El 13 de enero de 2002, hace ya 8 años, escribimos en nuestra columna semanal "Sin paralelo" en el diario Meridiano lo que prometía hacer Chávez como propósito de Año Nuevo. Nuestros amables lectores, no lo recordarán pero nosotros lo haremos por ellos,
Aquí lo que dijo el rey de las promesas, el presidente Hugo Chávez Frías:
EL PRESIDENTE CHÁVEZ dijo el miércoles que se va de Miraflores, que le entregará el palacio de Joaquín Crespo a la Universidad Popular Bolivariana de Venezuela. Los educadores presentes en el Teresa Carreño saltaron, brincaron y aplaudieron y gritaron a coro “¡Chávez, amigo! ¡El pueblo está contigo!” Grito poco original, el mismo slogan con el que recibimos a S.S. Juan Pablo II, cuando vino a Venezuela por primera vez. El presidente es harto generoso con los bienes del Estado venezolano. Recordarán por reciente, que apenas se montó en el coroto -hace ya tres años-, dijo que se iría de la Casona “porque esta casa es demasiado grande para María Isabel, Rosa Inés y yo”, y dijo que entregaría la Casa Presidencial a una escuela. “Maria Isabel, Rosa Inés y yo -dijo Chávez, nos conformaremos con un apartamentico. Esto (La Casona) es muy grande. Aquí se pierde la gente yendo hasta la cocina a buscar un vaso de agua.” Más tarde “regaló” la Guzmania en Macuto. Nunca la entregó a la escuela que él dijo la entregaría. Vino en deslave y arrasó con todo. Luego “regaló” El Poliedro de Caracas. También anunció que la Ciudad Vacacional de Los Caracas “ será la casa de los Niños de la Patria”. Los muchachos siguen en la calle y a El Poliedro hubo que meterle miles de millones para rescatarlo. Hace poco puso como fecha tope el diez de diciembre para “sacar las avionetas de la oligarquía de La Carlota. El “camastrón” va a ser el primero que salga de La Carlota. Hay que dar el ejemplo”. De La Carlota no ha salido ni un papagayo, y el siempre mentado y muy referido arquitecto Fruto Vivas se quedó con los planos hechos, porque el superproyecto que uniría los partes del Este y La Carlota sigue engavetado. Está en la misma gaveta donde meterán a Miraflores, donde está la •”escuela” de La Casona, donde estuvo La Guzmania y donde sigue Los Caracas. El presidente Chávez regala muchas cosas que no son de él, incluso le ofrece a otras naciones los bienes del Estado venezolano, como hizo hace poco con el avión presidencial, como ha hecho con el petróleo que le regala a Cuba, como hace con los dineros del pueblo con el que se pagan los sueldos de los médicos y los entrenadores cubanos. La inconstancia e inconsistencia del presidente la vivieron hasta los cadetes de la Academia Militar de Venezuela, esa que él llama “La casa de los sueños azules”, cuando sin calificar para el cargo, ni por méritos académicos o por concurso, se erigió en Catedrático de Ética. No pasó de dos conferencias. Al final, también fue reprobado.
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