-ESTO ES LO QUE TENEMOS
Incidentalmente
me referiré al derecho cuyo respeto nos unió en el pasado, y que desarticulado,
despreciado, expulsado de sus espacios históricos, hallamos en el presente. No
voy a enseñarles a mis colegas ni a mis alumnos, lo que, sin duda, conocen. Y
no soy tampoco de los que se hacen de la vista gorda ante la realidad. Estando
al final de mi carrera, no pienso callar ahora y tragarme lo que siempre creía
y hablé sobre la libertad.
Entre nosotros,
la palabra patria nunca había tenido reflejos más oscuros. Cuando el gobierno
se refiere a ella, sentimos y sabemos que éste no se refiere a la nuestra, sino
a Cuba, a la que suelen nuestros gobernantes acudir para solicitar orientación,
e, incluso, en ocasiones, para someterse a sus instrucciones. Que sepamos, no
negociamos habanos. Así, pues, no hay que engañarse, cuando aquí se menciona la
soberanía, se trata de la de otros, no de la nuestra. Cuando funcionarios de
Cuba están infiltrados en las oficinas públicas, registros y niveles del
ejército “bolivariano”; cuando el ejército de Venezuela se deja interferir, la
Soberanía, que en algún momento fuere gallarda, se ha empequeñecido, y es tanto
lo que se ha empequeñecido que ha perdido su naturaleza. Ya no es patria
independiente. Ya no es la tierra que libertaron Miranda, Bolívar, y tantos
otros. Es tierra de nuevo ocupada. Y si antes es cierto que fuimos reducidos y
limitados por los opulentos, la paradoja actual nos advierte que también
podemos ser sojuzgados por fracasados y miserables.
De aquella tierra
natal o adoptiva, ordenada como nación, están por ignorarse los vínculos
jurídicos, históricos y afectivos que la constituían. Están por desarmarse el
conjunto de conductas regulatorias
fundamentales, se ha permitido la irrupción de prácticas opresivas y se ha
abierto un espacio muy amplio al sometimiento. Esto es: en vez de decisión,
sujeción. Y seamos aún más
claros: en lugar de libertad, subordinación.
LA IMPORTANCIA
DEL “ESO NO SE HACE”.
Cuando el “eso no
se hace” de padres y abuelos, primero, de los maestros y profesores, segundo, y de las experiencias
de la vida, tercero: cuando esa base normativa es radicalmente sustituida por
el interés ideológico, por esa pseudo
moral que desfigura a la dinámica social y que se expresa de modo contundente
en “el fin justifica los medios”, se abre la compuerta al “todo puede hacerse”,
y si tal cosa se acepta, como sucede actualmente en Venezuela, cuesta llamar
vida social a esto que tenemos.
Las disciplinas
están forjadas por muchas restricciones y algunas concesiones. Lo difícil de
formar reside, precisamente, en eso. Reside en conducir, en dirigir; y no en
complacer. Lo más fácil suele ser, casi
siempre, lo que menos conviene. Lo más cómodo suele ser lo que menos educa. El
que todo lo regala, no enseña, se exalta, defiende su prestigio, más no guía. Hay
que trazar límites, si se buscan verdades y respeto.
¿Y tal vez
ustedes dirán? ¿“Todo esto a qué viene”?. Yo les responderé: al enorme esfuerzo
que nuestra nación habrá de realizar para volver de la libertad perdida, a la
libertad de nuevo conquistada. Para recuperarse como sociedad disciplinaria, ya
que la llamada revolución del siglo XXI no ha sido otra cosa que el reemplazo
de la sociedad corrupta, que según sus teóricos teníamos, por la ninguna
sociedad, corrompida y trágicamente anómica.
Cuando se deja
pasar desenfadadamente sobre todas las fronteras, no se educa, se obtiene
favores. No en vano Albert Camus dedicó
su Discurso de Suecia a su maestro Louis Germain. Lo cito porque él no olvidaba
la libertad. Siempre la tenía presente. Y ella, además de tantas cosas, estaba
para servir a los principios –para permitirlos- ya que los valores de la
libertad no son únicamente abstracciones sino todo lo contrario, realidades,
concreciones, fundadas en el bienestar general y la justicia. Y para responder a esa finalidad hay que
ocuparse de la irrupción de las masas, abordándolas con educación y servicios.
Escuelas, viviendas, hospitales, trabajo. Respetar las masas y respeto de las
masas a la vida en común. Inclinarse ante la justicia, la libertad y el trabajo
para unos y otros. Para todos.
