Blog de Víctor José López /Periodista

domingo, 31 de marzo de 2013

DESDE EL PUENTE Oswaldo Álvarez Paz





CONDICIONES ELECTORALES

Muchos nos hemos referido a este tema anteriormente, normalmente en situaciones adversas y con la angustia de ser malinterpretados, no siempre de buena fe. Pero nuestra obligación era, y sigue siendo, alertar, decir las cosas como las pensamos con la prudencia necesaria para no perjudicar el esfuerzo de quienes piensan distinto. El punto envuelve todo lo relativo al abuso gubernamental, la politización grosera y criminal de figuras importantísimas del alto mando militar, la descarada utilización de los organismos y empresas del estado, de sus recursos políticos y financieros, del sistema comunicacional del sector público, de la manipulación de la administración de justicia para penalizar criminalmente a la disidencia. También el acoso y la amenaza a los medios independientes y a los reales o potenciales financistas de esos medios y de la campaña opositora. A la represión, a la violencia física e institucional a lo largo de estos catorce terribles años. En fin, todo es conocido. A pesar de tales circunstancias, la mayoría de los ciudadanos comunes del país, de esos que no viven de la política, de los partidos, ni del gobierno, rechazan el castro-chavismo comunistoide que entró de lleno al pasado bajo la guía de dos ancianos y un difunto, a quien no dejan descansar en paz. Esto explica que más o menos la mitad de los electores votara por Capriles el pasado 7-0 y en el conteo general de las elecciones parlamentarias y de gobernadores la oposición tuviera una clara mayoría a la vista, más allá de las maniobras del Consejo Nacional Electoral para impedirlo. También en el caso de la reforma constitucional.
A pesar de que las condiciones se mantienen, Henrique Capriles y su equipo de campaña, a estas alturas del juego, tienen el reto enorme de preveer y superar las trampas, triquiñuelas y juegos deshonestos que un CNE comprometido con el adversario intenta e intentará. Quienes alguna vez han participado activamente en estos procesos saben a lo que me refiero sin ánimo abstencionista. Todo lo contrario. Trato de inyectar inyecciones de fe y de coraje para enfrentar el reto más serio de nuestra historia contemporánea. Todos a votar. El gobierno tendrá toda la información sobre la marcha del proceso a cualquier hora. De acuerdo a cómo vayan las cosas dependerán las maniobras para desconocer la voluntad general y anunciar resultados a su medida. Atención a la tarde y noche del 14 de abril.
oalvarezpaz@gmail.com  Lunes, 1° de abril de 2013

TRES REALIDADES, UN SÓLO PAÍS: IMPUNIDAD, CORRUPCIÓN, INSEGURIDAD LA TRINIDAD FATÍDICA DE VENEZUELA

VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ



Hugo Chávez no tuvo coraje en vida de enfrentar el tema de la inseguridad, será difícil que ahora lo haga desde  el más allá y mucho más complicado sería que lo hiciera "su hijo" Nicolás quien tiene en las bandas irregulares y de malandros auténticos aliados para detener la avalancha, el tsunami en que se ha convertido Henrique Capriles.

Aunque para el general Fernando Ochoa Antich, quien fue Ministro de la Defensa cuando el  fracasado intento de Golpe de Estado de Chávez, los malandros que apoyan al chavismo han crecido y derivan de un discurso oficialista que por años culpó al capitalismo del incremento en el hurto y las muertes violentas.

"Si desde el Gobierno se creó, y se sigue creando, un ambiente de odio contra la burguesía, eso se refleja en la inseguridad y la violencia criminal. Sólo en Caracas, en el barrio 23 de enero, subsisten grupos violentos como Los Tupamaros y La Piedrita con el respaldo del Ejecutivo", dijo Ochoa Antich en declaraciones públicas.

Nicolás mintió una vez más, cuando anunció "haberle ordenado" a su Ministro de Relaciones Exteriores, Elías Jaua, compañero de Maduro en su etapa de "encapuchado" que fuera a "reunirse y hablar con la camisa abierta con los malandros de Petare para detener la avalancha de asesinatos en Caracas". Este rentoi, suena como si fuera voz del propio Kim Jong Un, el líder asiático del antiimperialismo en Corea del Norte, la nación varias veces elogiada por Hugo Chávez como ejemplo de organización social y su lucha contra los Estados Unidos. Es conveniente que se sepa que en 2012 hubo 16 mil homicidios en Venezuela, cuya tasa se duplicó desde que Chávez asumió el poder en 1999, período durante el cual los secuestros aumentaron 26 veces, según un estudio del organismo experto en temas de seguridad, Paz Activa.
En datos del  Observatorio de la Violencia en Venezuela, encontramos  que sólo el nueve por ciento de los homicidios resulta en un arresto, y el mismo Gobierno dijo que la Policía comete el 25 por ciento de los crímenes. El régimen, en 14 años de Hugo Chávez y en los 100 días de Nicolás Maduro se han anunciado 19 planes de seguridad, proyectos de los que no se conoce ni un papel y que en voz de estos líderes de la cubanía castrista en Venezuela suenan como ofensas y agresiones a la inteligencia de los venezolanos.

Es público y notorio que  la politización de la fuerza pública durante la presidencia de Chávez acabó con aquellos cuerpos policiales que funcionaban en las gobernaciones o en las alcaldías no afectas al chavismo, se sabe que Chávez facilitó que sus policías nacional, estatales y municipales coordinen sus estrategias con grupos vecinales y patrullen de manera conjunta distintas jurisdicciones.

El orden en muchas partes del país está en manos de pandillas y delincuentes comunes que encontraron en los llamados secuestros express una fuente de financiación. El Gobierno cambió de estrategia y reconoció de repente, motivado por la corriente de la campaña electoral que oficialmente se inicia este lunes el problema de la violencia como prioritario, "apropiándose de una propuesta de desarme a la población civil que  diputados de la oposición a Chávez presentó hace ya algún tiempo al Congreso".

La Justicia, la impunidad entre los criminales es el flagelo que se ataca  con más fuerza en el ámbito político por ser tema de  la corrupción, sobre todo, como ha señalado Henrique Capriles, "Ahora que vivimos la peor situación de seguridad publica en la historia de nuestra Venezuela,  en estos últimos 100 días.

sábado, 30 de marzo de 2013

Publicado por Gustavo Coronel ... Ranking de aduladores de la revolución, 2013



 



                                         
 *** Elaborado por el  Instituto de Politología de Barrera,
                                      estado Carabobo

 

1.     Carlos Escarrá, (+),  “Chávez es el centro de nuestro universo, el sol alrededor del cual todos giramos”

2.     Francisco Arias Cárdenas, tres veces traidor, primero a la constitución, después a Chávez y luego a los venezolanos:  Posiblemente sea necesario sacar la espada [de Bolívar]  de su vaina… cortando dentro y afuera del Gobierno lo que amarre el barco de la patria que está por tomar su rumbo definitivo”.

3.     Roy Chaderton Matos, copeyano, discípulo de Calvani, embajador de CAP,  lugarteniente de Arias Cárdenas, representante de Chávez/Maduro en la OEA y para lo que salga.

