martes, 18 de marzo de 2014

ALONSO MOLEIRO en Prodavinci conversa con POMPEYO MÁRQUEZ

Pompeyo Márquez: “Mientras el chavismo no salga del poder no entraremos al siglo XXI”; por Alonso Moleiro

Por Alonso Moleiro | 17 de Marzo, 2014
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Para el veterano activista político, el país está asistiendo al fracaso de casi todos los fundamentos del modelo chavista. Cercanos, de acuerdo a su óptica, al fin de un ciclo histórico. Sostiene que la tarea de la Unidad debe consistir en señalar un camino programático y restaurar la normalidad institucional, sobre la base de lo planteado en la Constitución Bolivariana de 1999.  Para Pompeyo Márquez, no habrá forma de conjurar el actual entuerto si el chavismo no sale del poder: “su sola presencia es un factor de profundización de la crisis”.
¿Qué opina de las protestas a nivel nacional?
Tengo una óptica en particular, en la que he insistido cuando converso con los amigos que me visitan: lo que está pasando en Venezuela es el cierre de un ciclo histórico. Se ha concretado el fracaso del modelo que el chavismo le ha querido imponer al país. El saldo de ese ciclo arroja un balance verdaderamente deplorable. Un país en el cual ocurren todas las salvajadas posibles. Un país en crisis, no solamente económica, sino política e incluso cultural. Con paños calientes y estas imposturas superficiales sobre el diálogo no se va a resolver este problema. La solución a la crisis política venezolana consiste en la salida del gobierno de Nicolás Maduro del poder. Ahí está la Constitución. Para quienes siempre se desalientan y dicen que Venezuela no tiene salidas, debemos insistir en que no es así. Venezuela tiene salidas. La salida es la unidad nacional para conquistar nuevas perspectivas. A este país hay que abrirle nuevas visiones en torno a la democracia, nuevas posibilidades de la libertad. Regresar a la autonomía de los poderes públicos. Hablo del restablecimiento de la República Civil. Ése debe ser el objetivo del momento. Un objetivo que debe estar claro. No hay salidas de la crisis venezolana sin un cambio de gobierno.
¿Pero cómo, según usted, se sustituye a Nicolás Maduro? No parece tan fácil…
Mediante las luchas que se están librando. A esa luchas hay que darles un objetivo claro: decirle con absoluta franqueza al país que no existe solución posible a esta crisis. Que es una necesidad existencial regresar a la Democracia. Eso puede lograrse si la unidad le termina de concretar a todos los sectores un proyecto. Venezuela ha pasado por situaciones verdaderamente graves en el pasado y ha salido de ellas en paz. Muchas veces. A finales del siglo XIX, cuando el presidente era Ignacio Andrade, fue un país a un paso de disolverse. No había gobierno y parecía que no había país. El pueblo venezolano ha logrado derrocar dictaduras, imponer su voluntad, entenderse, salir adelante. Necesitamos regresar a la normalidad institucional, garantizar su funcionamiento con paz social, estimulada desde el poder. Mientras no salgamos del chavismo no entraremos al siglo XXI. Aquí está planteada, de nuevo, la disputa entre barbarie y civilización. Los procederes chavistas son violentos, inciviles. Debemos dotar al país de un ambiente para el acuerdo y la convivencia.  Para eso necesitaremos del concurso de las Fuerzas Armadas, un cuerpo que es venezolano, un patrimonio del país que a todos nos pertenece. Que normalicemos nuestras vidas en una República Civil. Al venezolano hay que ponerlo a soñar sobre la posibilidad de vivir con dignidad. Yo he venido insistiendo en que el país necesita un gobierno que gobierne para todos. Hay que reestructurar los mecanismos democráticos para reencontrarnos como adversarios. Como lo hizo Mandela, en Sudáfrica, en un ambiente mucho más difícil. También los alemanes hicieron una sola Alemania y se reunificaron. ¿Porqué no vamos a poder los venezolanos crear de nuevo una república civilizada, que nos logre meter en el mundo moderno, sin los errores del pasado? El objetivo hay que exponérselo al país con claridad: reconquistar la República Civil. Por eso estamos luchando. Por la democracia y la libertad.
¿Pensó usted que el chavismo podía entrar en una crisis como ésta?
El chavismo encarna un proyecto inviable. Mucho más en manos de Maduro. No hay forma de concretarlo. El resultado es la destrucción de nuestras industrias, el deterioro general de los servicios, de todo. El intento de crear sociedades al estilo cubano ha fracasado en todas partes del mundo. No hay un solo modelo rescatable. No hay solución posible a la actual crisis económica si no hay un cambio de modelo. Mantener el modelo económico chavista agudizará esta crisis. Se necesita cumplir la Constitución: fomentar la economía mixta, la inversión nacional y extranjera, el fomento de capitales nacionales para desarrollarnos; además de la inversión estatal, de la presencia estatal, decidida, reguladora, para desarrollar al país. La experiencia la tenemos a la vista en muchos países latinoamericanos: Uruguay, Brasil, Perú. ¡Así fue Venezuela! Venezuela fue un país pionero en el continente, el faro de la democracia en la región, el lugar que le dio cobijo a muchísimos inmigrantes de Europa y de América Latina. Hoy está destrozada. El índice inflacionario venezolano es el más alto del mundo. Hay que promover acuerdos.