Amamos la belleza
de seres y creaciones, porque la belleza está al lado de la libertad. Una y
otra son hermanas, ninguna se somete. Ninguna baja su cabeza, humillándose ante
órdenes ni conveniencias. Ambas
defienden al hombre erguido, al hombre digno, a pesar de construcciones como
aquella denominada “Realismo Socialista”, que no fue más que un lamentable
intento de maniatar el arte. Las dos, pues, belleza y libertad, apuestan por el hombre digno y
colocan entre las diferencias de opinión y de criterio a la tolerancia y a la
bondad del razonamiento. Hay que ampliar los miramientos para los juicios y
prácticas de los demás. En este punto, interesa subrayar que no se trata de
decir, sino de hacer. Por ejemplo: ninguno de los dos últimos presidentes han
convertido sus palabras en realidad. Pocos, han hablado tantas veces de Paz. Y
ocurre que no debe hablarse de paz, si no se la da. Lo cierto es que el régimen
que nos gobierna, desde sus orígenes se fundó en propiciar enfrentamientos
entre la sociedad civil. En arrojar odio contra aquellos que hacían publico sus puntos
de vista diferentes. Escuálidos, burgueses, traidores, imperialistas,
vendepatrias… éstos, entre otros calificativos, han sido usados, y todavía se
usan, para designar a los que difieren
de sus tesis. Lo que actualmente entendemos como Polarización no es más que una
consecuencia de esa prédica insistente, violenta, encaminada a transformar su
incompetencia contra todo aquel que rehusara apoyarlos. Y únicamente en ese
campo han sido hábiles: los cubanos los han instruido cuidadosamente, y ellos
lo han repetido bien. El que mire hacia otro lado, no es un ciudadano, es un
enemigo. Quien disiente, no sólo disiente, es un traidor. Basta protestar
contra alguna tropelía para convertirse en un fascista. Y a esa colección
obstinada de ataques, prisiones y crímenes, es a lo que pomposamente se llama
revolución democrática del siglo XXI.
Si la patria se
pudiera encoger, la nuestra se ha encogido, y lo ha hecho hasta un grado en el
que aun invocándola, una y otra vez, nos costaría hallarla. Empero, hay que
afirmarlo: la patria está y hay que saberla encontrar en el fondo de cada uno
de nosotros. Para ello conviene recordar una vez más a Camus: “no es posible
separar a la libertad de la justicia”. Y dentro de esa línea acudir a la
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano decretados por la
Asamblea Nacional Francesa, en sus sesiones del 20, 21, 23, 24 y 26 de Agosto
de 1789, y que sería aceptada por el Rey.
De esa
declaración voy a transcribir el artículo 16, penúltimo de ella, que es de una
gran significación para nosotros, puesto que resulta enteramente aplicable a la
situación que hoy vivimos en Venezuela.
Artículo 16:
“Toda sociedad en la cual la
garantía de los Derechos no es asegurada, ni la separación de los Poderes
determinada, no tiene Constitución”.
En ningún caso
sobra, que en esa misma Declaración su Artículo 4 expresa:
“La libertad consiste en
poder hacer todo lo que no daña a otro. Así, el ejercicio de los derechos
naturales de cada hombre no tiene más límites que aquellos que aseguran a los
otros miembros de la sociedad el disfrute de esos mismos derechos. Esos límites
no pueden ser determinados sino por la ley”.
Los que estamos
aquí reunidos los entendemos: en la Venezuela actual no existe división de
poderes, y al no haberla, aunque el librito azul que contiene sus textos sea
agitado cientos de veces en asambleas públicas, no hay Constitución.
Nunca hemos
tenido menos patria y justamente para consolidar esta coyuntura, el gobierno
promovió desde sus comienzos, el fraccionamiento de la sociedad, separándola en
patriotas y traidores. Al hacerlo, como es evidente, transformó a una parte de
su misma sociedad en enemiga de la otra, rompiendo así toda posible
comunicación entre los sectores divergentes. Y ya estamos al tanto: la
Libertad, en tanto que diálogo, conciliación, tolerancia, es todo lo contrario.
No se odia al que piensa distinto. Y si esa fuere la condición de la vida que
te espera, la que te espera es vida fraudulenta.
