AGROISLEÑA Y LA ALCANTARILLA
Es de risa, risa burlona lo que provoca el discurso etéreo, cuando el presidente de la República
se refiere a la revolución alimentaria de los venezolanos y recurre a cifras que saca
de su pumpá de prestigilitador para animar al ignorante de la terrible situación
en que nos hemos metido.
Saltan los conejos de Pudreval, de cuando Venezuela
importó 8 mil millones de dólares en alimentos y forrajes, más tarde le puso
cola al papagayo para que las esperanzas volaran en su pastoreo de nubes con
los 6 mil millones y más de 7.000 millones de dólares que usted, amable lector,
y por supuesto nosotros, pagaremos en deuda de carne, azúcar, leche, maíz, trigo, aceite, café, soya,
alimentos para animales y cientos de productos que pudimos haber producido en
Venezuela, y que pudieron haber generado miles de empleos pero que se irán este
año por la alcantarilla del populismo en el que Hugo Chávez y su partida de
incapaces, ineptos y corruptos encauzó a la nación.
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