4.     Diego Molero Bellavia, a Chávez:  “Mi comandante en jefe, necesitamos de su liderazgo y de sus desinteresadas gestiones para consolidar el socialismo y hacer de nuestra revolución el sistema de vida de los que amamos la libertad”.

5.     William Ojeda, sobre Maduro: “Es el Lula venezolano. El señor Nicolás Maduro va a sorprender a un gentío por lo bien que lo va a hacer. Quienes subestiman a Nicolás Maduro se equivocan y se van a pegar contra la pared, porque es un cuadro político de la izquierda latinoamericana, de los mejores formados de toda Latinoamérica"

6.     Nicolás Maduro, sobre Chávez: “"Es el Cristo redentor de los pobres de América, nuestro comandante Hugo Chávez"; y,  “El presidente de Chávez llega a su inscripción, como un gigante moral, como un gigante político, como un gigante spiritual”.

7.     Jacqueline Farías, sobre Chávez: “sus dedos quieren lo mejor para Caracas”.

8.     Julian Isaias Rodriguez, zalamero como Fiscal General y cursi como embajador en España. Recientemente informó sobre un encuentro íntimo con el espíritu del difunto.

9.     Maria Eugenia Sáder, “Chávez se va para Cuba  porque allá puede estar tranquilo". Encontró la tranquilidad allá, María Eugenia?

10.  Almirante Aníbal Brito, a Chávez:  Sepa usted, ilustre compatriota y líder perentorio de la necesaria revolución bolivariana, que con usted todo, sin usted nada."

11.  Andreína Tarazona, viceministra de juventud: “Chávez es el principal joven del país".

12.  Mario Silva, “"¡Dios es chavista!",

13.  Diego Maradona, sobre Chávez: “Lo amo por encima de todas las cosas"

14.  Diosdado Cabello, “Chávez los tiene locos!!!

15.  Hugo Chávez, a Ahmadinejad: “muchas de las arepas con que se alimenta el pueblo venezolano vienen de la harina procesada por las máquinas iraníes”.

Hugo Chávez: ¿demócrata, populista o redentor?


Enrique Krauze


Tenía una concepción binaria del mundo. Veía el mundo dividido entre amigos y enemigos, entre chavistas y “pitiyanquis”, entre patriotas y traidores. En libros y ensayos reconocí su vocación social. Pero una cosa es la vocación social y otra es la forma en que se practica esa vocación. Obsedido por una anacrónica admiración del modelo cubano, Hugo Chávez desquició las instituciones públicas venezolanas y protagonizó lo que quizá sea el mayor despilfarro de riqueza pública en toda la historia latinoamericana.

Popularidad de Maduro se desploma al disiparse efecto Chávez



El presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro, durante un acto el miércoles en Margarita.  / EFE

ADELGADO@ELNUEVOHERALD.COM



La campaña electoral del gobierno explota al máximo el fervor generado por el fallecimiento del padre de la Revolución Bolivariana y emplea todos los recursos del Estado para mantener su imagen con vida, pero los venezolanos parecen haber llegando a una conclusión que podría echar por tierra los planes del oficialismo: por mucho que se esfuerce en imitarlo, el presidente encargado Nicolás Maduro no es Hugo Chávez.
Y es un error de cálculo que comienza a verse reflejado en las encuestas internas del chavismo, que muestran que la brecha entre Maduro y el candidato opositor Henrique Capriles se ha reducido aceleradamente en las últimas semanas, lo que está generando alarma dentro del oficialismo.
“Hay mucha preocupación dentro del chavismo. Es una situación muy distinta a la que se percibía hace tan solo unas semanas, cuando más bien había mucha tranquilidad y confianza”, dijo a El Nuevo Herald una fuente familiarizada con la situación.
“Esa no es la situación actual porque están detectando mucha apatía dentro de sus propias filas”, añadió.
Esa apatía, que ha estado aumentando con el transcurso de las últimas semanas, ha recortado la brecha entre los dos candidatos a siete puntos porcentuales, cuando faltan poco más de dos semanas para las elecciones presidenciales del 14 de abril, dijo la fuente citando una encuesta interna del chavismo.
“La intención de voto a favor de Maduro viene cayendo por lo menos nueve puntos en las últimas tres semanas”, dijo.
Otro sondeo de opinión interno, realizado a través de consultas telefónicas, muestra cuadros negativos sobre Maduro –en los que las expresiones desfavorables son mayores a las favorables- en diversos temas consultados.
Según la fuente, estos incluyen el manejo económico y el manejo de la muerte de Chávez.
“Muchos de los consultados lo ven mentiroso, y en particular creen que mintió sobre la enfermedad de Chávez”, dijo la fuente.
Pero la percepción de falsedad también ronda en torno al propio Maduro.
“Está siendo percibido como un personaje que no es auténtico. Es visto como alguien que está leyendo un guión, a quien le dicen que diga esto, y que diga aquello, y él solo lo está repitiendo”, comentó la fuente.
Eso no quiere decir que la oposición tiene todas las de ganar. El gobierno bolivariano aún cuenta con todos los recursos del Estado y mecanismos para intimidar a la población, bajo amenaza de perder su acceso a los programas sociales, si no vota a su favor.
También persisten las dudas en torno a la confiabilidad del sistema electoral venezolano, denunciado reiteradamente como un apéndice de la Revolución Bolivariana que no garantiza la realización de comicios libres y justos en el país sudamericano.
Eso dicho, el escenario general de la oposición parece haber mejorado en las últimas semanas, luego que el retiro del tsunami emocional creado por el fallecimiento de Chávez comenzara a develar a un Nicolás Maduro que luce sin carisma, habilidad de liderazgo y políticamente inmaduro.
“Maduro no tiene luz propia. Es un personaje que no tiene carisma y su oratoria es muy débil”, dijo el analista político, Rafael Revilla.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/03/30/1442431/popularidad-de-maduro-se-desploma.html#storylink=cpy

