Blog de Víctor José López /Periodista

domingo, 22 de julio de 2012

MARLENE CASTILLO Olla de Grillos





¡Qué carácter!

No son las protagonistas, pero más de una vez han eclipsado a los del elenco estelar al obtener el aplauso y reconocimiento del público






Son las llamadas “actrices de carácter” -o de “soporte”, como las califican en Estados Unidos-, aquellas que sin ser las galanas del cuento, sobresalen, independientemente de su edad o atributos físicos, por sus dotes para la actuación, por esa fuerza que ponen de manifiesto y que las agiganta que cada vez que aparecen en pantalla. Y es cuando no podemos quitarles los ojos de encima. Son actrices que -si bien son privilegiadas por el escritor por recibir un rol exigente- logran brillar a fuerza de talento y veteranía. Consiguen imprimirle el debido carácter a ese papel, haciéndolo suyo, dándole vida propia con rasgos de singularidad, de allí que resalten y se remonten por encima del resto del elenco.
En el catalogo nacional tenemos actrices de carácter con personajes imborrables. Caridad Canelón como Constitución Méndez en “Señora”, fue sencillamente magistral. Sin crédito protagónico, terminó siendo la estrella de esa historia. Igual pasó con Flor Núñez como Pastora Lara Portillo en “El desprecio”, era la mujer fuerte que imponía, más que respeto, miedo en su más depurada expresión.  A Zoe Ducós, en “La Loba”, como la fuerte Erika, una matrona alemana castradora, la recordamos impecable en su interpretación, al igual que a Beatriz Valdezcomo Olimpia Duque, en “La vida entera”, de Leonardo Padrón. Un ser imponente, cuyo poder hacía temblar a todo un complejo editorial. Y hay más, muchas más, pero hemos recorrido este breve inventario para llegar a Gracia Herrera, el personaje que ha inspirado nuestra crónica de hoy y que noche a noche nos atrapa a través de Venevisión. Se trata de la abuela de la inescrupulosa Renata Medina en la excelente telenovela colombiana “La traicionera”. Si bien Marianela González, mimetizada en Renata, no admite que la eclipsen y ejecuta impecablemente un rol que exige muchos matices, es indudable que la presencia de Gracia es un plus que nutre la trama, además de que para la venezolana Marianela debe ser, además de un reto, una escuela de buen hacer histriónico, cada vez que le toca un “mano a mano” con esta veterana de la actuación, su abuela en la ficción.
Vicky Hernández Salcedo es el nombre de esta artista, muy reconocida en su Colombia natal, con una hoja profesional llena de éxitos, tanto en TV como sobre las tablas. En Venezuela la hemos visto en otras series, pero es innegable que como la anciana, ciega y remolona Gracia logra desarrollar una de sus mejores caracterizaciones. Como ya dijimos, su sola presencia hace que no la perdamos de vista ni un solo instante, hechizados con su proverbial energía y aquella voz grave y atronadora que maneja a su antojo y que constituye uno de sus más valiosos recursos histriónicos. Gracia es un personaje que enamora, pese a la maldad que destila, pues el telespectador agradece ver a una actriz que, sin afeites, juventud y belleza física, logra encantar, única y exclusivamente con las herramientas que le proporciona su oficio. Vicky -o Gracia- conquista a punta de carácter ¡Y qué carácter! ¡TAPADA LA OLLA!

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