El
presidente Nicolás Maduro entregó su Memoria y Cuenta y como lo había
prometido hizo anuncios económicos para enfrentar la severa crisis económica.
Los
anuncios demuestran un esfuerzo desesperado por evitar un naufragio que será
inevitable mientras no se asuma un proceso de rectificación profundo.
La
situación económica se hace cada vez más grave. El gobierno ha desarrollado
un modelo económico que desestimula la inversión y crea unas distorsiones en
la economía que hacen imposible su crecimiento. Ese modelo ha generado una
fuerte caída en el aparato productivo nacional, distorsiones en los precios y
en el mercado de divisas que estimulan corrupción, despilfarro y el
contrabando de extracción que ninguna economía puede soportar.
Nuevo
sistema cambiario
La
caída de los ingresos petroleros agravó el déficit de dólares que ya
estaba enfrentando el país. Nuestra economía es fuertemente dependiente de
las importaciones y hoy simplemente no tenemos dólares suficientes para
importar todo lo que hemos dejado de producir y la industria nacional no
tiene como proveerse de la materia prima que necesita.
En un
escenario optimista y suponiendo una recuperación, aunque sea moderada de los
precios del petróleo, el país puede llegar a percibir unos $40.000 millones.
Si a eso le restamos los $20.000 millones que es el costo de producción y los
$8.500 millones del servicio de la deuda estamos hablando de que el país va a
tener un déficit de divisas de casi $30.000 millones.
Quizás
el logro más importante del viaje que hizo el Presidente a principios de año
fue que China redujera de 750.000 barriles diarios a 600.000 la cuota de pago
por los convenios que hemos suscrito lo que nos permitirá recibir unos $7
millones diarios adicionales y si el Gobierno profundiza los recortes tímidos
que viene haciendo a Petrocaribe podríamos obtener algo más.
Ese
déficit de divisas nos deja en una situación bien difícil para cubrir las necesidades
de importación que tiene el país y no tenemos mayores alternativas porque nos
hemos comido las reservas internacionales y la deuda venezolana se ha vuelto
muy costosa por las condiciones de riesgo país. Incluso si se vendieran las
nueve refinerías que tenemos en el exterior solo se cubriría la mitad del
déficit de divisas.
El
nuevo sistema es más o menos lo mismo que teníamos y deja abierto tres tipos
de cambio, lo que produce un diferencial cambiario que seguirá estimulando la
corrupción. El sistema de bolsas públicas y privadas que anuncia podría
funcionar si el Gobierno pusiera los dólares pero no los tiene. La otra
alternativa es que el sector privado traiga divisas que tiene afuera para
invertirlas en el país, pero eso supone que haya un clima de confianza que no
existirá mientras no haya señales claras de rectificación del modelo.
Así
como el problema de déficit de dólares parece imposible de resolver, el
déficit de bolívares parece más fácil. La devaluación que lleva implícito el
nuevo sistema y el anuncio del aumento de la gasolina le pueden dar al
Gobierno bolívares que necesita, siempre y cuando haga un corte importante en
el gasto público.
Los
anuncios de aumento de las misiones, salario mínimo, pensiones, los aumentos
de becas para los estudiantes de educación media y universitaria y el largo
etcétera que se desprende del discurso presidencial no hay como financiarlo
sino con dinero inorgánico y eso lo que hace es multiplicar los dos males más
perniciosos que estamos sufriendo los venezolanos: la inflación y el
desabastecimiento.
El
país merece que se le hable con la verdad. Vienen tiempos difíciles para
todos. Los problemas se pueden superar si actuamos con responsabilidad. El
Gobierno actúa irresponsablemente cuando trata de crear la fantasía de que
aquí “hay pa’ to’ el mundo” y la oposición hace lo mismo cuando se pone a competir
en populismo con el Gobierno y dice: “yo te voy a dar el doble de lo que el
Gobierno te está quitando”. Es urgente disciplinar el gasto público. Un padre
de familia responsable no gasta más de lo que gana porque eso lo va a tener
que pagar la familia más temprano que tarde.
El
Gobierno anuncia aumento de salario y ese aumento se convertirá en sal y agua
si no se disciplina el gasto y se controla la inflación. Los venezolanos nos
venimos empobreciendo en los últimos tres años porque los precios de las
cosas que compramos suben más que nuestro ingreso y eso seguirá siendo así
mientras el Gobierno gaste más de lo que puede.
|
sábado, 24 de enero de 2015
PEDRO PABLO FERNÁNDEZ Los anuncios del Presidente
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario