Blog de Víctor José López /Periodista

martes, 4 de septiembre de 2012

Gustavo Fuenmayor Rodríguez LA DIALÉCTICA[1]





* La palabra dialéctica fue utilizada en Grecia tan solo para significar una técnica de conversación.
También los romanos la utilizaron en su latín considerando que tal conversación es un arte -el ars dialéctica.
En ambas culturas el significado, utilidad y uso fueron similares.
Hablar… y hablar bien, es definitivamente un arte.
Y por igual se puede aplicar la dialéctica para escribir.
Palabras son palabras, aunque las habladas resulten más poderosas por llevar incluidas las emociones del emisor expresadas por su facies, sus gestos y sus entonaciones.
Las ideas y sus palabras escritas se apoyan tan solo en la inteligencia y aptitudes literarias y docentes del escritor, cualidades también útiles y necesarias para hablar bien.
Todas han de depender en sus resultados de los filtros intelectuales del receptor: sus paradigmas y creencias, sus experiencias buenas y malas, sus arquetipos.
Muchos siglos transcurrieron durante los cuales -y si acaso se llegó a utilizar- conservó el término su significado original que solo pretendía señalar los:
           Usos verbales del entendimiento organizado
           Fundamentos lógicos
Al hablar.
* Desde el siglo XVII hasta del s. XIX algunos filósofos constituyeron de hecho la llamada Escuela Especulativa, entre otros G.W.F. Hegel en su libro, Fenomenología del Espíritu de 1808.
Ellos redescubrieron la palabra dialéctica y como los políticos -por pegajosa- la adoptaron:
●       Torciendo el significado
●       Dándole otras profundidades.
Recordemos que especulación es: idear, con intenciones de investigar y demostrar, nunca de concluir[2].
Y convirtieron la dialéctica en:
La teoría de los contrapuestos y la detección y superación
de estos contrapuestos entre cosas y entre conceptos.
Esto resulta ser -en pocas palabras- un remedo de la tercera ley de Newton: el principio de acción y reacción trasplantada desde la física a sus filosofías. Pero con consecuencias muy diferentes.
La dialéctica ahora contrapone a cualquier:
       Tradición  
       Idea
       Concepto
Llamados tesis a:
●               Todos los problemas relacionados con éstas y
●               Contradicciones observadas en sus desarrollos
Llamados antítesis.
De tales confrontaciones surgen terceras opciones que nos llevarán a concluir en las llamadas síntesis que han de suplantar las caducas tesis originales.
* No tomaba en cuenta Hegel la dialéctica de la naturaleza, suponiéndola incapaz de progresar. La consideró estática. Esto se entiende, pues en sus fechas estaba naciendo Darwin; mucho menos podía imaginar el filósofo del s. XIX toda la historia del big bang y las otras teorías acerca de los agujeros negros. La historia de la naturaleza cambia en cientos de millones de años terrestres. La historia humana reciente cambia ahora apenas en decenas de años.
* En alguna forma la dialéctica es:
●       Hija dilecta de la duda socrática y
●       Madre directa de la especulación científica
Que -insistiendo- esto nos debe inducir única y exclusivamente a investigar; jamás a concluir.
* Ahora bien y entrando en otras materias, la enorme diferencia entre los:
●           Precursores del socialismo inicial con sus falansterios [3]
●           Materializadores del socialismo real y radical con su comunismo.
Radica en que los primeros entendieron su fracaso y abandonaron pronto sus intentos al comprobar su inutilidad y contrasentidos y los segundos olvidando su dialéctica originaria, insisten tozudamente en unos escritos de 1848, sabiendo y conociendo que uno de los firmantes de 1848 -Karl Marx- profesaba ideas económicas propias de esa época, opuestas en oportunidades al contenido de tal escrito[4].
Se han anclado a un pensamiento del siglo XIX.
* Lo que mortificaba al abuelo dentro de su limitado pensamiento fue entender que esta síntesis dialéctica podría -con el tiempo y sus tropiezos- ser a su vez enfrentada y convertida en nueva tesis, que con la antítesis que la confrontare sería llevada a una nueva síntesis que también puede generar su antagónico infinitas veces y así se vuelve un cuento de nunca acabar.
Claro, la idea de los filósofos iba mucho más allá de esto pues entendieron que la dialéctica es el fundamento del progreso; pero aún así, los seguidores de Hegel se plantaron en el punto de Marx y no siguieron prosperando dialécticamente en sus aplicaciones políticas -lo cual no entendía el abuelo- es un tremendo e injusto disparate.
Porque ¿Parar? ¿Cuándo? ¿Cuándo la síntesis sea lo que a mi teoría conviene? ¿Es esto válido? ¿Es esto inteligente?
* Las tropelías cometidas que en nombre de las ideas de Marx, quien aplicó la dialéctica de estos filósofos especulativos al materialismo ideológico y económico, han sido incalculables. El siglo XX se desangró en base a esta dialéctica, tan diferente del simple conversar y distraerse de los griegos. Porque ella también transitó por el seso de Adolfo Hitler.
* Sin duda, la reflexión más profunda de este cuento, es la que explotó el viejo al decir, ¡que bolas…!