Eddie A. Ramírez S


 Madurado  con carburo
         . 
Los plátanos y algunas otras frutas pueden cosecharse verdes, siempre y cuando hayan permanecido un tiempo mínimo en la planta. Para que maduren cuando llegan a los mercados a veces se utilizan unas prácticas, ya un tanto obsoletas pero todavía populares aunque no garantizan buena calidad, tales como el uso de carburo o también colocando algunos plátanos maduros junto a los verdes.    
En los últimos años en  nuestro medio político la mayoría de los dirigentes revolucionarios han sido madurados artificialmente. Así, uno de ellos logró que la cárcel hiciera las veces del carburo.  Otro logró  la maduración artificial mediante el matrimonio, un braguetazo como dirían los españoles.  La mayoría lo lograron por la adulancia.  En el caso de  Maduro  la sumisión a los hermanos Castro hizo el papel del carburo. No utilizan la práctica de colocarse a la par de alguien maduro porque en la revolución hay seniles como cierto monje y como el general reencauchado, pero no hay gente sensata que pueda orientar a los fanáticos rojos.   
Conste que la madurez no es asunto de grados académicos. En Venezuela hemos tenido presidentes graduados en universidades que fracasaron y hemos tenido un autodidacta como Betancourt que resultó ser un estadista. Lo más grave  no es que Maduro sea inepto, sino que intenta disimular su incapacidad apelando a insultos, amenazas, mentiras y abusos de poder. Sus insultos lo descalifican. Sus mentiras confunden a los suyos. Sus amenazas nos dan risa.  Sus abusos producen rechazo. Entendemos que para la mayoría no es fácil percibir las  limitaciones propias. Como reza el dicho  la culpa no la tiene el ciego, sino quien le dio el garrote, pero por su propio bien Maduro debería declinar y empezar a prepararse si quiere tener futuro. 
Por su parte Capriles maduró cumpliendo con los requisitos de tiempo y de  experiencia administrativa ganada como alcalde y gobernador.  Es inaceptable que unos pocos escribidores de cuartillas, opositores duros del teclado, intenten descalificarlo con señalamientos sin ninguna base. Estas prédicas perversas solo favorecen al régimen. Curiosamente quienes lo descalifican son ciudadanos ya entrados en años que podrían defender sus puntos de vista sin necesidad de calumniar. Capriles está maduro para ser presidente y ello depende de nuestro voto. Maduro ni con carburo termina de madurar.
Como en botica: Toda nuestra solidaridad con Víctor Manuel García, un nuevo preso político del régimen, actualmente detenido arbitrariamente en Yare. Otro abuso fue la detención de la señora Lourdes Ortega por criticar al régimen en redes sociales. Inaudita la decisión de Sunavi  de proteger a una inquilina y enviar a un refugio a la propietaria del apartamento. Cada día está más en peligro la propiedad privada. En Venezuela contamos con excelentes siquiatras, pero  Jorge Rodríguez y Edmundo Chirinos son un descrédito para la profesión. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
eddiearamirez@hotmail.com 

jueves, 28 de marzo de 2013

Cien veces Gabo



"Lo único cierto para mí son las canciones de los Rolling Stones, la revolución cubana y cuatro amigos". Con algunos de esos amigos y dos nuevos libros que incluyen desconocidas cartas y su faceta periodística, descubrimos otras caras de la personalidad de Gabriel García Márquez.
Por JUAN CRUZ
 


Eligio García Márquez, el hermano del premio Nobel de Literatura al que llaman Gabo, contó en 1971, en un texto periodístico que luego entró en un libro (Así son, publicado por primera vez por Oveja Negra, 1982), lo que el más famoso de los escritores de lengua española del siglo XX dijo cuando empezaron a atosigarle con las consecuencias de la gloria. Lo que él quería ser era pianista en Zúrich.

Según Eligio, ya le buscaban de todas partes, porque su novela Cien años de soledad, publicada cuatro años antes, había tenido un éxito abrumador y le daban premios que para él eran castigos.

"Pienso que más valiera estar muerto", le dijo a Armando Durán. "Lo peor que le puede suceder a un hombre que no tiene vocación para el éxito literario, y en un continente que no está acostumbrado a tener escritores de éxito, es publicar una novela que se venda como salchichas". Como salchichas en todas partes; ya García Márquez estaba marcado por esa gloria que lo martirizaba. Y decía: "Me he negado a convertirme en un espectáculo, detesto la televisión, los congresos literarios, las conferencias, la vida intelectual, y he tratado de encerrarme dentro de cuatro paredes, a diez kilómetros de mis lectores, y sin embargo ya me queda muy poca vida privada: mi casa, tú lo has visto, parece siempre un mercado público".

Había renunciado a premios en Italia y en París, "no solo por pudor, sino porque pienso que también esto es mentira"; quería dedicarse tan solo a "las canciones de los Rolling Stones, la revolución cubana y cuatro amigos". Fue entonces cuando le preguntaron: "Y si no hubieras sido escritor, ¿qué habrías querido ser?". Contestó: "El otro día, entre dos trenes, me refugié de una tormenta de nieve en un bar de Zúrich. Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba el piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, habría querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, solo para que los enamorados se quisieran más".

Se tuvo que conformar con ser el escritor más famoso del mundo y con escuchar el piano en las grabaciones de Mozart o Bach.

Se defendía del acoso de los admiradores y de los periodistas emitiendo carcajadas grabadas, para romper el hielo, instaladas en el quicio de la puerta de su casa en Barcelona, cuando vivió allí por aquel entonces, deglutiendo la gloria, y se curó poco a poco haciéndose más reservado y más solitario, más alejado de las apariciones públicas, de las entrevistas y de las lecturas multitudinarias.

Esa búsqueda de la soledad no fue en García Márquez una decisión repentina, ni tampoco un meditado abandono de la luz pública; él era así antes, lo que pasa es que entonces huía del éxito y antes huía del gentío, de las amistades e incluso del periodismo, el oficio de su pasión, para dedicarse a su vocación más seria: la literatura.

Ahora se publican dos libros en los que aparecen esos dos Gabo, uno haciendo periodismo de día y el otro haciendo literatura de noche, como si fuera destejiendo en un sitio y tejiendo en otro, agarrando por los pelos la realidad ("torciéndole el cuello al cisne", como le aconsejó un maestro que había que hacer para hacer buen periodismo) y agarrando los sueños por donde más se desvanecen, es decir, contando historias que nunca pasaron o que pasaron porque él las contó.

Un libro es Gabo periodista, que ha juntado en torno al oficio de García Márquez a algunos de sus colegas (escritores o periodistas), a los cuales la Fundación Nuevo Periodismo, que él fundó (y que dirige Jaime Abello ), les pidió que buscaran en la ingente producción periodística del autor de Relato de un náufrago lo que más les impresionara.

El resultado –un libro que han publicado la fundación de Gabo y el Fondo de Cultura Económica con el apoyo fundamental de la Organización Ardila Lülle– es abrumador, pero no por la cantidad, sino por la evidencia de que este escritor de periódicos que no dormía ni comía cuando aún ni era famoso ni tenía un peso ha escrito el mejor periodismo en español de este siglo.

La mirada de Plinio
El otro libro es Gabo. Cartas y recuerdos, que ahora publica en España Ediciones B, de uno de los primeros amigos de García Márquez, el periodista y escritor colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, con quien viajó por América Latina y por Europa cuando ambos eran unos chiquillos, como decía el propio Gabo, "felices e indocumentados".

Este libro ya conoció una versión anterior, en 2000; ahora cuenta Mendoza que, de acuerdo con el hijo de García Márquez, su ahijado Rodrigo, Plinio ha añadido algunas cartas que tienen que ver, sobre todo, con la aventura de escribir Cien años de soledad. En la carta que aquí se reproduce, Gabo es tan minucioso, por citar un caso, como Malcolm Lowry cuando le comenta a Jonathan Cape sus impresiones de lector de su propia obra, Bajo el volcán.

En el caso de García Márquez, recién publicada su obra cumbre (la primera edición salió el 5 de junio de 1967), halla tiempo en medio de la vorágine para decir cómo es "el mamotreto por dentro". Cien años de soledad había hecho un largo recorrido, "en realidad (…) fue la primera novela que traté de escribir, a los 17 años, y con el título de La casa, y que abandoné al poco tiempo porque me quedaba demasiado grande". Plinio y Eligio cuentan por separado, uno ahora y el otro en 1971, el trayecto de esa novela en los momentos finales.

