lunes, 3 de junio de 2013

IGNACIO SERRANO: " será necesario que haya diálogo. Diálogo de verdad."



Abundan las preguntas sobre qué ocurre realmente con los felinos y qué puede suceder con el equipo. He aquí algunas posibles respuestas

¿Tiene derecho la Gobernación del estado Aragua sobre el estadio José Pérez Colmenares?

Sí. Como señala el documento del Instituto Regional para el Deporte de esa entidad, el parque es propiedad del gobierno regional.

¿Tiene razón la Liga Venezolana de Beisbol Profesional para manifestar su preocupación?

Sí. Hay personas a quienes basta con empeñar su palabra para sentirse comprometidas, pero ese compromiso es irrenunciable cuando existe un pacto firmado. Los Tigres fueron reconocidos por la Gobernación como legítimos administradores del parque maracayero. Lo conducente es respetar ese convenio, aunque fuera patrocinado por un mandatario distinto al actual, sobre todo porque no existe una razón de urgencia que motive una medida inmediata de intervención por parte del IRDA antes de expirar el acuerdo suscrito por las partes.

¿Es lícita la intención del IRDA de plantear la utilización del José Pérez Colmenares para el beisbol menor y otras competencias?

Sí. ¿Cómo sostener lo contrario?

¿Es positiva esa perspectiva?

No, lamentablemente. La teoría y la práctica distan mucho una de otra en nuestro país, desde el siglo pasado. El correcto mantenimiento de ese escenario está directamente relacionado con su administración en manos de los Tigres. Es inevitable no pensar en el estadio Universitario, con su gramado maltratado por la utilización constante y sus bienes saqueados en cada receso entre temporadas, desde los equipos de computación para manejar la pizarra, saqueo de vieja data, hasta las pocetas de los baños de los bleachers, hurtadas entre febrero y septiembre de 2012. Que el José Pérez Colmenares acoja otras actividades de alta competencia, conservándose bajo responsabilidad de los bengalíes, es una cosa; que sea usado para torneos regionales y citadinos, o que sea expuesto a la natural desidia que ha dejado languidecer la infraestructura deportiva nacional desde tiempos inmemoriales, es otra cosa.

¿Están los Tigres sin hogar ahora mismo?

Sí. Cuando un arrendatario recibe la noticia de que el contrato de arrendamiento queda sin efecto, podrá plantear una renegociación, pero lo hará desde el hecho de que, si el arrendador lo exige, deberá abandonar el lugar de inmediato.

¿Pueden jugar en otra entidad?

Sí. Ya ocurrió en 1975, cuando los Leones y los Tiburones se mudaron a Acarigua, al no llegar a un acuerdo con la UCV.

¿Llegará la situación a ese extremo?

Posiblemente no. Tanto Carlos Guillén, presidente del IRDA, como el propio gobernador Tareck El Aissami han subrayado que no piensan expulsar a la novena de su hogar natural.

¿Dice la verdad Guillén?

No hay motivo para creer que miente cuando habla de respetar a Rafael Rodríguez Rendón, presidente de los centrales, o cuando pide diálogo.

¿Dice eso el comunicado del IRDA?

No. He aquí un error del ente oficial. El documento no plantea la necesidad de conversar. Por el contrario, se limita a informar sobre una decisión ya definitiva: la toma de control de la gobernación sobre el José Pérez Colmenares.

¿Es la defensa de los actuales concesionarios una razón para la intervención?

Depende. Si se ha violado la ley, se debería recurrir ante los tribunales. Y si no es así, debería respetarse la letra del acuerdo firmado. Las concesiones, así como los acuerdos publicitarios, son la sangre que mantiene la vida de los equipos de la LVBP. Intervenir en esta área es atentar directamente contra la viabilidad económica de los Tigres.

¿Busca la Gobernación tomar el control de la novena?

Es algo que se sabrá con el devenir de los acontecimientos. No es imposible que sea así, dados los estatutos del club. Sin embargo, es poco probable que sea viable en este instante defender ante la afición una medida semejante. Durante la actual administración no ha habido un conjunto más exitoso que los centrales, con seis títulos, tres subcampeonatos y el mejor récord en el único torneo que no concluyó. Hoy es un proyecto financieramente estable, con una nómina repleta de talento joven, y la directiva ha ayudado decisivamente a modernizar el Pérez Colmenares. Sería difícil convencer a la opinión pública de que un cambio es necesario. Pero la Gobernación tiene derechos y responsabilidades sobre la institución. Es de pensar que la fanaticada aragüeña espera que el gobierno regional sea apoyo y ayuda para la obtención de nuevas conquistas, no un obstáculo divisor.

¿Tendrá esta historia un final feliz?

Las trayectorias de Rodríguez Rendón y de Guillén sugieren que sí. Para ello, sin embargo, será necesario que haya diálogo. Diálogo de verdad.

@IgnacioSerrano
www.elemergente.com

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