Blog de Víctor José López /Periodista

domingo, 3 de marzo de 2013

POMPEYO DAVALILLO EL CREADOR DE LO INESPERADO

 





Víctor José López
EL VITO


 Son muchos los motivos para sentirnos orgullosos de Pompeyo Davalillo. Un manager exitoso, pelotero de grandes ligas, campeón con los Sugar Kings, forjador de la gran dinastía de hombres del beisbol. Muchas cosas, todas realizadas con mucha vocación y sobre todo con contagiante entusiasmo. Sin embargo, su logro más importante en la pelota, su verdadera herencia fue el haber sido el descubridor de grandes como Antonio Armas, David Concepción, Gustavo Polidor, Jesús Marcano Trillo y su propio hermano Vitico Davalillo, para nosotros el mejor bateador en la historia del beisbol venezolano.
Pompeyo era zuliano por los cuatro costados, nacido en Cabimas el 30 de junio de 1928,  donde su corazón se contagió de beisbol. Él fue en la vida puro corazón, puro beisbol. No la entendió de otra manera hasta su último suspiro allá en Ocumare del Tuy donde desde siempre había querido refugiarse, irse a vivir donde se fue a morir el jueves pasado, 28 de febrero de 2013.
Precisamente fue en Cabimas donde dio sus primeros pasos en la pelota, jugando en un terreno que luego sería el estadio Las Salinas. Junto a su hermano Vitico se desarrolló como pelotero. La presencia de la organización deportivas de las petroleras, Shell, Caribean y Creole influyó en su formación, más que ninguna otra institución. inculcar este deporte además del impacto de las llamadas ligas negras en la costa oriental petrolera".
Lo recordamos en la antesala del diamante en el Universitario, con la franela de Leones del Caracas. A su lado lo coloca nuestra memoria  a Alfonso Carrasquel y en la intermedia a Luis Oliveros, "El Cambao". Pompeyo destacó de inmediato en el profesional, encarnaba la pelota caribe y su estilo fue sorpresivo y emocionante. Hablamos de 1952, campeonato de estreno para Leones del Caracas la divisa recién adquirida por Pablo Morales y Oscar "El Negro" Prieto.
Davalillo había viajado desde Cabimas a Caracas, con destino a la Academia Militar. Llevó por equipaje un cepillo de dientes y un guante viejo.
Lo destinaron al Cuartel San Carlos, donde un teniente de la Academia Militar al nada más llegar a ese cuartel la cogió con él por su acento maracucho; y le dijo
- Mira maracucho, ¿Es verdad que juegas pelota,  o será que eres otro maracucho hablador de paja?
A los días en un juego entre alumnos y oficiales el pitcher de los entorchados era el teniente de la bienvenida. Contaba Pompeyo que en su turno, con dos strikes y una bola, el lanzador, que era el teniente, lanzó una recta por todo el centro del home. Davalillo le devolvió el lanzamiento  con una línea que le pegó al pitcher en una pierna, provocando su caída, retorciéndose de dolor, en la lomita. Entre el dolor, y la humillación, el oficial ordenó el calabozo para Pompeyo, argumentando que "Había agredido a un oficial superior".
Pompeyo Davalillo fue un líder en los juegos militares, escenario donde un scout de Senadores de Washington le descubriera mucho antes que la gente de Leones del Caracas supiera de su existencia. Aquella temporada de 1952-1953 Pompeyo fue "Novato del Año en la LVBP", con el Caracas, equipo con el que defendió la esquina caliente las temporadas 1952-1953 y 1966-1967.  El 1 de Agosto de 1953 debutó con Senadores de Washington,  a los 25 años. Fue el primer zuliano y el cuarto venezolano en subir a las Mayores. Antes lo habían hecho Alejandro y Alfonso Carrasquel, y Chucho Ramos. Una lesión le impidió hacer carrera en Washington, aunque dejó .293 de average en su estreno y despedida. La fractura del tobillo, sin embargo, no impidió que hiciera historia: de acuerdo con los registros de Baseball Reference, no ha habido un grandeliga con menor estatura que él, que medía 1,60 metros en sus tiempos de pelotero activo. Y será recordado por haber sido el primer venezolano en robar el home plate en grandes ligas, lográndolo ante el lanzador Bill Wright de los Indios de Cleveland.
Pompeyo era eso, creador de situaciones inesperadas, suicidas dirían algunos, que no estaban registradas en el famoso librito del beisbol. Fue siempre amable con los periodistas, aunque un día le confesó a José Visconti en el dogout  del Caracas que "me habría gustado que me preguntaran más cosas de porqué suceden las cosas en el beisbol, y no las tonterías de siempre". De esas cosas que suceden en la pelota estuvo llena su imaginación cuando como manager de Leones del Caracas logró el Campeonato de la campaña 1994 - 1995, lo más tarde siendo estratega de águilas del Zulia se hizo de dos torneos consecutivos,  (1991-92 y 1992-93). Su inteligencia lo convirtió en asesor de Tiburones, Aragua y Magallanes. Davalillo en los años ochenta había iniciado su trayectoria como piloto. Fue el manager más chispeante e inesperado en la larga saga de estrategas venezolanos que han protagonizado en el beisbol profesional.
Fue el fundador de una brillante dinastía familiar, tan pródiga como los Carrasquel. Responsable de traerse a la capital a su hermano Vitico, para que iniciara su fulgurante y larga carrera, fue emulado por dos de sus hijos, que ya han dirigido en la pelota rentada: Marco, dos veces ganador del Manager del Año, y David Davalillo.
Fue un tremendo tipo, maracucho por los cuatro costados y en sus 84 años de existencia respiró beisbol por cada uno de los poros de su diminuta humanidad.
Algo se le ocurrirá al llegar al cielo, por ejemplo ¡Robarle las llaves a San Pedro!


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