CARLOS M. MONTENEGRO
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L a historia de la radio se inicia a finales del siglo XIX cuando los padres del invento, Nikola Tessla, Lee de Forest, o Thomas Edison, comenzaron sus transmisiones de prueba en EEUU; el espectro radiológico era un campo abierto, pues no estaba sujeto a norma alguna. El éxito del invento a finales del siglo XIX fue fulminante y en muy poco tiempo miles de personas se hicieron usuarios de forma amateur emitiendo por cualquier frecuencia sin ningún tipo de restricción.
Las oficinas de correos y los barcos se comunicaban hasta entonces por medio del telégrafo con o sin hilos, que había significado un gran avance, usando el invento de Marconi que logró transmitir utilizando el código inventado por Samuel Morse. Tras difundir ampliamente el telégrafo inalámbrico Marconi introdujo la radio hablada como tal en barcos de pasajeros y de las armadas italianas e inglesa con gran éxito, logrando fama y fortuna.
En América fue la escuadra de los EEUU quien primero comenzó a usar aquella maravilla a finales del siglo XIX, pero se encontraron con el inconveniente de que la utilización indiscriminada de las ondas por parte de la gente aficionada estorbaba las comunicaciones, de tal forma que en 1912 el gobierno norteamericano promulgó una ley y un reglamento, que otorgaba las frecuencias oficialmente para evitar que los amateurs pudieran inmiscuirse en las transmisiones de la Marina y amenazar su seguridad. Fue la primera vez en la historia que se organizaba de alguna manera aquél desbarajuste. A partir de entonces las emisoras de radio pasaron a dividirse entre legales e ilegales. Eso no acabó con las transmisiones de gente sin licencia pero ayudó a organizar con el tiempo las emisiones en Onda Corta, AM y FM. A los que carecían de licencia no tardaron en llamarlos popularmente ilegales, independientemente de su contenido político o de entretenimiento. La legislación sobre el asunto varía entre países pero el fondo es el mismo. Se suele confundir a las radios piratas con las radios libres o comunitarias, que rechazan el apelativo ya que éstas no suelen tener ánimo de lucro.
En ciertos países de Europa, la radio era un monopolio en manos de los Estados, como Inglaterra, Holanda, Luxemburgo y los países escandinavos. Las emisoras se usaban como servicio público, a diferencia de EEUU, donde la legislación permitía el uso comercial por parte de empresas privadas, creándose grandes cadenas de radio de costa a costa como la ABC, CBS, o NBC, además de cientos de pequeñas emisoras locales. Pero en los países de Europa no era posible ya que las legislaciones eran muy estrictas y no transmitían publicidad en sus territorios, sin embargo por la experiencia americana el negocio lucía fabuloso, de tal manera que pronto apareció la solución creándose las emisoras "off shore" (aguas afuera) o alegales frente a las costas de los países que mantenían la prohibición de transmitir publicidad. Ahí nacieron las verdaderas "emisoras piratas", principalmente en el Mar del Norte y el Canal de la Mancha.
Dinamarca fue el primer país del mundo que contó con emisiones radiofónicas comerciales sin licencia y apareció "Radio Mercur", que en de mayo de 1958 comenzó a transmitir desde un barco anclado en aguas internacionales. Se dedicó a transmitir sólo música y publicidad, con lo que el éxito de audiencia y comercial fue casi inmediato. La prensa danesa y de los países de la región comenzaron a llamarla "radio pirata" por lo que aportaba de fantasía más que por el aspecto legal.
A partir de ahí empezaron a transmitir radios ubicadas en cualquier lugar, siempre que estuviera en aguas internacionales. Sus contenidos eran absolutamente apolíticos y la música era la que gustaba a los jóvenes de la época, básicamente rock & roll y baladas, interpretadas por los grandes ídolos del momento usando desde un principio las listas de las revistas musicales norteamericanas como Billboard, Cash Box o Record World y las británicas New Musical Express o Melody Maker que publicaban las ventas de discos y los éxitos más radiados además no pagaban impuestos. A principios de los sesenta, la irrupción del rock y pop británico tras el fenómeno Liverpool a la cabeza, el crecimiento del negocio se hizo imparable transmitiendo casi todo el día. Para entonces la BBC inglesa apenas pasaba dos horas diarias con música, para la juventud británica, lo que agrandó la audiencia de las radios piratas apoyadas por las compañías discográficas facilitándoles los discos del momento, que vieron crecer sus negocios de forma exponencial.
Las principales radios piratas eran Radio Carolina, frente a Suffolk, Capital Radio, Radio Luxemburgo y Radio Verónica (los socios eran fabricantes de electrodomésticos holandeses) que trasmitía hacia Holanda. Operaban desde barcos anclados y plataformas, usadas por la artillería antiaérea británica durante la II Guerra Mundial y abandonadas, en pleno Canal de la Mancha.
Rohan O’Rahilly fue uno de los pioneros que comenzó a transmitir con Radio Carolina desde un viejo ferry de pasajeros, el MV Frederica que renombró "Mi amigo" y lo hizo legendario, con transmisores de 20 Kw. comprados en Dallas, Texas. La primera canción que transmitió fue "Round Midnight" de Jimmy McGriffi", compuesta por Telonius Monk, de su LP "I’ve Got a Woman". En 1964 El grupo británico "The Fortunes" grabó el tema "Caroline" que pasó a ser como el himno de la radio.
Pronto los más importantes artistas como Los Beatles, Rolling Stones y todos los ídolos de la época eran transportados a estas radios para ser entrevistados, generando aún más valor agregado. Hasta bien entrados los años ’80 la cosa continuó, pero las cadenas estatales, como la BBC, comenzaron a radiar publicidad para recuperar audiencia, con lo que el negocio "pirata" mermó y fueron abandonando las ondas en altamar.
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