Dice Eligio en aquel libro, Así son: "Un día de enero de 1965, mientras guiaba su Opel por la carretera de Ciudad de México a Acapulco, surgió íntegra en su mente la novela que venía imaginando pacientemente desde su adolescencia. En una decisión suicida dejó la economía de la casa en manos de Mercedes, su mujer, y se encerró a escribir el libro que le daría prestigio, pero también soledad".

En 1967, después de aquella carta que Plinio recoge, Cien años de soledad apareció en la Editorial Sudamericana de Buenos Aires y ya desde entonces no dejó de ser reimpresa hasta pulverizar récords editoriales. Pero mientras se hizo, lo revela el propio Gabo, fue un dolor de cabeza, acentuado por el hambre que pasaban él y su familia, como recuerda Mercedes Barcha, su mujer, al frente de una aventura de subsistencia de la que él procuraba no enterarse.

Ella se lo cuenta en una entrevista rara –porque ella no suele hablar en público de la obra de su marido– que le hizo Héctor Feliciano en México y en Cartagena y que aparece como uno de los colofones del libro Gabo periodista. "De Mercedes, en realidad, se sabe poco", informa Feliciano en el preámbulo. "Hasta ahora ha concedido dos cortas entrevistas que datan de los años ochenta. Conversó solo una vez con el biógrafo inglés de su esposo [Gerald Martin ] y luego no quiso verlo". Aquí, en presencia de Jaime Abello, el director de la fundación, y de otras personas de su círculo más íntimo, Mercedes sí habla, aunque poco, cada vez que lo estima pertinente.

Ella asistió a aquel parto literariamente sublime, el de Cien años de soledad, pero no quiso leer ni una línea hasta que el manuscrito, que ella misma envió a la editorial, en dos paquetes, para que el envío saliera más barato, fuera el libro cuya cubierta diseñó Vicente Rojo. Cuando le mandaron el trabajo ya impreso desde Sudamericana, le cuenta Mercedes a Feliciano, "lo leí en la cama y Gabito estaba acostado al lado mío, a ver cómo reaccionaba. Lo leí avorazada". Esa voracidad la llevó a leerlo tres veces y a considerar, entonces y ahora, que es el mejor libro de su marido. "Es una maravilla. Ese capítulo de la lluvia y de la peste. ¡Esa Úrsula… La pobre Úrsula es una maravilla". ¡Y la novela entera… "¡Es que es como un torrente… Uno pasa de capítulo y no se da cuenta. Cuando vas de un capítulo a otro, tú no lo notas".

Su marido sí lo notaba. Y también que estaba escribiendo el libro que soñó de adolescente, y sabía que podría ser excepcional. Se lo dijeron enseguida. Él le cuenta a Plinio el 17 de marzo de 1967, algo después de que cumpliera 41 años (nació el 6 de marzo de 1926): "El problema de Cien años de soledad no era escribirla, sino que pasara el trago amargo de que la lean los amigos que a uno le interesan. Ya faltan pocos, afortunadamente, y las reacciones han sido mucho más favorables de lo que me esperaba. Creo que el concepto más fácil de resumir es el de la editora Sudamericana: contrataron el libro para una primera edición de 10.000 ejemplares, y hace quince días, después de mostrarles a sus expertos las pruebas de imprenta, doblaron el tiro". Había como una intuición internacional a favor del libro aun antes de que este se hiciera carne y habitara entre nosotros.

La agente del boom, Carmen Balcells, se estaba encargando de lo más delicado, ponerle patas a Cien años de soledad, hacer que caminara por el mundo; Mario Vargas Llosa, que ya era uno de los autores más prominentes de la literatura en español, también toca a rebato. Ahí lo cuenta García Márquez, que informa en una de las cartas a Plinio: "El libro sale en mayo en español. En francés ya lo tomó Les Éditions du Seuil, y en los E.U. está sucediendo algo con lo cual no pude ni siquiera soñar durante mis hambres parisinas: Harper & Row tiene la opción, pero Coward McCann (a quienes Vargas Llosa hizo creer, en una carta, después de leer mi libro, que era el mejor que se ha escrito en muchos años en lengua castellana) está dispuesto a quedarse con él. Mi agente (…) ha citado en Londres a los representantes de las dos editoriales, a ver quién da más".

Gabo salía del frío del hambre y veía un mundo de cifras que le estremecía: "El precio que les lleva me parece escalofriante: 10.000 dólares, como anticipo de derechos. Me amarro los pantalones y trato de poner una cara muy natural". Esa carta en la que ya la suerte parece echada acaba muy al estilo Caribe: "Muy bien, compadre, se acabó el carbón". Y ya no habría más carbón; ese libro lo cubrió de oro.

La carrera ya fue firme, hasta el Nobel. En aquella conversación de Feliciano con Mercedes interviene de vez en cuando el marido de esta. Dice: "El Nobel me volvió viejo. Llegó en un momento en el que uno se convierte en viejo. Ya no me dejo tocar".

La anécdota
Antes y después del Nobel, García Márquez buscó esos refugios a los que aludía su hermano Eligio. ¿Melancólico, quizá, solitario? Lo es en grado sumo, pero él lo gradúa. Durante años, en su juventud y más adelante, compartió viajes y trabajos, en Europa, en Venezuela, en Colombia, con Plinio, y este lo refleja en sus recuerdos. ¿Esa melancolía ha existido? Dice Mendoza: "Francamente no. Los nacidos en el altiplano colombiano, mundo de vientos fríos y montañas brumosas, tenemos ese rasgo, pero no los nacidos en la costa Caribe, como Gabo. Más bien son hombres alegres. Si viven algún drama, saben ocultarlo".

Hubo un drama que hizo saltar por los aires algunas relaciones y puso en peligro otras. El boom de la literatura latinoamericana, explosión que tuvo su epicentro en las obras de Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, vivió una tragedia disgregadora, el caso Padilla, por el proceso abierto en la Cuba de Castro contra el poeta Heberto Padilla, encarcelado en marzo de 1971 a raíz de la lectura pública de un libro suyo, Provocaciones, estimado por el régimen como una provocación del escritor.

Vargas Llosa, Plinio Apuleyo, Juan Goytisolo y muchos otros se manifestaron a favor de Padilla y, por tanto, contra Castro, en una primera carta a la que también se adhirió Julio Cortázar, que luego se desgajó de ese grupo de firmantes.

En esa primera carta aparecía la firma de García Márquez, que en realidad no firmó. Plinio añadió su rúbrica, creyendo que su amigo, al que no pudo localizar, no tendría inconveniente. Lo tuvo; se lo explicó por carta, desde América (Plinio estaba en París). Aquel fue un suceso que abrió muchas heridas. Le pregunté ahora a Mendoza qué repercusiones personales tuvo aquel incidente en los componentes del boom y sus aledaños: "Sin duda, esas repercusiones fueron inevitables. La solidaridad y estrecha relación que unía hasta entonces a los escritores del boom quedó rota cuando aparecieron posiciones opuestas a propósito del régimen cubano. No de inmediato, es verdad. Luego de la detención en La Habana de Heberto Padilla, en las oficinas de la revista Libre –que se editaba en París y de la cual yo era jefe de redacción–, Vargas Llosa, Goytisolo, Cortázar, Semprún y otros cuantos escritores redactamos una primera carta dirigida a Fidel Castro expresándole inquietudes en torno a esa detención, sin anticipar juicios condenatorios al régimen. Pensábamos, con evidente ingenuidad, que la detención de Padilla no había sido autorizada por Fidel. Y, claro, nos equivocamos. Al recibir la carta, Fidel nos atacó públicamente con una ferocidad muy suya.