Cuando la
opresión desaloja a la libertad, cuando la arroja más allá de las fronteras o
cuando la disfraza, maquillándola, habiéndola deformado previamente, la vida se
convierte en subsistencia, en mera subsistencia, es decir, en el punto más bajo
y limitado de la existencia humana.
La Libertad está
menguada, fundamentalmente, porque carecemos de Constitución. Está menguada
porque los efectos directos de los índices extremos de Inflación, de
Criminalidad, de Impunidad. Por sus derivaciones: carestía y ausencia de
Alimentos y Medicinas, para decir lo menos. Porque todo lo requerido falta, en
tanto que desdichadamente, lo no requerido sobra: la corrupción.
La Libertad está
menguada por la incorporación de “Colectivos” y grupos de motorizados a
funciones de ataque y represión contra la población civil. Por el acoso de que
son objeto las O.N.G., cuya única falta tiene que ver con los auxilios que las
mismas prestan a perseguidos, encausados y encarcelados, defendiendo la ley y
la vida que el régimen desprecia.
Con toda
probabilidad ustedes conocen la situación de las prisiones nacionales, de las
cuales un número significativo son controladas por los “Pranes”, y cuyo funcionamiento, en unas y
otras, es lamentable. No es de extrañar, por ejemplo, que este o aquel
procesado pase tres, cuatro o más años, antes de que sea conducido a un
tribunal para su primera audiencia. ¿Hará falta una organización competente o
un pago discreto y oportuno? Cualquiera de los presentes tiene seguramente idea
de lo que ocurre.
Las dificultades
de poner los planes bien concebidos en ejecución no suelen ser el fruto del
azar, representan lo que Paul Valery definiría como la reacción de los “valores
rivales”, entre los cuales destacó “el poder político”, que no siempre está de
acuerdo con el valor del espíritu”. Nuestros dirigentes actuales exhiben, a ese
respecto, una profunda transmutación de valores. Son extraordinariamente susceptibles
a lo que designan injerencia de otras naciones en los asuntos internos de
Venezuela, cada vez que cualquier nación extranjera, de acuerdo con normas de
valor internacional, protestan ante la violación de los derechos humanos que
entre nosotros tiene lugar. ¿Habéis
advertido que la intervención permanente de Cuba –de los Castro para ser
más preciso- en la Soberanía Nacional le pasa a nuestros susceptibles
gobernantes inadvertida, pese a que son, con cierta regularidad, ellos mismos
los que le piden a los ingerentes que se inmiscuyan en el rumbo de nuestro
país.
En las últimas
semanas numerosos agentes del orden han sido heridos unos y otros asesinados.
El riesgo que nuestros agentes corren, por supuesto que no es una novedad, pero
lo que sí lo es, es el hecho de que nuestros hampones se encuentran mejor
armados que ellos. Y tal cosa tampoco es una casualidad, ni debemos imputarla a
una hija del azar, la misma posee o parece poseer otras raíces. Las fuerzas
políticas de la organización militar del Estado, han empleado, a los fines de
persecución y desarticulación de las protestas civiles, y en particular, de las manifestaciones
estudiantiles “Colectivos y sectores motorizados”, armándolos. Para ello han
recurrido a directivas y pertrechos del ejército. Posteriormente, estas armas
distribuidas aquí y allá y otras fuentes vinculadas al régimen se han encargado
de negociarlas con este y con aquel, en el ámbito de las necesidades y valores
utilitarios que en la actualidad dominan nuestros mercados. Lo hemos dicho: a
medida que tenemos más hambre, conveniencias y traiciones, tenemos menos
interés por el porvenir del hombre y en
línea recta con esto, menos patria. De aquí que se hable de revolución del
siglo XXI con ligereza, con superficialidad. Las masas son cada vez más pobres
y poseen menos atención y posibilidades, exceptuando ese sistema de
contribuciones que el gobierno graciosamente llama, los quince y los treinta, Misiones.
Amén de los regalos que se ofrecen en fechas de elecciones. Prefieren dar limosnas
y subsidios a dar trabajo y empleo. Lo primero forma dependientes, lo segundo
forma ciudadanos. Lo primero es el camino de la subordinación, lo segundo es el
camino de la libertad.
Y tal como
Octavio Paz lo afirmaba: “la libertad no necesita alas, lo que necesita es echar
raíces”.
