Blog de Víctor José López /Periodista

martes, 19 de marzo de 2013

LAS MENTIRAS

 


VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ


Antes de postularse como candidato a la Presidencia de la República,  Hugo Chávez ya había mentido. Ha sido la mentira la compañera más fiel que han tenido los que ahora están en el poder. Mientan para sonsacar, mienten para engañar y mienten para justificar lo injustificable.
Es decir mienten para justificar el haber mentido.
Hoy nos sorprenden escribiendo una nueva historia oficial, con otro argumento distinto al de la verdad histórica escrito con la tinta de sus mentiras.
La mentira ha sido, y seguirá siendo mientras estos regímenes tiranos inspirados en las revoluciones que nunca fueron sigan existiendo.
Tanto mienten que pretenden con lo falaz crear confusiones con hechos y acontecimientos que vivimos y de los que fuimos testigos.
Inolvidable aquella noche, cuando Hugo Chávez izó la bandera de los justos, para defender a los presos de la Penitenciaría de San Juan de los Morros. Fue una noche que estrellada cubría al llano guariqueño, cuando Chávez le ofreció cárceles más humanas a los venezolanos, recintos donde se abrieran caminos hacia la sociedad ofrecida, más justa, no por los caminos extraviados que fueron y todavía son trazados por la corrupción del poder y la injusticia.
 Aquella noche juró, Chávez lo hizo con los dedos cruzados y en cruz, que su primera misión cuando le cubriera el manto del poder sería la de  "sacar de la calle a los Niños de la Patria".
Hoy sabemos que siguen en la calle, que ya dejaron de ser Niños de la Patria y siguen siendo los niños abandonados en las calle, tragafuegos en las esquinas, maromeros de la limosna.
Aquella noche mintió, y lo seguiría haciendo  sin parar hasta morir. Mintió muchas veces más de las que mintiera Pedro, cuando negó al Cristo. Mintió después de llegar al trono con los votos de un pueblo ilusionado, una nación llena de esperanzas . Llegó y regó con  sus mentiras a un  país saturado de la antipolítica,  gracias a unas elecciones libres, una jornada a la que Chávez nunca le ha reconocido los méritos.
 Todo lo contrario, desde ese día a la fecha Chávez amarró los poderes públicos a su voluntad, y desde entonces el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, al Poder Público, a la Defensoría del Pueblo,  nombres nuevos de viejos poderes que convirtió en marionetas de su voluntad.
Las mentiras de Chávez, infinitas como los luceros en aquel cielo estrellado de San Juan de los Morros, hizo promesas que jamás cumpliría. Los niños no han sido de la Patria, porque siguen ellos siendo de la calle, y las prisiones, cárceles y penitenciarías,  las más peligrosas entre las peores del mundo.
Hoy su alumno y heredero recurre a la mentira. Lo hace en la anécdota inventada, la historia profanada, la promesa imposible de ser cumplida... con el  atrevimiento del recorre   el sendero del fascismo, ese de Goebbels, de mentir mil veces hasta convencer que la mentira es una gran verdad. 

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