Cortázar quedó muy lastimado, pues era un incondicional de la revolución y no esperaba semejante ataque. Por cierto, se negó a firmar una segunda carta de ruptura con el régimen redactada por Vargas Llosa y firmada por varios de nosotros. En cuanto a Gabo, como lo cuento en mi libro, no firmó ni la primera ni la segunda carta. De modo que ahí quedó establecida una clara ruptura entre los escritores del boom, aunque no necesariamente surgieran enemistades".

Días después de publicado con gran estrépito por la prensa internacional ese primer mensaje y sin que Gabo hiciera una rectificación pública, Plinio recibió una carta personal, escrita desde un hotel de Caracas, diciéndole que no estaba de acuerdo con ese mensaje. Creo que seguía considerando la revolución como algo que era necesario defender por encima de cualquier tropiezo".

Lo cierto es que ahí el boom se hirió, pero, afirma Plinio, no la amistad entre estos dos colombianos. "Incluso nos hacíamos bromas. ‘¿Todavía andas de amigo del barbuchas? (Castro)’, le preguntaba a veces. ‘¿Y tú, qué?’, me respondía, ‘¿te estás pasando a la derecha?".

Cien años fue su consagración; su júbilo fue pronto deseo de ocultarse. Años atrás, en La Habana, se había encontrado, en la otra acera, con Ernest Hemingway; consciente desde mucho antes de su propia gloria de que la fama te rodea de una espuma de la que no te puedes salvar, se limitó a gritarle al Nobel de El viejo y el mar: "¡Maestroooooo…".

Desde que salió ese libro que tanto sudor le costó y tanto éxito le produjo, se ha sentido acosado y ha querido quedarse "con los cuatro amigos" de los que habla también en el curso de esa conversación que Feliciano le hizo a Mercedes.

Al final del retrato que compone Eligio de cuando Gabriel estaba en el cénit de su fama, en 1971, escribe el hermano menor del Nobel: "Alguien le propone que lo acompañe al centro de Bogotá. ‘¿Salir a la calle? ¿Estás loco? En Barranquilla lo hice y hasta los bomberos me reconocieron’. Pero inmediatamente cambia de tono, feliz: ‘Lo lindo fue que me saludaron gritando: ¡Gabooooo…".

Quizá quería que Gabriel García Márquez fuera pianista en Zúrich, para que lo quisieran más, pero a Gabo lo quería inventando en las calles de cualquier parte, donde le querían todos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

LA ARROGANCIA DE COLOMBIA, DE RODILLAS ANTE LA HUMILDAD VINOTINTO




La Vinotito volvió a tomar el camino a Brasil, al imponerse dramáticamente a Colombia en Puerto Ordaz

VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ


Con la arrogancia de un niño rico, cuando le muestra a un muchacho pobre un complicado juguete caro, pisó la cancha de Cachamay el lujoso equipo de Colombia. Los cafeteros jamás pensaron que se toparían con unos fieros llaneros que pondrían a volar el papagayo, roncar al gurrufío y ensartar la perinola y derrotarlos y sorprender los pronósticos que apostaron por el que han etiquetado como "el mejor equipo suramericano" en esta eliminatoria para el Mundial del 2014.

Pues bien, amables lectores, el equipo criollo actuó como el perro callejero al que le quitan un hueso, rabioso e incisivo, atacando desesperado y sin pesar sus consecuencias porque Venezuela atacó desde el pitazo inicial, impidiéndole a los grandes de Colombia sus artísticas florituras y desordenandole el orden proyectado para por Pekerman, que luego, más tarde,  mantendría todo el primer tiempo el equipo de Falcao, James, Amaranto Perea, Cuadrado... 

A los cuatro minutos de iniciarse el juego fue el primer ataque frontal del conjunto a César Farías al equipo de Pekerman, sin otra consecuencia que la de encender la luz amarilla, la chicharra de alarma.  El segundo ataque fue el sorprendente gol de Salomón  Rondón, que le dio mucha seguridad a la Vinotinto, un golazo que rompió el estrés que arrastraba desde que los muchachos se ducharon allá en los camerinos del Monumental de Núñez para sacarse el sudor de la derrota ante Argentina 3 - 0.

Con el 1 - 0 en Cachamay, repleto de irreverentes que pitaron con mucha rabia y enojo durante  el minuto de silencio con el que proponía honrar a Hugo Chávez, el juego tomó la velocidad que le impuso Colombia y la pelota y la cancha fueron de dominio colombiano, sin que la lujosa delantera neogranadina pudiera romper la defensa venezolana.

Se jugó como los llaneros jugaron en Mucuritas, al "vuelvan caras sorprendente que le dio a la América del Sur su Indepencencia gacias a Jsé Antonio Páez.

El segundo tiempo, en 33 minutos, el pretencioso equipo del Tigre Falcao -inutilizado por los centrales Oswaldo Vizcarrondo y Andrés Túñez-, James, Teófilo, Cuadrado, no fue capaz de igualar el partido. Todo lo contrario, los humildes venezolanos, o como los calificaría Javier González "Nuestros héroes sin charretera" se ennoblecieron, como ocurrió con Salomón Rondón, que sustituyo en el escenario estelar lo que se esperaba hiciera Radamel, o  El Colorao Aristiguieta, que le imprimió aquella olvidada garra loyaltarra , caraqueña, con la que los sucres, monterolas, los " cojitos", aquella pléyade jesuita,  sellaron el mejor de los juegos caraqueños.
El lujo del juego, el sabor siempre grato de la victoria, (1-0) estuvo de parte de los venezolanos.
Por una noche Guayana, y con ella toda Venezuela, pudo dormir tranquila. Amanecimos con 15 puntos, en el camino al Mundial de Río de Janeiro. Hoy no habrá quien critique a César Farías  