Coda
Aceptando que todas las posiciones del péndulo son válidas, las soluciones dialécticas para las respectivas economías de convivencia obligatoria entre los radicalismos extremos se han de articular en diversos arreglos intermedios, adaptados y adoptados al momento histórico de la evolución cultural y tradicional de cada grupo humano.
●   Los cambios dialécticos son progresivos, muy raras veces a saltos[5]. Es una barbaridad imprudente pretender que las sociedades cambien abruptamente en base a las ideologías y voluntades de gobiernos impuestos, aún por errores populares.
La tiranía de Hugo Chávez, comenzó a gestarse en octubre de 1945. Tardó para cristalizar más de cincuenta años. Si hubiera utilizado con inteligencia sus doce años de gobierno, habría avanzado más.
●    Las deudas acumuladas por los asesores de este personaje por el atraso del socialismo en Venezuela y en latinoamérica, las contabilizará la historia.
●    Algo debemos agradecer los venezolanos: nos despertaron del sueño hipnótico en cual nos tenían sumidos 54 años de gobiernos democráticos, arteramente apoyados en una riqueza del acertadamente nominado excremento del diablo. Debemos sacudirnos de eso.


[1] Muchos conceptos son tomados del Libro del autor El niño y el mar, en preparación, cuando el niño le preguntó al abuelo por la dialéctica que le habían mencionado en su escuelita socialista.
[2] Imaginar: es permitir que la mente divague explorando lo desconocido -hasta con intenciones lúdicas- y sin finalidades específicas. La imaginación es la madre de la creatividad.
Especular: es profundizar e indagar con intenciones de conocer, de abrir los caminos del intelecto, señalando derroteros a los descubrimientos. La especulación es la madre de la investigación y muestra los caminos que nos llevarán a sucesivas:
Hipótesis: marcas que señalarán los límites provisionales de la observación e investigación; comprobaciones que transitarán por sucesivos escalones más estrictos:
Teorías, Leyes y Axiomas o Principios, a través de observaciones y comprobaciones.
[3] Los falansterios de Owen fueron muy parecidos a los refugios de los damnificados venezolanos: amontonamiento de personas en un galpón, pero con diferencias básicas. Los habitantes de los falansterios eran:
  Voluntarios
  Trabajaban
  Producían para el común
  Compartían:
   Servicios
     Parejas.
[4] En 1844 Marx publicó sus Documentos económicos consuetudinariamente perseguidos y descalificados por el comunismo soviético.
[5] Paradójicamente, estos cambios violentos -que no dialécticos- si han sido cataclísmicos en la naturaleza.

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