Blog de Víctor José López /Periodista

jueves, 23 de febrero de 2012

MANOLO HERNÁNDEZ DOUEN Beisbol por Gotas









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Manny Ramírez pudiera darle jugosos
dividendos a los Atléticos




Agobiado por lesiones, Frank Thomas venía en franca picada con los Medias Blancas de Chicago cuando tocó a las puertas de los Atléticos de Oakland en el 2006.

El gerente general Billy Beane, famoso por sacarle lo máximo a lo mínimo, le ofreció $500,000 más incentivos, con la esperanza de extraer aunque fuera un destello de la esplendorosa trayectoria que algún día llevará al poderoso 'Big Hurt' al Templo de los Inmortales.

"Cuando Frank está sano es bueno contra cualquiera que se le enfrente", dijo entonces Beane.

A sus 38 años de edad, Thomas le respondió con 114 carreras impulsadas. Ningún pelotero de los Atléticos ha remolcado un centenar desde entonces.

El dominicano Manny Ramírez no podrá jugar los suficientes cotejos en el 2012 para hilvanar una producción similar, pero sí puede darle muy buenos dividendos a Oakland a bajo precio.

Ya el veterano tendrá 40 años de edad al jugar por primera vez con los Atléticos el 2 de junio, cuando la novena de Bob Melvin esté de visita en Kansas City para el segundo partido de una serie de tres. Para entonces, ya habrá vencido la suspensión de 50 desafíos que pesa sobre sus hombros.

Y si sus palabras son sinceras, si tiene de verdad ese deseo enorme de irse a lo grande, a los Atléticos le esperan por lo menos un par de meses de productividad de la leyenda quisqueyana antes de que Beane pueda canjearlo a un contendor por prospectos.

Tan entusiasmado está Ramírez de firmar con los A's que le dijo el domingo 19 de febrero al colega Enrique Rojas, de ESPN, que ese pacto de ligas menores que le permitirá ganar $500,000 si hace el grado con Oakland es como si hubiera estampado su rúbrica por $20 millones.

Ciertamente a Ramírez ya no le hace falta el dinero. Más bien lo que necesita es un desenlace destacado para amortiguar el horrible drama de un par de suspensiones, para demostrar que sí puede reverdecer laureles en un camino hacia el Salón de la Fama que por números luce franco, aunque muchos expertos le van a restar méritos por razones obvias.

Una de las fuerzas ofensivas más demoledoras de nuestro tiempo, Ramírez es un artillero con disciplina de trabajo ejemplar, un científico del bateo. Eso, por supuesto, cuando quiere empeñarse en ser un tremendo pelotero, como lo ha sido en la mayor parte de su carrera en las Grandes Ligas.

¿Qué tan grande era Manny? En su etapa como piloto de los Dodgers de Los Angeles, Joe Torre recordaba de sus días como dirigente de los Yankees de Nueva York que a veces no podía dormir pensando en cómo podría hacer su equipo para frenar a Ramírez en sus tardes gloriosas con los Medias Rojas de Boston.

Un fragmento de "ése" Manny no solamente ayudaría a la ofensiva de los Atléticos sino que le sumaría fuerza a todos los que le rodean en la alineación.

Y sí. "Ese" Manny, el trabajador incansable, puede ser un ejemplo positivo para el cubano Yoenis Céspedes, quien pudiera adoptar cosas del arte ofensivo del dominicano que le serían de enorme utilidad en el comienzo de su trayectoria en Grandes Ligas.

Por supuesto, también está el "otro" Manny, el que ha dejado plantado a sus equipos, por correr a media máquina en su etapa final con los Medias Rojas, por fallar dos exámenes antidopaje con los Dodgers y los Rays de Tampa Bay.

Si bien es cierto que el primer Manny es admirable, el segundo es punto menos que despreciable. A esta versión no la quiere nadie en el mundo del diamante.

Ese "otro" Ramírez nunca se pondrá una franela de los Atléticos en la temporada regular, porque si en dos meses de preparación no demuestra esa disposición de trabajo que lo convirtió en un súper bateador no hará el grado y no tendrían que pagarle ni un centavo de esos $500,000 ofrecidos.

Muchos le dieron el beneficio de la duda cuando salió de Boston y se ganó el derecho a ser un ídolo de la fanaticada de los Dodgers con aquella fantástica segunda mitad de la temporada del 2008.

Luego vino la suspensión. ¡Qué mancha para su gloriosa carrera!

Algunos estaban dispuestos a perdonarlo y es por eso que tuvo el chance de vestir las franelas de los Medias Blancas de Chicago en el 2010 y posteriormente los Rays en el 2011, cuando fue suspendido por segunda vez.

No estaba listo, empero, para decir adiós y se propuso volver, pero -con excepción de un supuesto interés de los Orioles de Baltimore- esta vez solamente Beane estaba dispuesto a recibirlo, con su cheque por $500,000 en mano.

Sabe que no habrá otra oportunidad si no da lo mejor de sí a partir del momento que se incorpore a los A's a fines de la penúltima semana de febrero.

Con Thomas el experimento le salió a las mil maravillas a Beane, pero vale recordar que con Oakland terminaron humildemente sus brillantes carreras peloteros que sobresalieron en otros horizontes como David Justice y Mike Piazza.

No obstante, si Ramírez es fiel a sus palabras y las enaltece con su actuación, los Atléticos se van a sacar la lotería sumando ese bate extra que le daría protección a Céspedes y ayudaría a un cuerpo de pitcheo hambriento de apoyo.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.
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