
MARI MONTES
19 Jul 2011
La vinotinto comenzó a jugar unos minutos antes de la función de “Uno más y la cuenta”, la obra de teatro que lleva 7 semanas en Teatrex de El Hatillo, con Amanda Gutiérrez, Rebeca Alemán y esta cronista.
Sólo había 12 personas, pero había que cumplir con el compromiso ya que fueron a vernos y “el show debe continuar”.
El tiempo que dura la obra, una hora 15 minutos, nos permitió disfrutar los últimos 30 minutos, así que pudimos ver el gol de Suazo que empató las acciones y más tarde el cobro de Arango y la patada de Cichero para marcar la diferencia.
Esos últimos minutos que se hicieron eternos y en los que el árbitro ecuatoriano Carlos Vera nos recordó por qué actuar con arbitrariedad es, según el DRAE: “Acto o proceder contrario a la justicia, la razón o las leyes, dictado solo por la voluntad o el capricho”.
A mi no me gusta culpar a los árbitros, umpires, jueces, referís, etcétera, de los resultados de los juegos, siempre prefiero pensar que no se equivocan con mala intención y que aunque sus decisiones sean en muchos casos frustrantes, son hombres que cometen errores, como todos nosotros. Sin embargo este señor de ayer, suponiendo que no sea un malintencionado, igual merecería no seguir pitando por haberlo hecho tan mal, por haber dejado tantas dudas y reproches. Tal vez si se hubiera equivocado por igual para las dos selecciones, ni escribo este párrafo, pero todos lo vimos errar en contra de la Vinotinto y tenemos dudas. Y nadie que se encarga de impartir justicia, en el terreno que sea, debe dejar dudas de sus buenas intenciones.
Pero mejor no seguir comentando algo que ya no tiene remedio y que nos dejó sin Tomás Rincón para el juego contra Paraguay. Total que el hombrecito no sólo empañó el partido contra Chile, sino que también nos perjudicó para el próximo. Al menos una baja que según he podido leer a los entendidos, será una ausencia notable, aunque hay confianza en la profundidad de la banca que maneja César Farías.
Esta Vinotinto superó los pronósticos de los más entendidos que pensaban que sería muy difícil trascender de la primera ronda a cuartos de final con Brasil y Paraguay, incluso Ecuador como acompañantes de grupo. No fue fácil, pero fue posible y además invictos.
Cuando era un hecho que el rival de Chile sería la Vinotinto hubo no sólo mucho optimismo por parte de sus fanáticos en relación a las enormes posibilidades que tendrían los australes contra los venezolanos, cosa comprensible porque la historia, contada en ganados, perdidos, goles a favor y en contra, nos dice que Chile ha sido superior a nosotros. Lo que molestaba eran las ofensas, las burlas, el menosprecio. La famosa promoción de la novela y el fútbol y algunos comentaristas que no saben mantener las vísceras en su lugar.
Si, la Vinotinto nunca ha llegado tan lejos y a algunos les cuesta reconocer que hay crecimiento. Prefieren decir que las selecciones de sus países jugaron pésimo antes de dar crédito a un combinado que junto a Perú, ha demostrado una vez más que los juegos los ganan los hombres y no los nombres.
En nuestra selección hay hombres que son fichas de equipos de ligas europeas y si bien no son los más estelares, están ahí porque saben hacer su trabajo y por eso no han perdido.
El técnico Argentino Ricardo Lavolpe, decía ayer que la selección Vinotinto ha llegado a la semifinal “haciendo las cosas simples”. Es igual en beisbol, por ejemplo, donde decimos que “para ganar hay que hacer las jugadas de rutina”…y bueno es lo mismo en la vida real.
La “Saeta Rubia” Alfredo Di Stefano decía: “”Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”, si lo saben los argentinos.
Y se quedaron los campeones de Brasil, los anfitriones, la lucida Colombia, el TRI…y llegan a semifinales Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela; ciertamente no era pensable ese cuadro, pero sabemos que en los deportes que se juegan con una esférica, las predicciones de los especialistas también ruedan por la grama.
Insisto, de fútbol no se nada, pero si tuve que esperar 44 años para celebrar la llegada a esta face en la Copa América, es obvio que algunas cosas debemos estar haciendo mejor.
Creo que la suerte existe y que siempre se pone del lado de quienes lo están haciendo bien.
Aún falta mucho, el miércoles el compromiso contra Paraguay será tan empinado como el juego de la primera ronda. Los guaraníes vienen con animo de revancha, ese empate luego de estar arriba 3-1 lo sienten casi como una derrota. Habrá que salir a enfrentarlos, una vez más, sin ningún complejo.
El domingo toda Venezuela gritó ¡Gol! Al mismo tiempo. No importaba nada más. ¡Gol! Cantado en todos los tonos y tesituras.
Nosotras (el elenco de la obra y la directora Iraida Tapias) terminamos de ver el juego en el teatro y sentimos el estallido de alegría de los hatillanos, los gritos, la celebración, las cornetas, la felicidad que da la victoria ¡Qué bonito suena el país cuando la vinotinto hace goles!
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