Blog de Víctor José López /Periodista

lunes, 18 de marzo de 2013

¡QUÉ RIÑONES! ¿PERDONAR POR OFENSAS RECIBIDAS?

VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ


En esta región tropical, donde se confunden en la misma histeria la miseria y el faraonismo, no hay un día que un acontecimiento que no rompa los moldes de lo cotidiano y nos sorprenda.

 Fuimos sorprendidos por Nicolás, cuando exigió que Capriles le solicitara  públicamente èrdón por sus insultos a la muy honorable familia Chávez. Maduro lo hizo, tras llenar de insultos a Henrique Capriles y a media Venezuela, amenazando que "si no se retracta de sus ofensas a la familia Chávez, no habrá debate".

Henrique exigió le dijeran dónde en sus palabras estaba la ofensa, y sin embargo dio excusas "en caso de haberlos ofendido".

 No hubo ofensas, no habrá debate.

Sorpresa grande cuando escuchamos a María Gabriela Chávez Colmenares "reclamar" respeto para su familia, cuando calificaba de "Gigante" a su recientemente fallecido padre. Verla, y recordar a Hugo Chávez, era revivir el 4 de febrero de 1992, aquella madrugada que le sirvió de título a la película de Carlos Azpúrua "Y amaneció de golpe".  María Gabriela  era muy niña aquellos días, hoy es una dama muy joven, y, tal vez desinformada por vivir en la burbuja donde no le llegó la información de aquellos lodos que formaron estos polvos, cuando los carapintadas dirigidos por su papá  atacaron a plomo limpio,  con fusiles de asalto, tanquetas, granadas y lacrimógenas a La Casona, la casa hogar de la familia de Carlos Andrés, donde estaban solitas la Sra. Blanca Rodríguez de Pérez y sus hijas, las hijas del Presidente Constitucional de la República.

Un "gigante" con mente de enano

María Gabriela tal vez no sepa que "su gigante" recurrió en su intento al recurso de los enanos mentales, el Golpe Militar, -en el que fracasó-  cuando pretendió asesinar a su  Comandante en Jefe,  elegido por el pueblo de Venezuela en libérrimos comicios.
Conste que jamás he sido adeco, mucho menos admirador de Carlos Andrés Pérez , más bien público adversario,  pero creyente de las leyes y respetuoso del derecho ajeno como pregonaba el presidente Benito Juárez.

Impresiona cómo la piel de esta familia ha ido sensibilizándose en el tiempo, metidos en esa impenetrable burbuja  en la que viven a espaldas de la realidad, la situación de odio y confrontación creada por el  estilo soez de Hugo Rafael Chávez Frías, con el agregado del ingrediente escatológico de su discurso 1998, cuando gritaba a los cuatro vientos que a "adecos y copeyanos, los vamos a freír en aceite caliente". Se refería a los "escuálidos" de la oposición que “se arrastran como los cochinos", en palabras no de "An Officer and a Gentleman", como debe vivir un militar egresado de una Academia Militar,  sino como habló Nereo Pacheco en su vocabulario de La Rotunda, en funciones de cabo de presos gomero. Si no lo sabían, amables lectores, José Rafael Pocaterra nos narra en Memorias de un venezolano en la decadencia la afición de Nereo, quien luego de torturar a los presos políticos cogía un cuaro, y cantaba corridos, valses y galerones del cancionero popular.
Cuando murió el presidente Carlos Andrés Pérez, Hugo Rafael Chávez dijo públicamente:"Yo no pateo perro muerto... No habrá luto nacional porque hoy murió un corrupto, un dictador...".-Eso dijo el jefe del régimen más corrupto en la Historia de Venezuela.

Le comentaba, amables y pacientes lectores, que cada día no depara sorpresas en esta Tierra de Gracia. Tales como ver ahora a los que se califican como "herederos" de Hugo Chávez, rosario y biblia en mano, rezando novenarios por un alma que cuando era un simple mortal calificó al Cardenal Rosalio José Castillo Lara, Presidente emérito de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano, de “fariseo, hipócrita, bandido, diablo, alcahueta, golpista e inmoral”.
Nicolás, tu que presumes haber estado tanto tiempo junto a Chávez recordarás que tras la muerte del Cardenal Castillo Lara dijo: "Me alegra que haya muerto ese demonio vestido de sotana, ojala se esté pudriendo en el infierno como se merece, sé que se retorcerá eternamente viendo avanzar la revolución...".-. ... A los miembros de la Conferencia Episcopal, a grito pelado con las venas del cuello a punto de estallar, “Demonios, estúpidos y vagabundos”... A los curas: “que Dios los perdone”... A los Monseñores: “Mentiroso. Un politiquero manipulador”. “No han leído la constitución los monseñores. Vamos a mandársela en latín”.
El ventrílocuo de Hugo Chávez ha sido en La Hojilla ese esperpento humanoide que atiende al nombre de Mario Silva, famoso por sus frases y sentencias, quien dijo en los micrófonos y ante las cámaras del la Televisión de todos los venezolanos que Palabras comentando la muerte del presidente: "Dios no existe y si existe es un hijo de puta".
Bueno, podríamos llenar las páginas de un libreto de teléfonos, y faltarían tomos para llenarlos de los improperios, insultos y amenazas con las que Chávez amenazaba a los venezolanos y al mundo. Eso, no nos sorprende; lo que nos llena de sorpresa es escuchar a Nicolás Maduro, a Jorge Arreaza, Elías Jaua, al agresivo y ofensivo Almirante Montero hablar de Paz y de Amor como si fueran "hippies" y lo dicho y hecho por el que ahora califican de "Comandante Supremo" no hubiese existido, ni hablado, y mucho menos actuado expropiando, llenando las cárceles de venezolanos y sembrando por doquier el odio y la división. 

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