martes, 26 de marzo de 2013

Hacer un balance global positivo del régimen es insultar al pueblo venezolano


Dos o tres cosas que sé del chavismo


 
La muerte de Hugo Chávez y sus espectaculares funerales han dado pie a un torrente de cretinismo político —y, por tanto, de desinformación— sin parangón en los últimos tiempos. No me voy a detener —pues es de sobra conocida— en la figura de este “amigo de los pueblos libres” cuyos mejores aliados eran un puñado de dictadores con las manos manchadas de sangre: Ahmadineyad, Bachar el Asad, Fidel Castro, Gadafi...
No me voy a detener —pues también es del dominio público— en este híbrido entre Léon Blum y De Gaulle cuyo antisemitismo enfermizo obligó a huir, en 14 años, a dos tercios de la comunidad judía venezolana. ¿Acaso no le sorprendía, a este adepto a las tesis negacionistas de Thierry Meyssan, a este discípulo del revisionista argentino Norberto Ceresole, que los israelíes “criticasen tanto a Hitler” cuando ellos “habían hecho lo mismo, e incluso más”? ¿Cómo podía reaccionar un judío de Caracas cuando veía a su presidente estigmatizar a esa “minoría”, a los “descendientes de los que crucificaron a Jesucristo”, que, según él, “se habían adueñado de la riqueza mundial”?
Lo que no es tan sabido y, dado lo omnipresente y lo tóxico que se está volviendo este culto póstumo, uno no puede dejar pasar la ocasión de recordar, es que este “socialista del siglo XXI”, este “grandísimo defensor de los derechos humanos”, gobernó amordazando a los medios de comunicación, cerrando las televisiones que le eran hostiles y desterrando a la oposición de las grandes cadenas públicas.
Lo que no es tan sabido, o es deliberadamente silenciado por aquellos que quieren convertirlo en una fuente de inspiración (sic) para una izquierda con el agua al cuello, es que este maravilloso líder, tan preocupado por los trabajadores y sus derechos, solo toleraba los sindicatos oficiales, las huelgas controladas por el régimen —por no decir “orquestadas”— y, hasta el último minuto, persiguió, criminalizó y encarceló a los sindicalistas independientes que, como Rubén González, representante de los mineros de la Ferrominera, se negaron a esperar a ver realizado el bolivarismo para exigir unas condiciones de trabajo decentes, menos accidentes en el fondo de la mina y salarios correctos.
Lo que no se ha mencionado en la mayoría de los retratos difundidos a lo largo de estas jornadas de luto planetario y, sin embargo, hay que recordar si no queremos que el poschavismo se convierta en una pesadilla aún más terrible, es la represión, en nombre de la necesaria “normalización cultural”, de los indios yukpa de la Sierra de Perija; es el asesinato selectivo, amparado por el régimen, de aquellos de sus jefes que, como Sabino Romero en 2009, se negaron a doblar la cerviz. Como tampoco se ha mencionado, en general, la desactivación de los movimientos democráticos y populares que no tenían la suerte de estar en la línea adecuada. ¿Quién sabe, por ejemplo, que los derechos de las mujeres retrocedieron dramáticamente bajo el Gobierno del comandante? ¿Acaso es ofender a un gran muerto señalar que dos disposiciones del Código de la familia (una que protegía a las mujeres víctimas de la violencia conyugal y la otra, a las divorciadas) fueron abolidas por su régimen por ser consideradas pequeñoburguesas desde los cánones del machismo reinante?
En el terreno económico, Chávez ha hipotecado el futuro del país
Y, finalmente, respecto a las mentes biempensantes que recuerdan que este nacional-populismo “al menos” ha tenido el mérito de dar de comer a los hambrientos, de curar a los más desfavorecidos y de reducir la pobreza, omiten precisar que tales reformas solo fueron posibles a costa de una huida hacia adelante presupuestaria —a su vez, financiada por una renta petrolífera colosal y colosalmente incrementada por el alza del precio del crudo— cuyo resultado fue que la economía real del país, la modernización de sus infraestructuras y equipamientos, la creación de empresas productoras de riqueza duradera, fueron sacrificadas alegremente en aras de un cesarismo que prefirió comprar la paz social antes que construir la Venezuela de mañana.
Chávez trajo a decenas de miles de médicos mercenarios cubanos pagados a precio de oro, pero dejó morir a sus hospitales.
En vez de molestarse en producirlo, compró en el extranjero el 70% del pan que distribuía entre el pueblo, pero nunca se preguntó lo que pasaría el día en que el barril de crudo (hoy a 110 dólares) volviera a bajar al precio (un poco más de 20 dólares) al que estaba el año de su llegada al poder: hablando en plata, esto se llama política del avestruz, o de la cigarra, o, simplemente, hipotecar el futuro.
Y aunque, en efecto, el régimen ha dado trabajo a muchas personas que no lo tenían, tropezó con esa ley despiadada que, en economía, penaliza los sistemas basados en la renta, la corrupción generalizada, el clientelismo a gran escala y, last but not least, la creación artificial de riqueza: el aumento del salario mínimo (hoy 250 dólares) ha sido, considerando esos 14 años, inferior al de la inflación; la mitad de la población activa sigue viviendo de chapuzas y de pequeños empleos al margen de la economía oficial; de forma que no se puede descartar que esta larga década de socialismo petrolero no se salde con la pauperización neta de esos famosos estratos populares que, a cambio de la renuncia a unas libertades convertidas, como el cáncer, en productos de exportación del imperialismo, se suponía que se beneficiaban de las dádivas del dictador pródigo.
Que en paz descanse, por supuesto.
Pero hablar de un balance globalmente positivo del chavismo es un insulto al pueblo venezolano.
Presentarlo como una alternativa para los pueblos de la región sería una de esas irresponsabilidades en las que cabe esperar que la izquierda europea no vuelva a incurrir.

Bernard-Henri Lévy es filósofo.

Traducción: José Luis Sánchez-Silva.

UN PAÍS CON SEGURIDAD, SIN ODIO NI COLAS




La pistolada de hoy - Pam-chito - Notitarde



Weil - Tal Cual

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Zapata Zos - El Nacional 



Bozzone - El Carabobeño



Edo – El Mundo

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Los garabatos de Fonseca – Noticiero Digital 
 


Rayma

lunes, 25 de marzo de 2013

EL PAIS DE MADRID: Venezuela, que fue gobernada durante casi tres meses por un presidente que no estaba, ahora vive una campaña presidencial no declarada.


Capriles choca con el poder del chavismo

El candidato de la oposición renuncia a una campaña casa por casa y lucha contra el reloj a tres semanas de los comicios

