miércoles, 10 de septiembre de 2014

PEDRO PABLO FERNÁNDEZ Comunista no cede el poder




Chile vivió 17 años una dictadura de derecha que torturó, asesinó y violó los derechos humanos
“La única manera de salir de este gobierno es por la fuerza porque comunista no entrega el poder”. Esta afirmación demuestra poco conocimiento de la historia. La Urss, madre del comunismo, cedió el poder sin que nadie disparara un tiro. Lo mismo ocurrió en Alemania Oriental, el muro de Berlín cayó a martillazo limpio frente a la mirada indiferente de la KGB.
Daniel Ortega llegó al poder por una revolución armada, inspirada en la cubana, y entregó el poder al perder las elecciones en 1990. La oposición en Nicaragua buscó despolarizar al país y presentó la candidatura de Violeta Chamorro, viuda de uno de los símbolos del sandinismo y madre de dos militantes del Fsln, partido de Ortega. Gracias a eso Ortega entregó el poder, se acabó la guerra civil en ese país y se inició un proceso democrático. 
Chile vivió 17 años una dictadura de derecha que torturó, asesinó y violó los derechos humanos. Pinochet organizó unas elecciones para legitimarse en la seguridad de que las iba a ganar gracias a un enorme ventajismo. La oposición, con inteligencia, buscó un candidato moderado, que no radicalizara con los militares y que construyera una plataforma de consenso. Gracias a eso, los militares hicieron respetar el resultado y hoy Chile disfruta de una democracia y una economía modelo en América Latina.
El Salvador y Guatemala sufrieron espantosas guerras civiles entre fuerzas que parecían irreconciliables hasta que Napoleón Duarte y Vinicio Cerezo, a través de un diálogo inteligente, construyeron espacios de encuentro y lograron los acuerdos de Esquipulas, que pusieron fin a la guerra e hicieron posible la democracia que disfrutan hoy en día. 
En España una guerra civil acabó con la vida de un millón de seres humanos y dejó al país destruido. A la muerte de Franco surgió un líder excepcional que se empeñó en lo imposible: lograr que enemigos a muerte firmaran los pactos de la Moncloa. A ningún ser humano le debe España más que a Adolfo Suárez.
Los países que superaron confrontaciones políticas entre grupos que parecían irreconciliables lo hicieron a partir de líderes que construyeron espacios de encuentro en función de los altos intereses del país. No existe un ejemplo donde los países hayan progresado a partir de la imposición de un grupo sobre el otro. 
Me resisto a pensar que en Venezuela hace falta un millón de muertos para que lo podamos entender.

@pedropabloFR

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