VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ
http://www.youtube.com/watch?v=HTyIqj3rMdE
Una tángana, programada y pautada al estilo patotero e
inspirada en la cubanía marxista que se enquista más cada día en los órganos
vitales venezolanos.
Patoteros
importados, es decir guardaespaldas armados y ayudados por Guardias Nacionales colaboradores ayudaron a
los agresores oficialistas que intentan instalar el "fujimorismo" en
Venezuela. La Guardia Nacional Bolivariana, la que por corrompida fue objeto de
crítica de Hugo Chávez en su primera campaña electoral, nada tiene que ver hoy
con el estamento que lucía aquel escudo en su uniforme en que se leía "El
honor es su divisa". Ahora su divisa es el dólar norteamericano, pues su
oficialidad está vendida al mejor postor como estuvo vendida en el pre -
chavismo, y en esta oportunidad es al
gobierno cubano - venezolano al que obedecen el mandato de los fracasados hermanos Fidel y Raúl
Castro, transmitidas con claridad a Nicolás Maduro por su jefe inmediato
Rodrigo Valdez, "El Carnicero".
El retardo del inicio de la sesión correspondiente al martes
30 de abril prometía rispidez, porque algo raro se olía tras bastidores donde
estaban reunidos los diputados del chavismo, que se encontraban en la oscuridad
"cogiendo línea" del teniente Diosdado Cabello.
Llegaron los áulicos al foro con casi tres horas de retraso,
en el hemiciclo habían retirado los micrófonos de las curules de los diputados
opositores. El 52 por ciento de los venezolanos había enmudecido en el
Congreso, les habían quitado el
derecho a opinar, expresarse, denunciar o proponer a media nación
venezolana.
Otra vez la bota pisoteaba la letra constitucional.
Tal y como
ejercen el poder armado los
malandros exaltados por el ilegítimo Nicolás Maduro, la nueva presidenta del
Banco Central de Venezuela fue
designada por una "orden express" enviada a Diosdado.
Cabello pretendió darle curso con aparente naturalidad a la
asamblea de diputados, mientras se cumplía su orden de agresión a aquellos
ciudadanos que el pueblo eligió
como sus representantes .
Exigía "la vacuna" que acataran la orden de "reconocer a Nicolás
Maduro" como Presidente de Venezuela.
Alega la oposición que "no puede ser reconocido,
mientras no se lleve a cabo la Auditoría del Escrutinio Electoral, tal como
aceptó Maduro, y como prometió a
los presidentes de Unasur a través de las cámaras de televisión internacional".
Los diputados de la oposición, sin micrófonos, impedidos de ejercer su derecho de
palabra, sonaron bocinas en signo de protesta y desplegaron una pancarta, un trapo como se dice en
el argot futbolero, con la inscripción: “Golpe al Parlamento”.
Como toros bravos los áulicos del régimen madurista
embistieron al trapo, lo hicieron
contra sus pares y se engarzaron en una tángana apoyados por los guardaespaldas
de la directiva del gobierno, armados con armas de fuego, y apoyados por los
Guardias Nacionales Bolivarianos.
Las páginas de sucesos de los escasos diarios que aún
circulan en Venezuela, con alguna libertad de información, dan cuenta de cómo
terminaron esta agresion los diputados
Julio Borges, Primero Justicia (PJ) y la diputada María Corina Machado,
de quien se reporta que habría sufrido una fractura de nariz. El diputado por
el Estado de Bolívar Américo De Grazia fue remitido a una clínica. Nora Bracho,
Homero Ruiz y Eduardo Gómez Sigala también sufrieron contusiones.
También cogieron tomate los chavistas Odalis Monzón, Nancy
Ascencio, Maigualida Barrera y Claudio Farías.
Un antecedente histórico es el del “Asalto al Congreso” de 1848– luce como el umbral de la
parálisis de la Asamblea Nacional.
Diosdado Cabello anunció que le retendrá el sueldo de aquellos diputados que
persistan en no reconocer que "Nicolás Maduro es el presidente de
Venezuela" y que insisten en auditar el proceso electoral del pasado 14 de
abril o en impugnar las elecciones.
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