias de amigos, periodistas, seguidores y fans ya que los medios lo convirtieron en una estrella política.


Fidel Castro fue amnistiado por Fulgencio Batista, que luego lo puso en libertad como parte de una amnistía general. 

Para Carlos Alberto Montaner: "Batista no termina con Fidel por codicioso... Su gobierno, el régimen de Fulgencio Batista, fue un gobierno de ladrones. Tener a esta pequeña banda de guerrilleros en las montañas le sirve (a Fulgencio Batista) como excusa para poder ordenar gastos de defensa especiales que luego podrá robarse".
Cualquier parecido con la realidad de Hugo Chávez y su banda de facinerosos no es una coincidencia, es el propósito de la banda de delincuentes que dirige la nación venezolana,



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