domingo, 9 de junio de 2013

"La tragedia es la inmoralidad con que se prioriza en este país..."

Esto clama al Cielo

RCL

Nota Editorial: Esto clama al Cielo
Este fin de semana se leyó en titulares de prensa una noticia que ya no extraña, pero debía alarmar seriamente: “Venezuela fue el primer destino de exportaciones de armas españolas en el 2012”. Compras por valor de 182,4 millones de euros, unos 236 millones de dólares. Eso, sin contar las que adquiere a otros países.
El problema no es la compra de armas, pues lamentablemente casi todos los países privilegian ese rubro. El problema es que, en esta Venezuela que nos escandaliza día a día con un nuevo episodio de  corruptela, 24 horas antes de este anuncio, se hizo el que daba cuenta de una drástica disminución del presupuesto previsto para las instituciones que atienden la alimentación de niños en edad escolar. Esto es un escándalo mayor.
e. Las necesidades más apremiantes de los venezolanos, en salud, educación, vivienda, servicios básicos podrían perfectamente solventarse con el dinero que se emplea en apertrecharse, no se sabe para cuál guerra.
Armas Vlza

No imaginamos una hecatombe mayor que un país sin luz ni alimentos, recibiendo su gobierno una descomunal renta petrolera. Más que una hecatombe, una vergüenza; y más que una vergüenza, un grave pecado.


En estos días, el Santo Padre alertaba sobre el pecado de la injusticia. “El que tenga oídos…”
Pero la cosa se hace aún más dramática cuando estamos en medio de lo que expertos ya califican como “pandemia”. Varias muertes se han producido en el país por el virus H1N1, una de ellas, la más reciente es  la primera en Caracas. Se trata de un joven de 29 años, cuyos familiares claman porque los pacientes sean mejor atendidos en los hospitales.
Las clínicas no se dan abasto y ya se comienzan a instalar carpas en las afueras, pues los pabellones están repletos de personas contagiadas. Las vacunas llegan por lotes muy pequeños que se agotan de inmediato. Y lo más doloroso: se sabe de porciones inmensas de medicamentos vencidos que han sido incinerados.
No hay dólares para esta emergencia nacional. Pero sí los hay para pagar armas. Sin pudor, ni sensibilidad ni remordimiento. Esto clama al Cielo.-RCL

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