Víctor José López
EL VITO
Son muchos los motivos para sentirnos orgullosos de Pompeyo
Davalillo. Un manager exitoso, pelotero de grandes ligas, campeón con los Sugar
Kings, forjador de la gran dinastía de hombres del beisbol. Muchas cosas, todas
realizadas con mucha vocación y sobre todo con contagiante entusiasmo. Sin
embargo, su logro más importante en la pelota, su verdadera herencia fue el
haber sido el descubridor de grandes como Antonio Armas, David Concepción,
Gustavo Polidor, Jesús Marcano Trillo y su propio hermano Vitico Davalillo,
para nosotros el mejor bateador en la historia del beisbol venezolano.
Pompeyo era zuliano por los
cuatro costados, nacido en Cabimas el 30 de junio de 1928, donde su corazón se contagió de
beisbol. Él fue en la vida puro corazón, puro beisbol. No la entendió de otra
manera hasta su último suspiro allá en Ocumare del Tuy donde desde siempre
había querido refugiarse, irse a vivir donde se fue a morir el jueves pasado, 28
de febrero de 2013.
Precisamente fue en Cabimas
donde dio sus primeros pasos en la pelota, jugando en un terreno que luego
sería el estadio Las Salinas. Junto a su hermano Vitico se desarrolló como
pelotero. La presencia de la organización deportivas de las petroleras, Shell,
Caribean y Creole influyó en su formación, más que ninguna otra institución.
inculcar este deporte además del impacto de las llamadas ligas negras en la
costa oriental petrolera".
Lo recordamos en la antesala
del diamante en el Universitario, con la franela de Leones del Caracas. A su
lado lo coloca nuestra memoria a
Alfonso Carrasquel y en la intermedia a Luis Oliveros, "El Cambao".
Pompeyo destacó de inmediato en el profesional, encarnaba la pelota caribe y su
estilo fue sorpresivo y emocionante. Hablamos de 1952, campeonato de estreno
para Leones del Caracas la divisa recién adquirida por Pablo Morales y Oscar
"El Negro" Prieto.
Davalillo había viajado
desde Cabimas a Caracas, con destino a la Academia Militar. Llevó por equipaje
un cepillo de dientes y un guante viejo.
Lo destinaron al Cuartel San
Carlos, donde un teniente de la Academia Militar al nada más llegar a ese
cuartel la cogió con él por su acento maracucho; y le dijo
- Mira maracucho, ¿Es verdad
que juegas pelota, o será que eres
otro maracucho hablador de paja?
A los días en un juego entre
alumnos y oficiales el pitcher de los entorchados era el teniente de la
bienvenida. Contaba Pompeyo que en su turno, con dos strikes y una bola, el
lanzador, que era el teniente, lanzó una recta por todo el centro del home.
Davalillo le devolvió el lanzamiento
con una línea que le pegó al pitcher en una pierna, provocando su caída,
retorciéndose de dolor, en la lomita. Entre el dolor, y la humillación, el
oficial ordenó el calabozo para Pompeyo, argumentando que "Había agredido
a un oficial superior".
Pompeyo Davalillo fue un
líder en los juegos militares, escenario donde un scout de Senadores de
Washington le descubriera mucho antes que la gente de Leones del Caracas
supiera de su existencia. Aquella temporada de 1952-1953 Pompeyo fue
"Novato del Año en la LVBP", con el Caracas, equipo con el que
defendió la esquina caliente las temporadas 1952-1953 y 1966-1967. El 1 de Agosto de 1953 debutó con
Senadores de Washington, a los 25
años. Fue el primer zuliano y el cuarto venezolano en subir a las Mayores.
Antes lo habían hecho Alejandro y Alfonso Carrasquel, y Chucho Ramos. Una
lesión le impidió hacer carrera en Washington, aunque dejó .293 de average en
su estreno y despedida. La fractura del tobillo, sin embargo, no impidió que
hiciera historia: de acuerdo con los registros de Baseball Reference, no ha
habido un grandeliga con menor estatura que él, que medía 1,60 metros en sus
tiempos de pelotero activo. Y será recordado por haber sido el primer
venezolano en robar el home plate en grandes ligas, lográndolo ante el lanzador
Bill Wright de los Indios de Cleveland.
Pompeyo era eso, creador de
situaciones inesperadas, suicidas dirían algunos, que no estaban registradas en
el famoso librito del beisbol. Fue siempre amable con los periodistas, aunque
un día le confesó a José Visconti en el dogout del Caracas que "me habría gustado que me preguntaran
más cosas de porqué suceden las cosas en el beisbol, y no las tonterías de
siempre". De esas cosas que suceden en la pelota estuvo llena su
imaginación cuando como manager de Leones del Caracas logró el Campeonato de la
campaña 1994 - 1995, lo más tarde siendo estratega de águilas del Zulia se hizo
de dos torneos consecutivos,
(1991-92 y 1992-93). Su inteligencia lo convirtió en asesor de
Tiburones, Aragua y Magallanes. Davalillo en los años ochenta había iniciado su
trayectoria como piloto. Fue el manager más chispeante e inesperado en la larga
saga de estrategas venezolanos que han protagonizado en el beisbol profesional.
Fue el fundador de una
brillante dinastía familiar, tan pródiga como los Carrasquel. Responsable de
traerse a la capital a su hermano Vitico, para que iniciara su fulgurante y
larga carrera, fue emulado por dos de sus hijos, que ya han dirigido en la
pelota rentada: Marco, dos veces ganador del Manager del Año, y David
Davalillo.
Fue un tremendo tipo,
maracucho por los cuatro costados y en sus 84 años de existencia respiró
beisbol por cada uno de los poros de su diminuta humanidad.
Algo se le ocurrirá al
llegar al cielo, por ejemplo ¡Robarle las llaves a San Pedro!

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