EL RÉGIMEN ES EL PROBLEMA
La peor tragedia que puede vivir cualquier país, es que el
régimen que lo gobierna deje de ser instrumento para resolver problemas y se
convierta en el problema mayor que los ciudadanos tienen que enfrentar y
superar. Es el caso de Venezuela. Todas las dudas al respecto quedaron
despejadas luego del discurso del señor Maduro en la Asamblea Nacional con
motivo de la no presentada Memoria y Cuenta de la gestión cumplida en 2014. Él
es parte muy importante del problema. Mientras continúe en el cargo que
ilegítimamente detenta, no habrá solución de ningún tipo. Por el contrario, el
régimen continuará deslizándose aceleradamente por el barranco del retroceso,
de la miseria general y de una creciente corrupción administrativa, ética y
moral.
No saben qué hacer. Si no fuera tan grave la realidad que
vivimos, hasta podríamos sentir lástima por quién finalmente invoca a Dios para
que provea aquello de lo cual carece. Recomiendo la lectura de la carta de Dios
a Maduro, en palabras sensacionales de Laureano Márquez. Hace un inventario de
todo cuanto Dios le ha dado a Venezuela, incluidos variados instrumentos
políticos y económicos puestos en manos del gobierno para alcanzar grados
superiores de desarrollo. Ahora la presencia de Dios será para exigir rendición
de cuentas y, por supuesto, justicia para quienes resulten responsables del
desastre. Se les dio todo, en demasía para mi gusto. Los resultados están a la
vista.
Al fin la mayoría del país toma conciencia sobre la
verdadera naturaleza del régimen y asume como propia la obligación de luchar
por el cambio integral. Se necesita del hierro de los cirujanos, los paños
calientes o tibios no han dado resultado. Estamos próximos a una confrontación
definitiva entre la libertad y la tiranía, el estatismo centralizado y la
iniciativa privada, la concentración total del poder y la descentralización que
pasa por la rebelión de las regiones y la municipalización de la vida pública.
Entre comunismo y democracia. Gracias a los expresidentes Andrés Pastrana
(Colombia), Felipe Calderón (México) y Sebastián Piñera (Chile), por su
solidaridad y comprensión.
oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 26 de enero de 2015
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