Blog de Víctor José López /Periodista

miércoles, 10 de noviembre de 2010

ENTRE EL RUIDO Y EL SILENCIO

Lloran como plañideras para buscar notoriedad

VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ

Les quitaron el Ateneo de Caracas, acabaron con el Festival de Teatro y no fueron capaces de protestar como ahora protestan porque en El Hatillo se va a realizar una corrida de toros.
Se trata de un espectáculo que genios del teatro y de la literatura, entre don Miguel de Cervantes y Saavedra y García Loca, sólo por nombrar los tocados por Dios, exaltaron sus valores en las Bellas Artes.
Son tan cobardes como aquellos que guardaron silencio ante la defenestración de los escenarios del Teatro.
El Nuevo Circo de Caracas se ha convertido en un sitio peligroso, donde los crímenes se convierten en cangrejos. Así han sido los asesinatos a Oriana Yoyote (18) y a Jaime Caballero ( 35), fulminados a balazos en la arena de la plaza de toros, y así ha sido con el crimen ejecutado por la Arq. Fabiola Velasco, y ordenado por Juan Barreto, cuando era Alcalde de Caracas, elegido por “el dedo de Chávez”, en contra del Erario Público.
El “rescate” de la plaza de toros fue encomendado a la arquitecto Velasco por su amigo Juan Barreto, Alcalde Mayor de Caracas e incondicional del presidente Chávez, en su condición de funcionaria del Instituto Metropolitano del Patrimonio Cultural de la ciudad.
La estudiante de Bibliotecología de la UCV, Oriana Yoyote fue asesinada de un disparo en la cabeza, dentro de la misma plaza cuando presenciaba la obra teatral Aquiles en el jardín de los retazos. La estudiante estaba acompañada de varios familiares y no estos ni el público se enteró cuándo ni quien disparó contra la joven. La policía sólo sabe que fue dentro de la carpa que cubre el teatro. El caso, es un “cangrejo”. Otro crustáceo policíaco es la muerte del oficla de Policaracas, Jaime José Caballero, asesinado de tres balazos, cuando el policía cumplía su guardia.
La División contra Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas , Penales y Criminalísticas no da pie con bola y aún no resuelve nada. Al parecer, todo está engavetado en el mismo bureau dónde están las denuncias por “enriquecimiento ilícito” de quien fuera Alcalde Mayor, el voluminoso Juan Barreto, quien como a muchos benefició con jugoso contrato a Fabiola Velasco, con la justificación de crear un Centro de Cultura Endógena. Galimatías que traspolado a la realidad se convierte en cueva para malandrines, drogadictos, tragafuegos, trapecistas, maromeros que a la luz del día ivaden las esquinas de las principales avenidas de caracas en función de pordioseros y de noche se destapan en orgías que amparan las autoridades de la Alcaldía de Libertador.
¡Claro! Todo se hizo bajo la voluntad del “dedo de Chávez”, lo que según Jackie Farías es “palabra de dios” … Y el resultado no es más que un antro

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