
VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ
Recordar, es vivir, frase muy recurrida por compositores de boleros, nombre para espacios radiales, enamorados y en ocasiones como las que vivimos los venezolanos, famosos por nuestra eterna amnesia.
Recordando tiempos recientes, casi olvidados por los venezolanos, vivimos la otra noche en la Sala PentHouse del Centro Cultural CorpBanca, en Altamira con la obra de Martínez Como vaya viniendo.
Por supuesto que Como vaya viniendo tiene que ver con la telenovela “Por estas calles”, que transmitió Radio Caracas Televisión en la década de los años noventa, título y tema inspirados en una canción de Giordano, que como explica el propio Ibsen Martínez en la introducción de la obra, fue un recurso que se le ocurrió cuando aterrado de quedar desempleado como “escribidor” echó mano a la inventiva inmediata para satisfacer las preguntas de Marcel Granier en RCTV. Ibsen, segón propias palabas, había caído muy bajo a los ojos de sus ejecutivos. Su “promedio al bate” no iba más allá de los 20 capítulos por telenovela. Ibsen achaca su slump a su propia pereza; y, saliéndole al paso al acoso de los productores convertidos en sus más fervientes enemigos, y prometiéndole a Marcel Granier “conflictos sociales” en la trama, tiene el golpe de suerte con los hechos del 27 de febrero de 1989.
Ahí mismo, aquella mañana, ante la confusión de una nación Ibsen Martínez la vio clarita y le hizo swing para sacarla de jonrón. Había nacido, sin tenerlo escrito, el guión de “Por estas calles”.
Y nació Eudomar Santos, caraqueño del barrio Moscú, con marcado acento marginal que cubre en su narración todo lo que acontece antes, durante y después del 27 de febrero. Acontecimientos muy ligados a la alfombra roja que le extienden a un paracaidista -en todos los sentidos- para que lidere la fracasada intentona del golpe militar del 4 de febrero de 1992. Día en que se se encendieron las alarmas, que no fueron suficientes para despertar en ese instante a los dormidos dirigentes de la nación, que siguieron en su “rumba”… Eudomar crece, recuerda, se robustece, protesta y cuenta cosas que a los venezolanos se nos han olvidado, pero que como “recordar es vivir” logran el propósito de la obra de teatro que une a Ibsen con Eudomar, es decir con Fraklin Virgüez, que no es otro que los venezolanos seamos jueces de nuestra propia conducta y crezcamos en responsabilidad al momento de elegir nuestro destino, el futuro de la nación que es el de las próximas generaciones si con sinceridad no queremos seguir parados esperando lo que Como vaya viniendo…vamos viendo
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