El 27 de febrero de 1989 más de dos mil 900 comercios fueron
destruidos por un anárquico huracán que, en acciones de violencia irredimible e
irreducible, destrozó bienes públicos y privados, sin consideración, con el
propósito de ejercer el pillaje y descargar el enojo.
Hoy, a 25 años de los hechos, estos acontecimientos son
exaltados por los grupos que integran el régimen de la nación, como logros de
triunfo de la subversión revolucionaria.
Es curioso que hoy estos regidores de la justicia encarcelan
al general Antonio Rivero, alegando que Rivero insufló ira en la ciudadanía con
su mensaje violento, lo cual se ha demostrado no ser cierto. No obstante, Rivero será
procesado
Con este baremo podemos medir lo injusta de la justicia
socialista, misma que se manifiesta en la popular Ley del Embudo. Aquellos que
provocaron los terribles disturbios en el 1989, hoy son considerados héroes de
la patria; y quienes defendieron la letra de la Constitución, son acosados,
reprimidos y perseguidos.
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