No se si alguien lleva la cuenta de aciertos y fracasos acumuladosdurante décadas por los muchos pronosticadores de la caída inminente del régimen castrista entre nosotros, pero en ese caso, la contabilidad es solocuestión de conocer la cantidad y frecuencia de esas predicciones, todas fallidas hasta la fecha.
El caso venezolano presenta un recorrido mucho mas corto que el cubano, aunque visto desde Miami, la efectividad de nuestros émulos de Walter Mercado a la hora de predecir los acontecimientos en Venezuela comienza a parecerse cada vez mas a sus vaticinios ligados a axiomas tales como el disparatado No Castro, No problem ; y no puede haber sorpresas porque casi siempre son los mismos los que vaticinan sobre el descalabro en Cuba o en Venezuela.
Uno de los grandes obstáculos que debe superar un buen pronosticador es el de su propio ego, controlado por sus deseos, sus intereses y sus aspiraciones, cuando el pronosticador, desde su pedestal de experto, los traduce como expectativas. Es lo que en ingles se explica como wishful thinking. Tuve un amigo en la Argentina que jugaba al PRODE –juego de azar basado en acertar los resultados del campeonato de futbol- cada semana, pero invariablemente daba como ganador a Chacarita, el equipo de sus amores, y nunca acertó (ni siquiera una vez que los titulares de los diarios del lunes anunciaban en grandes letras “El país se ganó el PRODE”: ese día, mi amigo acertó 12 de los 13 resultados en la boleta…). Y su explicación era que simplemente no podía apostar en contra de su equipo, sabiendo que podía ganar…
Quienes en nombre de una Democracia que no es valida si no coincide con su propia visión de lo que es democracia –cual?, la que convalida el sistema económico que defienden a ultranza- se ufanan en proyectar un futuro negro para gobiernos como el castrista o el chavista, no pueden resistirse a apostarle a Chacarita. Y así les va…
Nadie es tan bueno como lo describen sus panegiristas, ni tan malocomo lo describen sus detractores, pero es probable que Hugo Chávez haya cometido el mayor de sus errores al imponer como su sucesor a Nicolás Maduro. Aun si así fuera, predecir el deterioro del chavismo en virtud de la erosión que causarían “muy serias disensiones internas” equivale a las predicciones de hace siete años cuando Fidel Castro comenzó a delegar sus funciones en su hermano Raùl, a quien mas de uno de nuestros expertos pronosticadores describió entonces como un borracho consuetudinario incapaz de administrar o gobernar a la isla de Cuba.
La arrogancia de nuestros pronosticadores resulta aun mas egregia cuando se cobijan bajo las banderas de “la Internacional Liberal”.
Nada más anti-liberal que sentirse dueño del liberalismo “auténtico”: el liberalismo no es un dogma, sino una convicción que se nutre de la innovación y el cambio.
No hay nada más iliberal que defender tradiciones o privilegios cuando los mismos son causa importante de desigualdad; nada más iliberal que aceptar esas desigualdades como inevitables, e incluso naturales a la condición humana. No hay nada más iliberal que mitificar y sacralizar el mercado como panacea universal.
Aún defendiendo como se debe la propiedad privada y el interés particular de cada individuo, al verdadero liberalismo le importa mucho más el ser que el tener –en eso el liberalismo, a pesar de su asepsia histórica en cuestiones religiosas, se acerca a la doctrina Cristiana (lo más valioso en la vida no es lo que tenemos sino a quien tenemos, no es más rico quien tiene más sino quien necesita menos): los temas auténticamente decisivos son los que están mas allá de la oferta y la demanda, aquellas cosas de las que depende el sentido, la dignidad y la plenitud interior de cada ser humano.
Nada más iliberal que perder la fe en el individuo –describiéndolo como perfecto (o imperfecto) idiota- y evitando centrar en ese individuo laacción política básica.
Es hora de apoyar y consolidar el excelente trabajo realizado por la Mesa de la Unidad Democrática y ayudar a sus jóvenes candidatos a conquistar la confianza y el voto de los muchos venezolanos que hoy lloran y temen por ladesaparición de su líder. A pesar de que los pronósticos, los Miamenses y los delBeltway, rara vez se cumplen, no por eso dejan de hacer daño. Démosle la espalda a los agoreros y ayudemos a Venezuela a superar este trance.

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