Humberto Cuenca eminente procesalista
y fundador de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, recomendaba a sus
alumnos acudir a las hemerotecas y no a las bibliotecas para entender y
reconstruir los hechos del ayer, pues las notas de prensa carecían, publicadas
en caliente, de improntas que desfiguran o tergiversan los sucesos acaecidos.
Para quienes solo conocen los relatos
de oídas, cuesta mucho saber que fue realmente lo que paso el 27 de Febrero de
1989, por que se desato el mismo y por que las fuerzas armadas en cumplimiento
de su deber constitucional debieron actuar con firmeza pues sobre
estos tópicos siempre recibimos una información amañada, ideologizada y
enmarcada dentro de un maniqueísmo donde en mayor proporción y, gracias a la
propaganda marxista los malos fueron los miembros de las Fuerzas
Armadas y los buenos los saqueadores.
Es necesario dejar claro que el plan
Ávila, ordenado por el Presidente para su aplicación, a través de su órgano
constitucional es un instrumento para el uso organizado del poder militar en
situaciones agravadas de conmoción nacional del orden público en la capital de
la República y áreas aledañas. Constituye una previsión para
la distribución adecuada de recursos humanos, materiales y
organizacionales, diseñado en forma centralizada y de ejecución
descentralizada. Dentro del mismo si bien es cierto que el Ministro de la
Defensa es a la vez el Comandante de la Guarnición, por tratarse del oficial
mas antiguo con mando en la guarnición, su participación como órgano de ejecución
se materializa en las instrucciones para la puesta en ejecución del mencionado
plan por parte de los responsables designados por los comandantes de Fuerza, en
cada una de las áreas de operaciones.
Las bases para la actuación en el
restablecimiento del orden público alterado es el Reglamento de Servicio en
Guarnición en cuyo texto se indican claramente las acciones progresivas que han
de realizarse en cada circunstancia y siempre en base a la proporcionalidad.
No existiendo una orden escrita del
ministro de la defensa para que las tropas hagan uso de las armas y siendo
reconocida la necesidad de la utilización de las Fuerzas Armadas para
controlar los desordenes y restaurar la paz social alterada y habiéndose
procedido en consecuencia a poner en funcionamiento el instrumento idóneo para
esa participación militar; debió la Fiscalía cumplir exhaustivamente su
obligación de investigar las muertes en forma individual, identificando a los
fallecidos, las circunstancias particulares de cada caso y quienes fueron los
presuntos responsables y no limitarse a hacer conjeturas sin ningún basamento
ni probanzas, atribuyendo dicha responsabilidad al alto mando (Ministro de la
Defensa y comandantes de zona).
Decir que el Caracazo se centró en actos de saqueos y pillaje no es
desacertado ni descabellado y mucho menos ofensivo para nadie dado que los
hechos lo confirman. Así tenemos:
· ¿Cómo se puede olvidar la desaparición total del
Centro Comercial Anauco en San Bernardino como consecuencia de los saqueos? ¿Puede
catalogarse este acto vandálico y de pillaje como manifestación pacífica?
· Lo sucedido en el Centro Comercial el Márquez como
consecuencia también de los saqueos. El Ministerio Público debería haber
conducido una averiguación de cuál fue el comportamiento de las tropas,
preguntándole a los habitantes de los edificios colindantes a dicho centro
cuáles eran sus temores y si aplaudieron y atendieron a los soldados que fue la
única manera de calmar su miedo por el temor de que fuesen asaltados también
sus hogares.
· ¿Qué sucedió en Terrazas del Ávila? Sus habitantes,
como las tropas no habían hecho acto de presencia por no estar el Plan Ávila
implementado, constituyeron comités de defensa de su urbanización y aquellos
que tenían armas de fuego las usaron intercambiando disparos con los
asediantes. ¿Cuántas vidas se perdieron? ¿Es este un acto de manifestación
pacífica o vandalismo?
· Recuerda el Honorable Ministerio Público cómo quedó
la céntrica avenida Lecuna, como consecuencias de los saqueos. ¿Es este un acto
de manifestación pacífica o vandalismo?
· Recuerda el Ministerio Público las célebres
organizaciones actuantes de motorizados portando chalecos de color amarillo que
tenían como misión con herramientas apropiadas romper las diferentes
santa maría de los locales comerciales y detrás de ellos llagaban los
saqueadores. ¿Es este un acto espontáneo y pacífico o vandálico y organizado?
· Lo sucedido en la avenida Andrés Bello con los
almacenes de los empleados públicos que fue totalmente saqueado y entre las
perdidas emblemáticas está la desaparición de diez mil (10.000) cajas de
whisky. Cabe la misma pregunta ¿Es este un acto espontáneo y pacífico o
vandálico y organizado?
· La destrucción del Centro Comercial la Florida en
Chapellín donde se produjeron los mismos efectos. Y así tantos otros de los
cuales el Ministerio Público debe tener conocimiento.
Por lo tanto si los hechos del 27 de febrero y días sucesivos hubieran
revertido carácter político o de acoso al gobierno de la época habrían sido
atacadas instalaciones públicas y privadas, sede de partidos políticos,
organizaciones económicas e industriales etc, etc.; pero ninguna de ellas
resultaron afectadas por los manifestantes si se hubiese tratado de unos disturbios
con en menor medida ocurrían en aquella época en la ciudad de Caracas, hubiera
bastado la acción de las llamadas Fuerzas de Seguridad del Estado para subsanar
el problema. Por ello resulta inconcebible que hoy en día se
tergiversen los hechos y que la acción de Las Fuerzas Armadas que salvo a la
ciudad de caracas de una barbarie incontrolada sea motivo de acusación para los
mandos que cumplieron entonces a plena cabalidad con su deber.
Es necesario plantearse: ¿Qué hubiera sucedido de dejar que los
acontecimientos se acrecentaran ante la inacción de los Organismos de Seguridad
del Estado? ¿El ministerio público se lo han planteado alguna vez de acuerdo a
lo que prescribe una lógica elemental de los hechos y su análisis? De estos
hechos que sumergieron a la ciudad de Caracas en el estado de caos mas absoluto
durante aquellos infaustos días que ya la historia registra como el Caracazo.
Para concluir quiero hacer referencia a un hecho histórico: En el 412,
cuando Alarico saqueó con sus tropas la ciudad de Roma, San Agustín pronunció
uno de los discursos mas famosos de la historia y que tituló SOBRE LA
DESTRUCCIÓN DE LA CIUDAD. De urbis excidio sonaba en latín. Hubo pues un
Alarico que pasó a la historia encabezando una de las acciones más bárbaras de
que se tiene noticia para destruir a una ciudad. En el Caracazo no hubo un
Alarico visible que encabezara la acción destructiva hubo cientos de Alarico
que con su acción no sabemos de no haber sido detenidos a tiempo cuál hubiese
sido el destino de los pobladores de Caracas.
MARIO IVAN CARRATU MOLINA
CORREO: ivanc45@gmail.com
Twitter @MICarratu
Skype : geminis451

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