Blog de Víctor José López /Periodista

domingo, 2 de septiembre de 2012

MARLENE CASTILLO: Olla de grillos



El mensaje de Lilibeth

“Honrarás a tu padre y a tu madre” es el cuarto mandamiento de la Ley de Dios que nos habla de las obligaciones que debemos a los padres: amor, respeto y obediencia
Por: Marlene Castillo


El mensaje de Lilibeth
Lilibeth puso a pensar a su señor padre Foto:Archivo

No todos lo recuerdan, pero tal no es el caso de Lilibeth Morillo. Pese a la posición de su famoso padre, José Luis Rodríguez, al hacer público -en el programa deIsmael Cala- el rompimiento de relaciones con sus hijas (las habidas en su matrimonio con Lila Morillo), Lilibeth manifiesta: “El no tendrá relación conmigo, yo sigo teniendo una relación con él. Es mi padre, es el padre que Dios me dio en este tierra y mientras él esté en esta tierra y luego de que se vaya, va a seguir siendo mi padre”. Así la escuchamos hace ya algunas semanas (Globovisión) cuando, derrochando mucha paz pero con firmeza en sus palabras, se refirió a El Puma con sumo amor y respeto.
 Enfundada en la misma sexy y llamativa malla -creación de Hugo Espina- lucida en la Gala Interactiva del Miss Venezuela, la hija de Lila Morillo y José Luis Rodríguez dejó al descubierto un bonito ser humano. Escuchándola pensamos en la veracidad del dicho “El habito no hace al monje”, pues con ese atuendo se esperaba cualquier tema picante y no una reflexión sobre la importancia de la familia y lo valioso que es para un hijo la figura paterna; pero Lilibeth lo hizo dando repuesta a las preguntas que le formulaba Sandra Villanueva en “Sábado en la noche”. ¡Ah! y lo del traje de vedette tenía una justificación: venía de Venevisión luego de haber cantado y bailado en la “Gala” su pegajoso tema “El amor de mis amores”. “En la entrevista con Cala -comentó Lilibeth-, él fue bastante explícito y dijo su verdad; honestamente, se quitó un peso de encima pues era difícil no saber manejar las verdades o medias verdades, ¿qué decir, qué no decir,? Sencillamente dijo que no mantenía relación con nosotros; bueno, esa es su decisión y yo se la respeto. Yo estoy llamada a honrarlo”.
 ¿Por qué traemos el tema a la crónica de hoy, habiendo transcurrido ya algún tiempo? Por la sencilla razón de que las palabras de la artista llegaron a buen puerto, es decir, a El Puma. De buena fuente logramos conocer que Lilibeth puso a pensar a su señor padre, que, como hombre cristiano, debe de haberse sentido más que tocado y -nos atreveríamos a especular- orgulloso de los valores de su hija. Llama la atención que en estos tiempos, cuando la característica que prevalece es precisamente la desobediencia hacia los padres y, por ende, la ruptura del cuarto mandamiento, Lilibeth se lo recuerda a su progenitor. “Lo amo, sé que es un buen hombre, mientras estuvo en mi vida fue excelente padre, no tengo queja de él”. Dijo Rousseau: “Un buen padre vale por cien maestros”, y luego de escuchar a Lilibeth creemos que ella recuperará a ese padre un tanto extraviado o confundido. “Al final del cuento Dios se encargará de reunirnos”, finalizó Lilibeth y mientras espera que se cumplan los tiempos de Dios, sigue centrada en su personaje de “Soledad” en la novela “Mi ex me tiene ganas”, mientras en sus ratos de relax escucha en su iPod un tema, “Se busca”, de José Luis Rodríguez. “Es una canción imprescindible para mí -declaró en una entrevista a Ultimas Noticias-, me parece que él la canta como los dioses. No creo que nadie la hubiera podido interpretar con esa ternura. Es un tema de mis dos padres: él y Dios”. ¡TAPADA LA OLLA!

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