viernes, 7 de febrero de 2014

Carlos Maldonado-Bourgoin, Estraperlo Electoral


Estraperlo Electoral

 Carlos Maldonado-Bourgoin


En el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua) es reconocida la palabra "estraperlo" o "estraperlista" desde hace tiempo. Su significado se vincula a cualquier modalidad de comercio ilegal o negocio fraudulento, también sirve para referirse a cualquier forma de "mercado negro" o ilegal, y a quienes viven de forma poco clara.
Durante la II República Española, entre 1933 y 1935, dos estafadores holandeses, Strauss y Perlowitz, con antecedentes en el mundo de los juegos de azar, llegaron a España y lograron engañar a miembros del gobierno y políticos de la época. Si bien los juegos de envite y azar estaban prohibidos en España, Strauss y Perlowitz introdujeron una ruleta eléctrica como una maravillosa innovación tecnológica. El "invento", con el nombre de sus creadores ("stra-perl"), resultó una de las más escandalosas estafas, en la que estuvieron involucrados hasta el propio Presidente del Gobierno.
Cuál será la palabra que el diccionario de venezolanismos incorporará a su cuerpo – muchos nos preguntamos– con la historia de las capta huellas y las máquinas Smartmatic de “viveza automática”. Acaso un combinado de sílabas entre los actores individuales y los actores corporativos que engendraron la “tracalería blindada tecnológica” de marras. Cuando ocurra eso, quizás sabremos quién engatuso a quién, si la gente del “mesmo” gobierno a los inventores de las máquinas de lotería o viceversa. También es muy posible que en la “tramparencia” estén los dos ligaditos.
La incorporación de la voz “estraperlo” y de su derivada “estraperlista” al DRAE fue una aportación lingüística importante, además de una muestra de que nuestra Lengua española esta viva. En Venezuela, además de estar viva nuestra lengua también está viva y coleando la caribería criolla, elevada a la “n” potencia en tantas manifestaciones como en este estraperlo electoral en el que artilugios de juegos de envite y azar deciden nuestro destino.

Correo del Caroní, Puerto Ordaz 09/09/2006

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