miércoles, 12 de febrero de 2014

La diferida superación del rentismo, Santiago José Guevara García




La diferida superación del rentismo
Santiago José Guevara García
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1


Superar el rentismo –salir de una economía no productiva ni competitiva- ha sido un fin nacional planteado –y no probado- al menos desde López Contreras. Siempre –por re o por fa- se ha diferido.

Y eso, porque al Estado mercantilista moderno conviene evitar la aparición de grupos económicos poderosos que faciliten el cambio de la configuración política del país y a los privados, porque el rentismo –ganar sin competir- es una auténtica  mangüangüa.

En el medinismo hubo planes muy serios para una economía competitiva, pero también la persistencia de banqueros, importadores, gestores y otros, que, al final, con muchas excusas, lograron diferir el lanzamiento de ese otro país en la economía internacional.

Luego de los primeros diez años del industrialismo sustitutivo iniciado por Betancourt en 1959, hubo la oportunidad de oro para el salto del país a la internacionalización. Pero Dios no le da cacho a burro: la tarea tocó a Caldera, quien ni siquiera la vislumbró.

Y así, en una historia imposible en este corto espacio, la clase política nacional ha mantenido al país reo de la égida estatal y de sus grupos asociados. “Buscadores de rentas” es el término con que se les conoce.

La competitividad, las exportaciones, los bloques supranacionales de vocación geopolítica, la conversión en un país de servicios y negocios internacionales, etc. son hoy el otro esquema. Y sabemos cómo lograrlo. Debemos apuntar en esa línea y no en seguir exprimiendo la teta petrolera.






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