
Copiones
Pequeña, miserable conmoción porque llamé bellaco a Neruda. Los traficantes de la
cultura y sus víctimas del conocimiento superficial defienden sus fetiches -en algo hay que creer. En los años cincuenta y sesenta los comunistas eran árbitros del arte y las letras. Inventaban genios y destruían talentos honestos. Hicieron arquetipos del farsante Sartre y la pesada señora Beauvoir. La Juventud Comunista repetía los ditirambos nerudianos sobre Bolívar, calco exacto del "¡Oh,capitán, mi capitán, nuestro terrible viaje ha terminado!" que Whitman dedicó a Lincoln.
Como Macondo lo era del Yoknapatawpha County de William Faulkner. La sumisión a
otras culturas es la maldición venezolana.
Copiamos versos y novelas. Copiamos socialismo, fascismo, liberalismo. Somos el
país que se resiste a ser él mismo.
Twitter:@PoleoRafael
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