VENEZUELA Y POMPEYO
La triste incertidumbre que reina en el país, la certeza de que
caminamos directo a una tragedia que pudiera resultar tan trágica como
inevitable, necesita de empujones de aliento y alegría, cada día más escasos en
nuestro medio. Uno de los pocos es el ejemplo de los estudiantes que adelantan
la Operación Soberanía exigiendo la verdad con relación a la situación de Chávez
e impedir que el régimen de facto se prolongue indefinidamente bajo el control
del castro-comunismo cubano. Merecen nuestra solidaridad y apoyo activo con los
limitados medios a nuestro alcance. No están solos.
Pero lejos de recibir noticias alentadoras, la semana nos deja el vacío
infinito de la muerte de Pompeyo Davalillo, el “Gran Pompeyo”. Desde muy niño
fui uno de sus tantos seguidores. Empecé a saber de él como tercera base de los
Senadores de Washington en las grandes ligas. ¿Cómo olvidar el famoso robo del
home y su largo desempeño con el Caracas en la Liga Venezolana?Lesionado se
retiró como pelotero activo, pero nunca del béisbol. Entrenador de niños,
también en el béisbol organizado amateur y manager de extraordinarios kilates
con los Tiburones de la Guaira, los Leones del Caracas y las Águilas del Zulia,
hasta donde recuerdo.
Tuve la fortuna de ser Gobernador del Zulia cuando le tocó dirigir a
nuestras queridas Águilas. Como hombre del béisbol que he sido “desde
chiquito”, soy ratón de estadio siguiendo de cerca los avatares de la pelota
nacional, la caribeña y, por supuesto de las Grandes Ligas. Pompeyo nos dio la
satisfacción de dos títulos nacionales y uno de los dos que tienen las Águilas
en las Series del Caribe. ¡Tronco de manager! Querido y respetado por los
peloteros, sin ser alcahuete o complaciente con ninguno. Compartimos muchas
angustias y satisfacciones. Por teléfono, en el estadio y, en no pocas
ocasiones cruciales, en la misma cueva aguilucha, intercambiábamos opiniones
sobre sucesos ocurridos y repasábamos la conducta y temperamento de unos
cuantos jugadores, algunos de ellos fueron superestrellas. Wilson Álvarez,
Julio Machado, Eduardo Pérez, Carlos Quintana, los hermanos Zambrano para sólo
citar unos pocos y entre los extranjeros difíciles Joe Girardi, primero catcher
y hoy flamante manager de los Yankees de New York.
Mi saludo fraterno para toda su familia sin excepción. Viuda, hijos,
hermanos y allegados. Un fuerte abrazo para el inolvidable Vitico.
Pompeyo Davalillo, gloria del Zulia y de Venezuela.
oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 4 de marzo de 2013
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