sábado, 8 de junio de 2013

Jurate Rosales – Capriles sin pantalla


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Después de dos campañas consideradas “admirables”, Henrique Capriles debe superar el esfuerzo que hace el gobierno por impedir su presencia en cada hogar a través de la pantalla chica.  El gobierno lanza todo el dinero del mundo para comprar la Cadena Capriles, con el diario de mayor circulación popular en el país, y adquirir Globovisión, última ventana libre que quedaba en la TV nacional.  Quienes compraron, gastaron sin mirar en el monto.  Quienes vendieron, se olvidaron de Capriles, del país y de la gente que votó por la libertad.
Con las noticias embasuradas de escándalos que acaparan los titulares para dejar fuera las declaraciones de Henrique Capriles y con la compra multimillonaria del último canal de TV libre que quedaba con audiencia nacional, luego de otra compra del diario de mayor venta y penetración en los sectores populares, como lo es Últimas Noticias, el gobierno intenta “desaparecer de los medios” a Capriles, en preparación de las elecciones de alcaldes y concejales fijadas para diciembre.  Del líder de la oposición, Henrique Capriles, dependerá a punta de imaginación, vencer ese nuevo obstáculo

BASURA PARA TAPAR LOS TUBOS

La entrega “de manos desconocidas” según dice el recipiente, de una grabación donde presumiblemente hablan el armador y dueño de la televisora Canal i, Wilmer Ruperti, con el diputado zuliano por el opositor partido Un Nuevo Tiempo, Heliodo Quintero, en presencia de una persona presentada como agente del DIM, Erick Peña, es el último escándalo que acapara los medios.  La conversación revela hechos altamente escandalosos que, de comprobarse que son ciertos, sacudirían al régimen si es que a los venezolanos todavía les quedase capacidad de asombro e indignación.  Podríamos decir que en este caso, se trata de más y más basura, para obstruir los canales de información y no dejar pasar lo que realmente importa.  Porque lo que importa es quién gobierna y cómo.
Las motivaciones que hubo para entregar la grabación, al principal agraviado, Juan Carlos Caldera, son poco claras.  La más probable sería la necesidad de desviar la atención de la opinión pública de los aspectos esenciales en este momento: en lo social, la escasez, inició de racionamiento de comida y una galopante inflación; en lo político, la lucha de Henrique Capriles para probar que Nicolás Maduro es un presidente ilegítimo.  Dentro del mismo marco, va implícito el tema de las elecciones de alcaldes y concejales, anunciadas por el CNE para diciembre.

PAÍS ENLODADO

La avalancha de basura ha sido continua.  El público todavía estaba esperando la segunda parte de la conversación entre Mario Silva, ex ancla de La Hojilla, con el agente del G2 cubano, teniente coronel Aramis Palacios, cuando ya le llegaban en tromba otros temas para escandalizarse.  Aparecieron en Internet los e-mails de Silva recibiendo información sobre la salud de Chávez, lo cual revela cuánto se ha escondido al público en ese aspecto.  Se dieron a conocer detalles escandalosos de la vida de Silva (sueldo millonario, ejército de guardaespaldas, instalación de emisora de TV en su casa de El Junquito).  Simultáneamente, el público escuchó con renovado asombro, la conversación de Ruperti con Heliodoro Quintero, en la que quedó salpicado todo el mundo, empezando por la oposición cuando Quintero dice que “controla” a 16 diputados, terminando por el oficialismo cuando aparece que Diosdado Cabello autorizó credenciales.  Finalmente, Ruperti da cifras de presunta corrupción en PDVSA.
A todas estas, el público todavía espera la segunda parte del audio de Silva y en medio de esa gran cantidad de lodo, es natural que la gente hable de posible “negociado” para “editarla”, cosa que el presentador de la primera parte del audio, Ismael García, niega con vehemencia.
El público se olvida entonces de un asunto clave: la oposición y Henrique Capriles en particular, han perdido acceso a la TV y las radios.
Fuente: Revista ZETA

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