Gustavo Coronel
jueves,
28 de mayo de 2015
Tu acrónimo resultó
profético: MUD es barro en inglés. Te tomamos como la organización
representante de la oposición, lo cual fue un primero y grave error, ya que
nunca has sido más que una organización de partidos políticos de oposición para
fines puramente electorales. Y esto por admisión propia, pues así lo dijo
enfáticamente uno de tus más destacados líderes, Henry Ramos Allup. Una
organización integral de oposición contra el régimen narco de Chávez y Maduro
nunca ha existido, la cual incorpore a la sociedad civil en su
conjunto. Convocarla y ponerla a marchar ha sido una tarea que nadie ha podido
llevar a cabo pero que será esencial para terminar de expulsar las ratas
de Miraflores. María Corina, López, Ledezma, Aristeguieta Gramcko, los estudiantes,
los colegios profesionales, los maestros, los sindicatos, los empresarios, los
militares honestos, los vecinos, deberían conformar esa organización, la cual
sería mucho más representativa del país opositor que el club de partidos
llamado MUD.
No estamos contra el
voto que promueve la MUD, todo lo contrario. Llamo a votar, pero no
comprendo la cobardía de quienes lideraron ese esfuerzo en el pasado, sin
exigir vigorosamente un proceso transparente y sin denunciar hasta sus últimas
consecuencias los fraudes que todos sabíamos habían ocurrido. Esa actitud
invertebrada exasperó a los venezolanos dignos y los inclinó hacia alternativas
de protesta en la calle, alternativas tan válidas como el voto. Mientras
quienes apoyamos la protesta cívica en la calle no estamos en contra del voto,
la organización electoral MUD se ha dedicado a desligarse de estas iniciativas
legítimas de protesta cívica, para lo cual han llegado a extremos
que los confunden con el régimen.
Esto acaba de suceder una vez más. A la
protesta iniciada desde la prisión por Leopoldo López, la MUD ha respondido con
un comunicado ambiguo, infortunado, pequeño, desligándose de esta iniciativa
porque “no fue consultada previamente con ella”. Si no aprobaban de la
iniciativa, pudieran haber callado pero prefirieron ir abiertamente en su
contra, como lo ha hecho el mini mi de Hugo Chávez, Henri Falcón. Falcón
no solo dice que no asistirá a la marcha sino que insiste en una “concertación”
con el régimen que es a todas luces inmoral. Que falta de grandeza esa,
de andar maniobrando para convertirse en puente entre el oprobioso régimen y la
oposición, a costa de la necesaria justicia transicional que deberá prevalecer
si no queremos tener al chavismo de regreso en poco tiempo. Lo que debería ser
tomado como negativo, esa capacidad mimética de pasar del chavismo a la
oposición, es utilizado para vender una imagen de conciliador entre dos
mundos que no deberían “arreglarse por las buenas”.
Con esos líderes,
Falcón, Ramos y un Torrealba cuya primera
declaración fue que la MUD “se iría a la calle” pero nunca lo hizo, la
MUD continúa en su rápida carrera hacia la irrelevancia.
Una gran
lástima.
Quien no marche que se aparte.
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