Venezuela, que fue gobernada durante casi tres meses por un presidente que no estaba, ahora vive una campaña presidencial no declarada. Las normas anunciadas el 9 de marzo pasado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para las elecciones del 14 de abril —en las que se escogerá al sucesor del fallecido presidente Hugo Chávez— prescribían solo 10 días de propaganda, del 2 de abril al 11 de abril a la medianoche.
Sin embargo, este sábado, los dos principales candidatos en liza coincidieron en la ciudad de Maracay, en el Estado de Aragua, a unos 100 kilómetros al oeste de Caracas. El presidente en funciones de Venezuela y heredero designado por Chávez del liderazgo oficialista, Nicolás Maduro, cerró un acto convocado para lanzar un movimiento juvenil contra la delincuencia.
Mientras tanto, en el sector El Limón de la misma ciudad, el gobernador del Estado de Miranda y candidato presidencial de la oposición, Henrique Capriles, presidía bajo un intenso aguacero lo que denominó una “asamblea de ciudadanos”.
No hay tiempo que perder. Se trata de una campaña muy corta y, si no imprevista, sí sobrevenida, como la propia muerte del líder después de una larga y todavía misteriosa agonía.
Su plazo no es la única singularidad de la campaña. El principal cartel de la campaña de Maduro, por ejemplo, no muestra una imagen del candidato: en su lugar aparece un plano del difunto comandante. El lema que acompaña a la fotografía, “Maduro, desde mi corazón”, está impreso en unos caracteres que remedan la caligrafía de Chávez, como queriendo certificar con un manuscrito la voluntad expresa de viva voz por el propio caudillo, a través de todas las televisiones en cadena nacional en diciembre de 2012, de que Maduro fuera candidato.
Ambos competidores van a trabajar contra el reloj durante la Semana Santa. Del triunfo de cualquiera de los dos surgirá, además, el primer presidente caraqueño desde que Edgar Sanabria ocupara el cargo en la Junta Provisional de Gobierno en 1959, tras el derrocamiento de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez.
La atípica campaña ha forzado a Capriles a deshacerse de su estrategia de visitas casa por casa
También estos días se ha hecho notar una coincidencia en el origen de sus apellidos, pues tanto Capriles como Maduro proceden de la comunidad sefardí que se asentó en las vecinas Antillas Holandesas antes de pasar a tierra firme venezolana.
Estas similitudes no consiguen ocultar, sin embargo, las diferencias abismales en las condiciones con las que cada contrincante aborda la campaña. Amparado por el aval póstumo de Chávez, Maduro todavía no duda en usar el aparato del Estado. Según denuncia de Carlos Ocariz, director nacional del Comando Opositor, desde que los candidatos se postularon ante el CNE el 11 de marzo, el principal canal del Estado, Venezolana de Televisión —fuente de la señal de los demás medios radioeléctricos oficiales en determinadas ocasiones—, había dedicado 21 horas de cobertura a los actos de Maduro. De ese tiempo, casi cinco horas y media correspondieron a transmisiones en cadena nacional de radio y televisión. Mientras tanto, no se había registrado cobertura alguna de eventos de Capriles. “Las únicas veces que Capriles sale en el llamado canal de todos los venezolanos”, denunció Ocariz en una rueda de prensa que ofreció el sábado en Caracas, “son para ridiculizarlo”.
A la sombra del doble papel de Maduro como presidente en funciones y candidato gubernamental, la confusión entre sus comparecencias oficiales y las de la campaña electoral propicia el trasvase de recursos públicos para la financiación de sus actividades políticas de propaganda. El pormenorizado registro en bases de datos gubernamentales del censo electoral —el censo de votantes se utiliza con frecuencia para cuestiones de asistencia social— se convierte en una eficaz herramienta de inteligencia electoral para las opciones de Maduro y, en algunos casos, hasta de presión clientelar.
La vigente Constitución de 1999, impulsada por Chávez, prohibió los mecanismos de financiación pública de las campañas electorales. Capriles podría buscar entonces fondos entre potenciales donantes privados, por lo general, empresarios que temen verse sometidos al control del Estado como fuente de negocios o exponerse al acoso interesado de las agencias reguladoras.
Para colmo, la atípica campaña ha forzado a Capriles a deshacerse de su estrategia de visitas casa por casa que, durante la pasada campaña para las elecciones de octubre de 2012, le generó tantos beneficios. En una carrera corta, apuesta ahora por realizar actos de masas en diversas localidades que puedan convertirse en acontecimientos noticiosos. Según Ocariz, durante la semana pasada Capriles ha visitado 11 ciudades del interior del país.
No obstante, las oportunidades de que el mensaje del candidato opositor se difundan parecen escasas. Globovisión, un canal de información continua de tendencia claramente opositora, que está a punto de ser vendida a capitales privados cercanos al chavismo, sigue haciendo por ahora las veces de emisora oficial de la campaña de Capriles. Pero se trata de una voz solitaria en el desierto radioeléctrico.
El propio Ocariz se quejaba desde la sede del Comando Opositor de Capriles de que muchas radioemisoras privadas, cercadas económicamente por el Gobierno, están buscando ya abiertamente un acercamiento al chavismo y rehúsan difundir los anuncios de campaña del candidato de la oposición.
Sin nombrarla, Ocariz acusó a la presidenta de la Cámara Venezolana de la Radiodifusión, Enza Carbone, de coordinar una labor de filtro y censura de los mensajes que la campaña de Capriles intenta difundir a través de los medios. “Usted no es la que debe revisar el contenido de las cuñas”, exhortó Ocariz, antes de exigirle a la ejecutiva del gremio privado de televisión que abandone “ese mecanismo de intimidación”.
No solo contrarreloj sino, además, contracorriente, Capriles se juega sus opciones para el próximo 14 de abril. Ligero, astuto y perseverante, se enfrenta al poder inclemente de un Estado mastodóntico y multimillonario. La situación se asemeja a las fábulas criollas de Tío Tigre y Tío Conejo, cuyas moralejas suelen recalcar la superioridad de la astucia frente al poder. Con la diferencia de que, si se atiende lo que hasta ahora dicen las encuestas y parece refrendar el escaso tiempo disponible, en esta historia no parece que Tío Conejo vaya a ganar.

domingo, 24 de marzo de 2013

¿Son comunistas o fascistas?



Analitica.com

EDITORIAL
Viernes, 22 de marzo de 2013
Aquí en nuestro país la cúpula militar que controla el país se auto califica de revolucionaria, pero su máximo líder fallecido, se vanagloriaba de ser marxista-leninista y acusaba sistemáticamente a la oposición democrática con el epíteto de derechistas y fascistas
Al observar las bandas, por ahora armadas de piedras, botellas y de soplete, detener una marcha pacifica de estudiantes universitarios cuyo propósito era entregarle un pliego de condiciones al CNE para que las elecciones del 14 de abril fueran más trasparentes, nos salta a la mente el recuerdo de actitudes similares que en el pasado fueron características de los grupos fascistas europeos.
Aquí en nuestro país la cúpula militar que controla el país se auto califica de revolucionaria, pero su máximo líder fallecido, se vanagloriaba de ser marxista-leninista y acusaba sistemáticamente a la oposición democrática con el epíteto de derechistas y fascistas, por cierto siguiendo el guión que exitosamente uso Stalin para descalificar a sus adversarios que para el eran solo sus enemigos.
Lamentablemente en las lecturas del gran hegemón no estuvo la rebelión de las masas de José Ortega y Gasset porque si la hubiera leído tal vez hubiera entendido que hoy, como decía Ortega  “Ser de izquierda o de derecha en el siglo XX es una de las innumerables formas de ser un estúpido y de tener hemiplejia moral”.
De todos modos los puntos comunes entre fascismo y comunismo han sido puestos en evidencia por muchos autores desde Hannah Arendt hasta más recientemente Umberto Ecco al desenmascarar el comportamiento de Berlusconi.
En todo caso si bien por considerar más vendible usar los términos acuñados en Cuba se autocalifican de marxistas- leninistas, el comportamiento tiene un tufo fascista indudable y solo a objeto de refrescarles la mente enumeramos algunas características principales del fascismo-comunismo o de lo que hoy se denomina castro-chavismo.
1.- Necesidad de un gran líder carismático que decide todo
2.-Culto a la personalidad
3.-Representación maniquea de la realidad a través de la hegemonía comunicacional
4.- Uso de camisas de un solo color para identificar a los miembros de la secta
5.- Imposición de un partido único
6.- Asfixia de los poderes locales, estadales o municipales que no controlen
7.-Creación de una sociedad utópica en la que surgirá el hombre nuevo
8 .-Idealización de las masas o del pueblo como protagonista máximo de la historia
9.- Uso del miedo y del terror como mecanismo para controlar a la sociedad
10 .-Nacionalismo y militarismo exacerbado frente a un enemigo inventado publicitariamente
11.- Rechazo al pensamiento crítico calificado como traición y contra revolucionario

La lista de puntos comunes se haría interminable pero para entenderla mejor recomendamos que en lo que se refiere a nuestro país vuelvan a leer a Norberto Ceresole“Caudillo, ejército, pueblo. La Venezuela del presidente Chávez" aunque este fue luego sustituido, por lo menos en el componente ideológico y operativo por Fidel.