Siendo los que
nos encontramos aquí, gentes de universidad, estamos obligados a señalar que en
ciertas áreas de la enseñanza del Estado, trátese de educación primaria,
secundaria o universitaria, la formación abierta y libre, formación, en
estricto sentido, ha sido reemplazada por ideologización. Y en ciertas
universidades y liceos se limita a los estudiantes reduciendo “los pensa”, y
sustituyendo de ese modo el saber por la facilidad, y la búsqueda de la verdad
científica por el adoctrinamiento.
Hallándose Mao
Tse Tung en el poder, tuve la oportunidad de estar en China y de leer un texto
que me fue entregado como base de la educación estatal china para aquel
momento. Decía el documento en sus primeras líneas lo siguiente: “Que cien
flores se abran, que florezcan cien escuelas ideológicas”. Esta, como ustedes
la aprecian, representa la consagración más pura de la libertad de enseñanza,
pero como bien lo sabemos, ni decir ni escribir bastan para fundar la realidad.
Quiero agregar
unas palabras sobre lo que el régimen ha llamado Comunas.
Esta es una
revolución de listas, autobuses y
pensiones. De autobuses, que cada vez que el gobierno "llama a
revolución", trasladan a los que lo secundan. Acá nadie se levanta si no
hay un autobús que lo traslade, y ninguno respalda a los que nos gobiernan si
no hay un precio o amenaza. Bajo esta misma línea, en cada ocasión en que los
ministerios o secretarías ordenan "revolución", los empleados han de
asistir al paso de la lista, so pena de perder el puesto o puestecito.
Revolución de pensionados, de pobres sin empleo, a los que a cambio de lo
otorgado se les exige guardar las espaldas de los que dictan las reglas de
"la revolución".
En nuestro país, las Juntas Comunales
han sido una fórmula que no tiene su fuente en una insurgencia general. No son
el fruto de un levantamiento, ni provienen de una revolución contra las formas
de existencia. El proletariado ha tenido
que hacer esas elecciones y ordenamientos, bajo el imperativo que el gobierno
determinara, conforme a la Ley que el 10 de Abril de 2006, hiciera aprobar.
Estas "Comunas" son, pues, el resultado de una iniciativa que en modo
alguno se desprende en línea recta de sus intereses, derivándose, más bien, del
propósito encubierto de un control central.
Las Comunas de Paris se establecieron
con la intención de romper la máquina burocrática y militar del Estado burgués.
Se tendía, entre otras cosas, a descentralizar el poder. En Venezuela, de
acuerdo con la información que el mismo gobierno ha suministrado, su actividad
se dirige a un objetivo radicalmente opuesto. Tras la apariencia y la charlatanería, haciendo un uso desvergonzado de las
facultades que el aparato oficial reúne, e incorporando ahora, a esa finalidad
unas organizaciones comunales impuestas e infiltradas por agentes del partido
gubernamental, el ejecutivo, que ha rechazado a viva voz la división de poderes, consolida así el
ejercicio de su poder único. Todo lo contrario a las tres palabras que tomadas
de la Revolución de 1.789 encabezaban cada documento de la Comuna de Paris.
LIBERTAD - IGUALDAD - FRATERNIDAD. Y que estaban allí, justamente, para no ser
olvidadas.
Cuando Luisa
Estella Morales hiciera una propuesta para sincerar el poder público eliminando
la división de poderes y estableciendo un
Poder Único, costaba creer que la Señora Morales entonces no advirtiera
que en Venezuela no había Constitución, como sigue sin haberla, justamente
porque entre nosotros carecemos de división de poderes. Por ello, lo que
ofrecía la primera juez de la república era que, de una vez, nos dejáramos de
fingimientos y disimulos y procediéramos a reconocer que la división de poderes
era ilusoria. En esa misma dirección, si ustedes lo recuerdan, cuando los
jueces del Tribunal Supremo gritaron al juramentarse “¡Uh…! ¡Ah…! ¡Chávez no se
va!”, confesaron a voz en cuello, que en
nuestro país se rechazaba el
principio de división de poderes, y que, en consecuencia, ejercerían su
magistratura como una exquisita sumisión.
Con un absoluto respeto al socialismo autoritario.
Supongo que
cuando la magistrada “sinceró” lo ocurría lo declaraba sin confesarlo; y sin
confesarlo, porque tal vez para ella justicia y libertad no van unidas; que
desde ese momento, la libertad constitucional había sido abolida, y, desde
luego para ser todavía más claro, la libertad del hombre.
