* La palabra
dialéctica fue utilizada en Grecia tan solo para significar una técnica de
conversación.
También los romanos
la utilizaron en su latín considerando que tal conversación es un arte -el ars dialéctica.
En ambas culturas el
significado, utilidad y uso fueron similares.
Hablar… y hablar
bien, es definitivamente un arte.
Y por igual se
puede aplicar la dialéctica para escribir.
Palabras son
palabras, aunque las habladas resulten más poderosas por llevar incluidas las
emociones del emisor expresadas por su facies,
sus gestos y sus entonaciones.
Las ideas y sus
palabras escritas se apoyan tan solo en la inteligencia y aptitudes literarias
y docentes del escritor, cualidades también útiles y necesarias para hablar
bien.
Todas han de
depender en sus resultados de los filtros
intelectuales del receptor: sus paradigmas y creencias, sus experiencias
buenas y malas, sus arquetipos.
Muchos siglos
transcurrieron durante los cuales -y si acaso se llegó a utilizar- conservó el
término su significado original que solo pretendía señalar los:
● Usos verbales del entendimiento organizado
● Fundamentos lógicos
Al hablar.
* Desde el siglo
XVII hasta del s. XIX algunos filósofos constituyeron de hecho la llamada Escuela
Especulativa, entre otros G.W.F. Hegel en su libro, Fenomenología del
Espíritu de 1808.
Ellos redescubrieron
la palabra dialéctica y como los
políticos -por pegajosa- la adoptaron:
● Torciendo el significado
● Dándole otras profundidades.
Recordemos que especulación es: idear, con intenciones de investigar y
demostrar, nunca de concluir[2].
Y convirtieron la dialéctica en:
La teoría de los contrapuestos
y la detección y superación
de
estos contrapuestos entre cosas y entre conceptos.
Esto resulta ser -en
pocas palabras- un remedo de la tercera ley de Newton: el principio de acción y reacción trasplantada desde la física a
sus filosofías. Pero con consecuencias muy diferentes.
La dialéctica ahora contrapone a cualquier:
● Tradición
● Idea
● Concepto
Llamados tesis a:
● Todos los problemas relacionados
con éstas y
● Contradicciones
observadas en sus desarrollos
Llamados antítesis.
De tales confrontaciones
surgen terceras opciones que nos llevarán a concluir en las llamadas síntesis que han de suplantar las caducas
tesis originales.
* No tomaba
en cuenta Hegel la dialéctica de la naturaleza, suponiéndola incapaz de
progresar. La consideró estática. Esto se entiende, pues en sus fechas estaba
naciendo Darwin; mucho menos podía imaginar el filósofo del s. XIX toda la
historia del big bang y las otras
teorías acerca de los agujeros negros. La historia de la naturaleza cambia en
cientos de millones de años terrestres. La historia humana reciente cambia ahora
apenas en decenas de años.
* En alguna forma la dialéctica
es:
● Hija dilecta de la duda socrática y
● Madre directa de la especulación científica
Que -insistiendo- esto
nos debe inducir única y exclusivamente a investigar; jamás a concluir.
* Ahora bien y
entrando en otras materias, la enorme diferencia entre los:
● Precursores del socialismo inicial con sus falansterios
[3]
● Materializadores del socialismo real y radical con su comunismo.
Radica en que los
primeros entendieron su fracaso y abandonaron pronto sus intentos al comprobar
su inutilidad y contrasentidos y los segundos olvidando su dialéctica originaria,
insisten tozudamente en unos escritos de 1848, sabiendo y conociendo que uno de
los firmantes de 1848 -Karl Marx- profesaba ideas económicas propias de esa
época, opuestas en oportunidades al contenido de tal escrito[4].
Se han anclado a un
pensamiento del siglo XIX.