DESDE EL PUENTE Oswaldo Álvarez Paz


  

DOMINGO DE RAMOS

Escribo en domingo. Se conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, luego de tres años de intensa predica, de un peregrinaje que aún continúa con la misión de reevangelizar que hoy se ha propuesto la Iglesia. Eran los días finales de su vida terrenal que tendría el trágico desenlace en la Cruz, dejando marcada la historia para siempre. Antes de Cristo y después de Cristo. Murió y resucito para no morir jamás.

Esta Semana Santa es oportunidad para reflexionar sobre el presente y futuro inmediato. Las elecciones del próximo 14 de abril lo imponen, pero más allá de esa coyuntura y aún cuando no existiera, tenemos la obligación personal, familiar y política de hacer un sereno balance de la coyuntura y de las responsabilidades que  la hora impone. El país se desmorona, las instituciones desaparecen y los principios y valores básicos de nuestra nacionalidad se desmoronan bajo un régimen ineficiente, corrompido y entreguista. No se trata de un problema ideológico, ni de choque de posiciones propias del pluralismo necesario en cualquier sociedad democrática. Estamos ante la realidad de unos vendepatrias que no solamente ceden soberanía sometiéndose a un gobierno extranjero, sino que negocian recursos naturales y reservas a cambio de apoyo político con gobiernos y organizaciones narcoterroristas en puntos claves del planeta. El cambio es indispensable. El esfuerzo de los próximos días deberá estirar al máximo nuestra capacidad de trabajo, de comprensión y de unidad para garantizar el triunfo y liquidar, de una vez y para siempre, este nefasto régimen comunistoide.

Sin embargo, me cuesta concentrarme. Recuerdo oportunidad similar en los días santos de 2010, preso en el calabozo N° 8, pasillo B, en el Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia –SEBIN-. La imagen de los compañeros de infortunio no me ha abandonado ni un segundo desde entonces. Los recuerdo a todos sin excepciones. Especialmente a los presos por razones estrictamente políticas a quienes tuvieron que inventarles acusaciones penales ordinarias para justificar la inhumana detención de la que han sido víctimas. Junto a ellos nuestro mensaje para todos los recluidos en distintos centros, a quienes sufren de acoso y persecución dentro del país y a los centenares de exilados y asilados políticos que deambulan por el continente y el mundo. Esto tiene que

terminar. La jueza Afiuni, los comisarios de la policía metropolitana, especial mención de Iván Simonovis, los comisarios Guevara y tantos otros, cabezas de familias golpeadas en lo más noble, merecen el máximo de nuestro trabajo para ponerle punto final a la infamia que nos gobierna. Tenemos mucha fe en Dios, pero la voluntad de Dios se cumple en la tierra a través de los seres humanos. Nuestra es la obligación.
oalvarezpaz@gmail.com  Lunes, 25 de marzo de 2013

A propósito de “La Bayamesa”, el himno de Cuba

 

Por Willy McKey 


“En cadenas vivir es vivir/ en afrenta y oprobio sumidos”
Versos de La Bayamesa
“A mí no me gusta la política pero/ yo le gusto a ella, compañero”
Porno para Ricardo

Al himno nacional de Cuba le fueron retiradas cuatro estrofas en 1902. La razón fue que en el albor del siglo XX no se consideraba apropiado que en el himno de un país se ofendiera a otro.
De las estrofas eliminadas, la más interesante, desde el punto de visto poético, es la penúltima: “Contemplad nuestras huestes triunfantes./ Contempladlos a ellos caídos./ Por cobardes huyen vencidos./ Por valientes, supimos triunfar”. El tono bélico de las canciones de guerra desaparece y el temple de los versos es el de la victoria aguerrida, sin el famoso honor del vencido a cambio de la gloria del vencedor.
Una de las ideas que se terminaron de cuajar en América a finales del siglo XIX fue esa abstracción compleja y demasiado viva llamada Patria. Cuando, en 1868, Carlos Manuel de Céspedes y el Grito de Yara determinaron el arranque de la independencia de España en Cuba, también estaban detrás de la construcción necesaria de la Patria. No del país. No de la República. La Patria. Y por eso la canción arrancaba con esos versos “¡Al combate, corred bayameses!/ Que la Patria os contempla orgullosa./ No temáis una muerte gloriosa,/que morir por la patria, es vivir”.

Porque la noción de Patria tiene eso: siempre nos vigila y lo mejor es mantenerla orgullosa. Está conformada por factores serios y complejos. Está ahí —junto al accidente geográfico que hace que uno deba encariñarse con un territorio— el panteón de unos próceres que parecen no haberse equivocado jamás mezclándose con las biografías notables en el inventario de estatuas. Y también están los escudos. Y las banderas. Y los himnos… ahí está la Patria: hecha de puro orgullo, de pecho inflado y conveniencia.
Debo volver a la primera estrofa: “¡Al combate, corred bayameses!/ Que la Patria os contempla orgullosa./ No temáis una muerte gloriosa,/que morir por la patria, es vivir”. 

La idea de Patria es tan abstracta que puede existir, contemplarnos e incluso podemos morir por ella antes de que sea convertida en una realidad.
Otra de las estrofas eliminadas de La Bayamesa rezaba: “¡Cuba libre! Ya España murió,/ su poder y su orgullo, ¿do es ido?/ Del clarín escuchad el sonido,/ ¡a las armas, valientes, corred!”

Es otra de las características de la noción de Patria que cada vez se acomodan menos al tiempo: la cercanía a la muerte, la sangre y el estallido. La valentía como un ejercicio violento y el enemigo convertido en el tema central de la épica propia.
El asunto es que, a medida que se iba acercando el siglo XXI, los hombres y mujeres nos dimos cuenta de que aunque la Patria esté vigilante e inmaculada, vivimos es en el país. No podemos mudarnos a las cornucopias del escudo ni agarrar como techo el arco de las ocho estrellas. Vivimos en el país y sus condiciones empíricas, reales, verdaderas. Y ésas no se recuerdan en las carteleras de los colegios con cada efeméride, sino en la cotidianidad de cada ciudadano.

La otra estrofa de La Bayamesa que sobrevivió al paso al siglo XX fue “En cadenas vivir es vivir/ en afrenta y oprobio sumidos./ Del clarín escuchad el sonido./¡A las armas valientes corred!”, y creo que para muchos la idea de Patria puede convertirse en esa larga cadena que envuelve la vida, una cadena cuyo final está en un ancla que se afinca en el pasado. Porque es allí donde sucede la Patria: justo donde opera la memoria. Sólo ahí es útil el recuerdo.
El país, en cambio, está allá afuera, poniendo a prueba la fragilidad de los discursos. Con o sin cadenas.