A objeto de
concluir lo que vine a expresarles, quiero aludir al miedo. Y tengo que
referirme a él porque el mismo es uno de los componentes esenciales de la
táctica que este régimen ha aprendido de los cubanos. El miedo: las amenazas de
los hombres de Estado, los contingentes de Guardias Nacionales, los grupos de
“motorizados” y colectivos que arman las propias autoridades militares, son los
instrumentos que han usado y usan a menudo las autoridades del régimen para
adelantar la represión, para impedir y sofocar protestas, marchas,
concentraciones, y de una manera general, a las manifestaciones que por
diversos medios se producen.
Al miedo hay
que enfrentarlo asustándolo con la libertad. Con la decisión de marchar cuando
haya que marchar. Con la decisión de reunirse cuando haya que reunirse. Vocear
nuestras consignas cuando sea justo hacerlo. De auxiliar a nuestros compañeros
dando la cara. Nada asusta más a un tirano que la Libertad. El únicamente
responde a órdenes y a sumisión. De esta manera, pues, no nos equivoquemos, no
amenacemos a un Dictador con bombas, granadas o fusiles que ninguno tenemos.
Nosotros no sabemos amenazar. Nosotros ofrecemos la Libertad.
Libertad –
Paul Eluard
Sobre mis
cuadernos de escolar
Sobre mi pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre
Sobre mi pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre
Sobre todas
las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra sangre papel o ceniza
Escribo tu nombre
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra sangre papel o ceniza
Escribo tu nombre
Sobre las
imágenes doradas
Sobre las armas de los guerreros
Sobre la corona de los reyes
Escribo tu nombre
Sobre las armas de los guerreros
Sobre la corona de los reyes
Escribo tu nombre
Sobre la
jungla y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre
Sobre la
maravilla de las noches
Sobre el pan blanco de todos los días
Sobre las estaciones desposadas
Escribo tu nombre
Sobre el pan blanco de todos los días
Sobre las estaciones desposadas
Escribo tu nombre
Sobre todos
mis retazos de azur
Sobre el estanque sol mohoso
Sobre el lago luna viviente
Escribo tu nombre
Sobre el estanque sol mohoso
Sobre el lago luna viviente
Escribo tu nombre
Sobre los
campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre
Sobre cada
aliento de la aurora
Sobre la mar sobre los barcos
Sobre la montaña enloquecida
Escribo tu nombre
Sobre la mar sobre los barcos
Sobre la montaña enloquecida
Escribo tu nombre
Sobre la
espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia espesa insípida
Escribo tu nombre
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia espesa insípida
Escribo tu nombre
Sobre las formas
centelleantes
Sobre las campanas de colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre
Sobre las campanas de colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre
Sobre los
senderos despiertos
Sobre las rutas desplegadas
Sobre las plazas desbordadas
Escribo tu nombre
Sobre las rutas desplegadas
Sobre las plazas desbordadas
Escribo tu nombre
Sobre la
lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre
Sobre el
fruto cortado en dos
Del espejo y de mi cuarto
Sobre mi lecho concha vacía
Escribo tu nombre
Del espejo y de mi cuarto
Sobre mi lecho concha vacía
Escribo tu nombre
Sobre mi
perro goloso y tierno
Sobre sus orejas erguidas
Sobre su pata desmañada
Escribo tu nombre
Sobre sus orejas erguidas
Sobre su pata desmañada
Escribo tu nombre
Sobre el trampolín
de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre la onda del fuego bendito
Escribo tu nombre
Sobre los objetos familiares
Sobre la onda del fuego bendito
Escribo tu nombre
Sobre el
vitral de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Muy por encima del silencio
Escribo tu nombre
Sobre los labios atentos
Muy por encima del silencio
Escribo tu nombre
Sobre mis
refugios destruidos
Sobre mis faros desplomados
Sobre los muros de mi hastío
Escribo tu nombre
Sobre mis faros desplomados
Sobre los muros de mi hastío
Escribo tu nombre
Sobre la
ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre el escalón de la muerte
Escribo tu nombre
Sobre la soledad desnuda
Sobre el escalón de la muerte
Escribo tu nombre
Sobre la
salud recobrada
Sobre el peligro que se aleja
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre
Sobre el peligro que se aleja
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre
Y por el
poder de una palabra
Vuelvo a recomenzar mi vida
Yo nací para conocerte
Para nombrarte
Vuelvo a recomenzar mi vida
Yo nací para conocerte
Para nombrarte
LIBERTAD
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