¿Piensa usted es que es posible conjurar esta crisis o procurar, en el mediano plazo, un cambio de gobierno, procediendo de forma pacífica?
El esfuerzo tendrá que ser pacífico, como ha sido mayoritariamente, como se está viendo, pero claro que el esfuerzo no es solamente de uno. Aquí hay varios actores en el escenario. Algunos de ellos pueden ser factores de promoción de la violencia. El problema es enfrentar eso. Es importante hacer llamados a las Fuerzas Armadas para que sean garantes de la Constitución y sus derechos.
¿Cree en el actual marco constitucional o es partidario de forjar una Sexta República?
Esta Constitución nos puede cobijar a todos. El asunto es hacerla cumplir, no vulnerarla de manera fraudulenta como ha hecho el chavismo. Quien se lea los diez primeros artículos de la actual Constitución puede concluir que ahí está el país con el que uno sueña. Yo quisiera morir en democracia, en un país como el que está propuesto en esos artículos de la Constitución Nacional. ¿Qué plantean esos artículos? Pues que Venezuela es y será para siempre una nación democrática. Es uno de sus fundamentos. Un modelo federal, descentralizado, con pluralismo político, con un correcto equilibrio entre la atmósfera privada y la pública. El artículo 328 dispone que las Fuerzas Armadas están al servicio de toda la Nación y en ningún caso de parcialidad política alguna. Esos artículos disponen la existencia de la economía mixta, los derechos humanos. Esa Constitución nos puede regir por un período determinado que pueda servir para unir a los venezolanos, convocarlos de nuevo, para decirle al chavista:  aquí está nuestra Constitución, nuestra democraciavamos a ceñirnos a su letra y sus disposiciones y vamos a honrar el pacto constitucional. Tenemos que conquistar una Venezuela en la cual podamos, de nuevo, tener un país normal. En funcionamiento y ambiente de cooperación. No estamos imaginando imposibles. Las exigencias principales de la sociedad venezolana en este momento hay que transformarlas en objetivos.
Según usted, ¿puede el chavismo, desde el poder, hacer lo necesario para conjurar esta crisis? ¿Piensa que tiene la voluntad, las herramientas, la claridad para hacerlo?
Intentan hacerlo. Es lo que están tratando de hacer. La propuesta de diálogo de Maduro está pensada para ganar tiempo. Es una comedia. ¿Cómo puede haber diálogo con represión, en los términos en los cuales los plantea Maduro? Centenares de presos, torturas, disparos a muchachos en la cabeza, ejerciendo de forma brutal la fuerza contra muchachos desarmados. Es el engaño. Y no se debe caer en ese engaño. El diálogo, ese diálogo del gobierno, está  agotado.
Si está agotado, ¿cuál es la salida entonces?
Un diálogo sobre bases reales. Que hablemos sobre lo mismo, no que engañemos al país usando a unas personas como instrumento para defraudar a la opinión pública. En realidad, hay que seguir luchando. Si el gobierno no se sincera y no hace las concesiones que debe hacer, sobre las bases de la verdad, no tiene sentido dialogar. Ese diálogo de Miraflores es una farsa total. Estamos debatiendo dos modelos de sociedad y nadie debe perderlo de vista. Para no perdernos en la politiquería tenemos que saber que esto es muy serio. No estamos para aventuritas. El país necesita un cambio de gobierno. Ésa es la verdad. Un cambio de modelo, una transición a otra realidad, la realidad de nuestra Constitución de 1999. Maduro desperdició una oportunidad. Pudo haber tomado decisiones económicas racionales y se empeñó en llevarnos a este despeñadero. Lula fue uno de los primeros que se lo dijo, a los días de ser nombrado presidente: abrir el abanico del diálogo. No se puede gobernar un país con la mitad de la Nación en contra. Yo tengo una gran fe en Venezuela. Una gran confianza. Se van a producir los cambios en el país. No es un invento: es una exigencia de la sociedad venezolana. En consecuencia, esa exigencia se cumplirá. La permanencia del chavismo en el poder es la profundización de la crisis nacional. El elemento clave para comprender lo que nos pasa es ése: no hay solución a esta crisis, que es de enormes dimensiones, si no se derrota al chavismo y éste no sale del poder.

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