
Sergio Markarián es mucho más que un nombre en el fútbol sudamericano, es un referente de lo que el mundo conoce como “la garra charrúa”. Este uruguayo, repetado por el irrespetuoso mundo del fútbol, tiene en sus manos a la Selección del Perú, una nación que tuvo en sus mejores momentos mucha personalidad en las canchas del balompié universal. Han sido peruanos muchos de los grandes jugadores, históricos del continente. Sergio Markarián, dijimos, tiene en sus manos el regresarle al Perú sus valores futbolísticos, y devolverle al peruano el goce del disfrute del juego bonito, efectivo, alegre que llenó épocas, canchas y torneos.
Y el hombre va por buen camino, lo hemos constatado en Copa América, aunque haya caído con los brazos en alto –jamás bajó la guardia- ante la celeste oriental que tuivo que echar el resto para derrotar a este Perú al que habrá de considerar, y respetar, en la próxima clasificatoria para el Mundial de Fútbol. Como lo recalcó el propio Markarián, la Copa América deja “cosas muy buenas” para el Perú …
“Hay que felicitar al rival y nosotros levantar la cabeza. Hemos hecho una digna presentación y esta Copa América nos deja cosas muy buenas. No es bueno perder, lo sentimos mucho, estoy golpeado, pero es fútbol y se puede dar. Hay que aceptarlo y empezar a ocuparnos del partido del tercer puesto…Yo cuando hablo de errores hablo de mis propios errores. La autocrítica empieza por mí. Me vi obligado a dar una concepción de equipo que tuvo en cuenta lo sanitario y lo físico…Aún tenemos algunas deficiencias y tenemos que aprender… Perú está creciendo mucho. Estoy tranquilo. Hemos jugado con un equipo que está entre los mejores del mundo, sin ninguna duda, y nosotros a crecer despacito … Uruguay en fútbol es el mejor del mundo, porque proporcionalmente, si la cantidad de población y posibilidades económicas fueran la inversión y los resultados deportivos la utilidad, si ustedes lo dividen les da que Uruguay es por lejos el mejor país del mundo…Tiene una base de historia que tira, que lleva, que todos los chicos quieren imitar. Y tiene la más densa red de fútbol infantil que existe en el mundo. En Uruguay no se escapa un buen jugador por nada del mundo. Es tan densa la red que impide que un jugador talentoso se escape. Es el gran candidato a ganar el torneo olímpico que viene y a mí me gustaría tener una fábrica como esa”
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