Blog de Víctor José López /Periodista

miércoles, 27 de marzo de 2013

LA ARROGANCIA DE COLOMBIA, DE RODILLAS ANTE LA HUMILDAD VINOTINTO




La Vinotito volvió a tomar el camino a Brasil, al imponerse dramáticamente a Colombia en Puerto Ordaz

VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ


Con la arrogancia de un niño rico, cuando le muestra a un muchacho pobre un complicado juguete caro, pisó la cancha de Cachamay el lujoso equipo de Colombia. Los cafeteros jamás pensaron que se toparían con unos fieros llaneros que pondrían a volar el papagayo, roncar al gurrufío y ensartar la perinola y derrotarlos y sorprender los pronósticos que apostaron por el que han etiquetado como "el mejor equipo suramericano" en esta eliminatoria para el Mundial del 2014.

Pues bien, amables lectores, el equipo criollo actuó como el perro callejero al que le quitan un hueso, rabioso e incisivo, atacando desesperado y sin pesar sus consecuencias porque Venezuela atacó desde el pitazo inicial, impidiéndole a los grandes de Colombia sus artísticas florituras y desordenandole el orden proyectado para por Pekerman, que luego, más tarde,  mantendría todo el primer tiempo el equipo de Falcao, James, Amaranto Perea, Cuadrado... 

A los cuatro minutos de iniciarse el juego fue el primer ataque frontal del conjunto a César Farías al equipo de Pekerman, sin otra consecuencia que la de encender la luz amarilla, la chicharra de alarma.  El segundo ataque fue el sorprendente gol de Salomón  Rondón, que le dio mucha seguridad a la Vinotinto, un golazo que rompió el estrés que arrastraba desde que los muchachos se ducharon allá en los camerinos del Monumental de Núñez para sacarse el sudor de la derrota ante Argentina 3 - 0.

Con el 1 - 0 en Cachamay, repleto de irreverentes que pitaron con mucha rabia y enojo durante  el minuto de silencio con el que proponía honrar a Hugo Chávez, el juego tomó la velocidad que le impuso Colombia y la pelota y la cancha fueron de dominio colombiano, sin que la lujosa delantera neogranadina pudiera romper la defensa venezolana.

Se jugó como los llaneros jugaron en Mucuritas, al "vuelvan caras sorprendente que le dio a la América del Sur su Indepencencia gacias a Jsé Antonio Páez.

El segundo tiempo, en 33 minutos, el pretencioso equipo del Tigre Falcao -inutilizado por los centrales Oswaldo Vizcarrondo y Andrés Túñez-, James, Teófilo, Cuadrado, no fue capaz de igualar el partido. Todo lo contrario, los humildes venezolanos, o como los calificaría Javier González "Nuestros héroes sin charretera" se ennoblecieron, como ocurrió con Salomón Rondón, que sustituyo en el escenario estelar lo que se esperaba hiciera Radamel, o  El Colorao Aristiguieta, que le imprimió aquella olvidada garra loyaltarra , caraqueña, con la que los sucres, monterolas, los " cojitos", aquella pléyade jesuita,  sellaron el mejor de los juegos caraqueños.
El lujo del juego, el sabor siempre grato de la victoria, (1-0) estuvo de parte de los venezolanos.
Por una noche Guayana, y con ella toda Venezuela, pudo dormir tranquila. Amanecimos con 15 puntos, en el camino al Mundial de Río de Janeiro. Hoy no habrá quien critique a César Farías  

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