* Lo que mortificaba al abuelo dentro de su limitado pensamiento fue
entender que esta síntesis dialéctica podría -con el tiempo y sus tropiezos-
ser a su vez enfrentada y convertida en nueva tesis, que con la antítesis que
la confrontare sería llevada a una nueva síntesis que también
puede generar su antagónico infinitas
veces y así se vuelve un cuento de nunca acabar.
Claro, la idea de los filósofos iba mucho más allá de esto pues entendieron
que la dialéctica es el fundamento del progreso; pero aún así, los seguidores
de Hegel se plantaron en el punto de Marx y no siguieron prosperando dialécticamente en sus aplicaciones
políticas -lo cual no entendía el abuelo- es un tremendo e injusto disparate.
Porque ¿Parar? ¿Cuándo?
¿Cuándo la síntesis sea lo que a mi teoría conviene? ¿Es esto válido? ¿Es esto
inteligente?
* Las tropelías cometidas que en nombre de las ideas de Marx, quien
aplicó la dialéctica de estos filósofos especulativos
al materialismo ideológico y
económico, han sido incalculables. El siglo XX se desangró en base a esta
dialéctica, tan diferente del simple conversar y distraerse de los griegos.
Porque ella también transitó por el seso de Adolfo Hitler.
* Sin duda, la reflexión más profunda de este cuento, es la que explotó
el viejo al decir, ¡que bolas…!
Coda
● Aceptando que todas las posiciones del péndulo
son válidas, las soluciones dialécticas para las respectivas economías de
convivencia obligatoria entre los radicalismos extremos se han de articular en
diversos arreglos intermedios,
adaptados y adoptados al momento histórico de la evolución cultural y tradicional
de cada grupo humano.
● Los cambios dialécticos son progresivos, muy raras veces a saltos[5]. Es
una barbaridad imprudente pretender que las sociedades cambien abruptamente en
base a las ideologías y voluntades de gobiernos impuestos, aún por errores
populares.
● La tiranía de Hugo Chávez, comenzó a gestarse en
octubre de 1945. Tardó para cristalizar más de cincuenta años. Si hubiera
utilizado con inteligencia sus doce años de gobierno, habría avanzado más.
● Las deudas acumuladas por los asesores de este personaje por el atraso
del socialismo en Venezuela y en latinoamérica, las contabilizará la historia.
● Algo debemos agradecer los venezolanos: nos despertaron del sueño
hipnótico en cual nos tenían sumidos 54 años de gobiernos democráticos, arteramente apoyados en una riqueza del acertadamente
nominado excremento del diablo.
Debemos sacudirnos de eso.
[1] Muchos conceptos son
tomados del Libro del autor El niño y el
mar, en preparación, cuando el niño le preguntó al abuelo por la dialéctica que le habían mencionado en
su escuelita socialista.
[2] Imaginar: es permitir que la mente divague explorando lo
desconocido -hasta con intenciones lúdicas- y sin finalidades específicas. La
imaginación es la madre de la
creatividad.
Especular: es profundizar e indagar con intenciones de conocer, de
abrir los caminos del intelecto, señalando derroteros a los descubrimientos. La
especulación es la madre de la
investigación y muestra los caminos que nos llevarán a sucesivas:
Hipótesis: marcas que señalarán los límites provisionales de la
observación e investigación; comprobaciones que transitarán por sucesivos
escalones más estrictos:
Teorías, Leyes y Axiomas o Principios, a través de observaciones y comprobaciones.
[3]
Los falansterios de Owen fueron muy
parecidos a los refugios de los damnificados venezolanos: amontonamiento de
personas en un galpón, pero con diferencias básicas. Los habitantes de los
falansterios eran:
● Voluntarios
● Trabajaban
● Producían para
el común
● Compartían:
● Servicios
● Parejas.
[4]
En 1844 Marx publicó sus
Documentos económicos consuetudinariamente
perseguidos y descalificados por el comunismo soviético.
[5]
Paradójicamente, estos cambios violentos -que no dialécticos- si han
sido cataclísmicos en la naturaleza.
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