martes, 9 de julio de 2013

SI QUEREMOS PAZ, DEBEMOS TENER JUSTICIA



VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ

Lo ocurrido en Coro los Guardias Nacionales es un terrible . Se trata de un acontecimiento tan absurdo, que no debe arrojar basura sobre la institución de la Fuerza Armada Nacional. Sería condenar a priori abonar el terreno para que surjan en el país situaciones de odio y de polarización, similares a las que han provocado en Egipto un nicho ideal para el estallido de una Guerra Civil.

Se trata de una situación similar, más focalizada pero de similar trascendencia a los lamentables y criminalmente politizados sucesos del 27F. Ese capítulo de nuestra historia política llamado "Caracazo".

A los altos mandos de nuestras Fuerzas Armadas les correspondió asumir una tarea y tomar acciones similares, a lo que ahora ocurre con la institución militar y que pretenden culpar a las instituciones  por la irresponsabilidad de unos cuantos plazas de la Guardia.

 No es justo, insistimos, en responsabilizar al Alto Mando Militar por no "haber ejercido el debido control y la vigilancia" de los guardias nacionales, que con su poco sentido profesional y mucho de criminal provocaron este terrible y penoso incidente donde perdieron la vida y fueron heridos varios miembros de una familia venezolana. 

Nos referimos a todo esto, porque vemos a Venezuela convertida en un polvorín. Polvorín que puede estallar con un chispazo estimulado por el odio sembrado en los surcos, abonados por el odio y la mentira, de las dos mitades que constituyen a las dos Venezuela donde vivimos y que incendiadas por el discurso de sus conductores lucen como irreconciliables.

Lo mismo que en la tragedia ocurrida en Coro, como la catarata de criminalidad desbordada en la nación y que provoca más de 15 mil muertos todos los años, no se puede señalar a una institución de culpable cuando es evidente que el mal está en la Impunidad.  Impunidad porque no hay Justicia y porque todo se debe a que este proceso revolucionario que le quitó independencia a cada uno de los poderes públicos y  desde el Tribunal Supremo, la Fiscalía, la Defensoría y la Asamblea, mide con un doble rasero a los venezolanos.

Los notables acontecimientos se han convertido en cajas de resonancia de los caprichos y sin razones del Poder Ejecutivo. No de ahora, que es evidente, sino desde que el propio Hugo Chávez hizo a su medida el chaleco de los poderes públicos para imponer el régimen al que se ha sometido la Justicia en Venezuela.

Igual que cuando "El Caracazo", y ahora ante el suceso de Coro,  es mucho más fácil culpar al Alto Mando Militar, mucho más fácil antes buscar chivos expiatorios antes que conducir una averiguación, seria y objetiva como en el caso del 27F habría servido para identificar los autores materiales que hicieron huso de las armas, sin autorización y violando lo establecido en el Reglamento de Servicio.

Esta actitud de las partes polarizadas de la nación, es tan irresponsable como la que hace permanentemente el gobierno de Nicolás Maduro al acusar a los gobernadores de la oposición, a las honorables autoridades de las universidades autónomas, a todo venezolano que no se arrope con una franela roja  de "borrachos", "ladrones", "homosexuales", "narcotraficantes" al estilo irresponsable de Nicolás Maduro, sin pruebas o indicios, cuando él mismo, el señor Nicolás Maduro es incapaz de presentar una simple y sencilla Partida de Nacimiento, que le quite el tufo a su presidencia, tufo que con los días que se convierte en hedor,  de u ilegitimidad. Un acto ne4cesario y obligatorio que ha sido tapado y escondido por el Poder Electoral, el CNE, secuestrado por la voluntad del Poder Ejecutivo.

Está en nuestras manos evitar el odio, y para ello debemos respetar las instituciones. Es necesario sembrar la semilla de la Justicia para evitar una inminente Guerra Civil en Venezuela, evitar lo que sucede en Egipto, y dejar de polarizar la sociedad venezolana evitando la Impunidad y ejerciendo la Justicia.


 Si lo hacemos lograremos la Paz.

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